LIBRO: Crisantemo Blanco

CRISANTEMO BLANCO

Mary Lynn Bracht

Reto Tsundoku

En la novela de Pachinko se le advierte a la protagonista, una bella mujer joven coreana, que tenga mucho cuidado con los japoneses que están en la isla, pues muchas mujeres jóvenes desaparecen y se sabe que su destino es terrible, aunque no se le dice que es.

En esta novela lo sabremos. Las dos  protagonista principales nos contarán su historia desde diferentes momentos en el tiempo. Hanna, en 1943. Ella trabaja como haenyeo con su mamá, pescando en el mar para mantener a la familia. Tiene una hermana menor, Emi, que aún no puede bucear con ellas porque es más pequeña, y que a veces juega en la playa en lo que espera a su mamá y hermana. Un día, Hanna ve con terror que un soldado japonés se dirige a donde juega su hermana y regresa a la playa para distraerlo y evitar que le haga daño. Puede evitar que el soldado vea a su hermana, pero ella es secuestrada y llevada a Manchuria, donde se verá obligada a servir como mujer de consuelo o mujer de solaz, como también se les conoció, en un burdel para soldados japoneses.

Emi nos cuenta su historia desde 2011, más de 60 años después. Vive en Corea del Sur, ha vivido sabiendo que su hermana la salvó y está tratando de encontrar paz. ¡Que difícil es saber que alguien que nos ha querido, sufrió un daño por protegernos!

Emi (una de las protagonistas) todavía buceaba en 2011.

Hana, como otras mujeres secuestradas por el imperio japonés, fue llevada a una “estación de consuelo” en Manchuria.  No todas las mujeres que llegaban ahí lo hacían secuestradas. Otras creían que trabajarían  en fábricas o restaurantes, y llegaban sin saber que terminarían prostituyéndolas. El término mujeres de consuelo es incorrecto, y en 1996, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó una resolución que nombra a las víctimas de los militares japoneses como esclavas sexuales. Que importante es el lenguaje y como con él se invisibiliza -o no- la realidad.

Esclavas sexuales

Este periodo de la historia de Japón aún es controversial y de manera oficial, no reconocen que las mujeres fueran reclutadas por la fuerza, dicen que no hay evidencia de ello, y que los testimonios de las víctimas son ambiguos.

Por ello, en la embajada japonesa en Seúl, cada miércoles las esclavas sexuales sobrevivientes se manifestaban (desde el 8 de enero de 1992) para obligar al gobierno japonés a reconocer lo que les habían hecho. En diciembre de 2011, pusieron unan estatua de una mujer en honor a esas mujeres, justo cuando se cumplían mil miércoles de sus protesta. El gobierno de Japón ha pedido que se retire la estatua.

Mujeres que marchan con las fotos de esclavas sexuales.

“El crisantemo es el símbolo del duelo en Corea. El sello del imperio japonés era un crisantemo amarillo, simbolizando el poder de la familia imperial. Emi se preguntaba que había sido primero, el símbolo del duelo o el símbolo del poder”.

Vemos a los soldados sin humanidad, haciendo cosas que quizás en tiempos de paz no se habrían atrevido a hacer. La guerra es atroz porque deshumaniza, y como siempre, las mujeres se llevan la peor parte. Muchas mujeres esclavizadas eran niñas, unas murieron, otras se suicidaron, otras sobrevivieron con la pena de no volver a ver a sus familias; pocas, muy pocas regresaron a sus hogares.

Las Naciones Unidas estiman que más de 200,000 mujeres fueron esclavizadas por Japón. En 2015 Japón accedió a pagar una compensación y formar un fondo para ayudar a las sobrevivientes, pero solo si el gobierno Coreano consideraba el hecho resuelto. En 2017 el presidente Moon Jae-in dijo que emocionalmente, no podían aceptarlo.

Dos libros más sobre los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (como victimarios): aquí y acá. Como víctimas: este.

4 comentarios

  1. HOLA.
    HACE NO MUCHO TE ENVIÉ UN COMENTARIO AL RESPECTO, NUNCA LO VI PUBLICADO…PERO ME AGRADA QUE AHORA ESTÉS COMPARTIENDO UNA VERDAD SILENCIADA POR TANTOS AÑOS. SALUDOS

    • Ay si, la guerra hace que salga lo peor de las personas (también hay héroes, no hay que olvidarlo) pero si, produce tanto sufrimiento que salir de él, y tratar de evitar hacerlo, es muy difícil. Un beso, Ale.

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