LIBRO: Mirador Dreamed Memories of Irene Nemirovsky bye her daughter (Parte 2)

MIRADOR: DREAMED MEMORIES OF IRENE NEMIROVSKY BY HER DAUGHTER

Elisabeth Gille

Reto: leer libros escritos en inglés

 

Para leer la parte 1 de esta entrada, aquí.

Nos quedamos en que Irene mandó unas historias a una revista y le aceptaron las historias y le pagaron. Irene se casó con Michael Epstein en 1926, y lo hizo en una sinagoga para no contrariar al padre de Michael, que era un judo practicante. En esa fecha, el papá de Irene los conminó a irse con él a Estados Unidos, pero no le escucharon porque vivían muy a gusto en París.

Para 1929, Irene estaba embarazada de su primera hija. Había escrito un libro que le tomó 4 años, y, en sus palabras, “Ya había publicado una novela corta: The Misunderstanding. Pero tardé 4 años escribiendo un libro más complicado: David Golder. Tenía una idea clara de un banquero, cuya personalidad, comportamiento y lenguaje me eran comunes por observar a los socios de mi papá. Ahora que no tengo necesidad de no lastimar los sentimientos de mi madre, puedo confesar lo que mis amistades ya sabían: ella fue el modelo para el personaje de la esposa, Gloria, una mujer cansada, que envejece y es rapaz, avariciosa de amantes y joyas, que empuja a su marido a su fin. Quería escribir una obra que permitiera que el lector oyera y viera, como en un film. Usé el método de Turgenev, que aún uso, y que consiste en imaginar la vida de cada protagonista y los personajes secundarios cronológicamente, llenando los periodos de antes y después de los eventos que se describen en la historia con infinitos detalles. Para protegerme de un posible rechazo, mandé el libro con el nombre de mi esposo, pidiendo que la respuesta se mandara a correo general. Mi embarazo ya estaba avanzado. Dos meses antes de mí  fecha de término, el doctor me ordenó reposo y hasta semanas después del nacimiento de mi hija pude recoger mi correo. Me habían estado buscando, e incluso pusieron notas en el periódico “se busca autor que mandó manuscrito a Editions Grasset bajo el nombre Epstein. Ese libro cambiaría mi vida.

Denise, la primera hija de Irene.

En cuanto pudo, y se dio cuenta de que tenía que comunicarse con la editorial, lo hizo. Fue y firmó un contrato que ya estaba preparado desde 3 meses antes. Se publicó su libro, y cuenta: “Nunca he experimentado una emoción comparable a la que viví cuando leí en Le Temps el 10 de Enero de 1930, la primera oración de una larga reseña de André Therive, el crítico más respetado y temido de ese tiempo: “No hay duda de que David Golder es una obra maestra

Unos pocos meses después, el libro fue adaptado simultáneamente para el teatro y el cine. La trataban en los círculos literarios como una joven prodigio.

Denise con su madre.

En 1930 publicó El Baile, que también fue llevado al cine, se volvió amiga de Jean Cocteau y Joseph Kessel. En 1932, su padre falleció de un ataque al corazón en Niza. Creía que si hubiera seguido vivo, los hubiera convencido de emigrar y habrían salvado la vida. Amigos le aconsejaban irse a Suiza, pero ella decía que si tenía que decir algo de esos años, estaba ciega por su éxito. ¿Cómo creer en actitudes antisemitas cuando ella era aceptada en todos lados?

En 1933 ya no frecuentaba los círculos literarios. Se cambió de editor e hizo contrato con Albin Michel.  En 1937 nacería su segunda hija, Elisabeth, quien escribe este libro.  En 1938, el gobierno francés rechazó su petición de nacionalización. Su madre, sin avisarle, se fue a vivir a Niza. En el 39, ella y su marido y ella, junto a sus niñas,  se convirtieron al catolicismo, pensando que esto les protegería.

En 1940, sus hijas vivían fuera de París con Julie Dumont, una nana en la provincia de Issy-l’Evique, mientras que Michael y ella seguían en París. Por un decreto, Michael e Irene ya no podían trabajar, las obras de Irene no podían ser publicadas y sufrieron para obtener fondos. Su editor, Albin, hizo contratos entonces con Julie Dumont para que a través de ella la familia siguiera recibiendo dinero. “Durante la guerra, viajé para ver a mis hijas tan seguido como fuera posible, ya fuera por tren o en el carro de mi cuñado Paul. Estaban felices en Issi-l’Eveque, aunque Denise estaba en shock al descubrir la vida sin agua potable, o baños; el baño estaba en un cuarto fuera de la casa, sin agua.

Nos pidió que nos fuéramos a Suiza, que no estaba tan lejos. Nos dijo que había gente en el pueblo que nos ayudaría a encontrar un traficante que nos llevara al otro lado de la frontera. Después de llegar al pueblo, (llegó en 1941)  viví con mis hijas en el hotel des Boyageurs. Rentamos una enorme pile de 14 cuartos, era la casa más grande del pueblo, imposible de amueblar o calentar, pero era lo único disponible. Mientras escribo Suite Francesa, me dijo que debo escribir algo importante y tratar de silenciar la voz en mi cabeza que pregunta: ¡y de qué servirá? Todo va a perderse.”. Esa novela (las dos partes que se encontraron) hoy son el libro Suite Francesa. El 13 de Julio de 1942, Irene fue arrestada y después enviada a Auschwitz, donde moriría de tifus un mes después. Su marido trató de averiguar que le había pasado y que la liberaran, pero en Octubre sería el también arrestado y gaseado.

Irene, con sus dos hijas.

El libro cuenta una escena desgarradora: “Enero, 1945. Después de salir de la cueva donde fueron escondidas, en completo silencio y en la oscuridad, estaban paradas en la acera de la recién liberada Borgoña, cegadas por los fuegos artificiales. Julie toca la puerta y se abre esta, sólo lo suficiente para que asomen unos ojos. “Madame Nemirovsky, estas son sus nietas. Sobrevivieron la guerra y se las he traído” “Yo no tengo nietas”, dijo una voz, casi como un ladrido. “La mayor tiene neumonía”, dijo Julie. “Hay clínicas para niños pobres” respondió el lobo.”

 

Después de la guerra las niñas serían atendidas por amigos de la familia, en Francia. Denise Esptein trabajó como archivista en Touluse. Elisabeth se convirtió en editora y traductora. Escribió  tres libros: “Le Mirador : mémoires rêvés (1992)”, “Le Crabe sur la banquette arrière” (1994),  “Un paysage de cendres” (1996).

Elisabeth murió en 1996 de cáncer.

La autora, Elisabeth Gille.

Me quedo pensando en lo difícil que debe haber sido para la autora escribir este libro, abrir una herida para escarbar en ella y tratar de entender a su madre, y el destino al que las condenó. Dijo en alguna entrevista que en su juventud, consideraba a su madre criminalmente negligente, ciega a su destino. En este libro, realmente se ve una Irene consumida de ver el futuro que les espera, pero cuando se ha dado cuenta de lo que pasará, ya no podía hacer nada. Una autora reconocida, mimada…fue abandonada por quienes podrían ayudarla. Esa sociedad que la alabó, le dio la espalda, se distanciaron de ella y de haberla ayudado/conocido. Sólo personas muy valientes, como su  editor, trataron de ayudarla.

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