LIBRO: El Hombre que Amaba a los Perros

EL  HOMBRE  QUE  AMABA  A  LOS  PERROS

Leonardo Padura

Reto: leer libros escritos en español

Un libro que me costó al principio…será que el tema del Trostkismo y el socialismo no me interesan tanto. Pero una vez que me di cuenta que se cuentan tres historias y que tenían que ver unas con otras, me fue más fácil seguir leyendo y en  los últimos capítulos era necesario hacer un esfuerzo para despegarme del libro, a pesar de que sabía como iba a terminar.

Las tres historias son la de Trotsky, la de Ramón Mercader y la de Iván, el escritor cubano que cuenta la historia que a su vez le contó Mercader.

El autor es cubano, estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de la Habana y ha sido periodista y guionista, pero es más conocido fuera de Cuba por sus novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde. Esta novela se publicó en 2009 fuera de Cuba y en el 2011 en Cuba. Se tradujo a 10 idiomas y se vendieron los derechos para llevarla al cine (en netflix está la película, se llama “El Elegido”). Gracias a esta novela le dieron el Premio de la Crítica en Cuba.

El Autor

Al parecer en Cuba no sabían de Trotsky más que era un renegado de la revolución rusa y un traidor. Yo de él sabía que lo habían asesinado en mi país, y que había sido huésped de Diego Rivera y amante de Frida Khalo, perseguido por Stalin. Pero poco más. Me quedo con la admiración por el presidente Lázaro Cárdenas, que cuando muchos países del mundo temían a Stalin y por lo mismo no le daban asilo a Trostky, él le abrió las puertas de este. Que pena que no pudieran protegerle y evitar el asesinato.

Cuando Stalin sube al poder comienza a exterminar a aquellos que se oponían a él y conocían de dónde había salido. Trostky enfrentó un destierro, el peligro de la gente que le quería y varios atentados. Decidió que aún fuera de su país, era su deber no callar ante las injusticias que se cometían,  y esto fue lo que hizo que Stalin quisiera callarlo para siempre. Sus hijos sufrieron el parentesco, con sus yernos desterrados a Siberia, un hijo asesinado y torturado en la URSS y el otro asesinado en París.

La trama me parece que le sirvió al autor para hablar de su propio desencanto con el socialismo: fue una generación que había sufrido mucho pero con el sueño de que la sociedad en su conjunto viviría mejor, con más oportunidades y con una oportunidad de tener más que trabajadores anteriores. Entonces ese sacrificio valía la pena. Y esa revolución tiene logros indudables: en educación y salud. Pero a costa de vivir bajo un régimen de miedo, donde no se podía hablar con libertad de lo que uno pensaba menos si se disentía, cuidándose de los vecinos que podían denunciarlos ante las autoridades. Se reprimía y castigaba al que pensaba diferente a la autoridad. Cuando comienza a caer la URSS en los años 90’s, Cuba sufre y se presentan problemas para alimentar a la población, tener medicinas (uno de los personajes del libro sufre avitaminosis) y comienzan a huir en balsas buscando una vida mejor, mientras la policía cubana ve que se van (lo que era impensable unos años antes). Y es entonces cuando se dan cuenta de que el sacrificio fue costoso.

Casa de Trotsky en México.

¿Por qué la falla de ese sistema? El libro dice: “El individuo no es una unidad irrepetible, sino un concepto que se suma y forma la masa, que si es real. Pero el hombre en cuanto individuo no es sagrado y, por tanto, es prescindible”. Me parece que ese es el gran error: el individuo SI ES irrepetible, ES sagrado y NINGUNO ES PRESCINDIBLE. En el momento en que se piensa lo entrecomillado, comienzan los problemas de las políticas públicas porque entonces ya no funcionan para personas, sino para cosas. Y el ser humano no es una cosa.

Me quedo con esta cita del libro, que me encantó: “Había aprendido que la verdadera grandeza humana está en la práctica de la bondad sin condiciones, en la capacidad de dar a los que nada tienen, pero no lo que nos sobra, sino una parte de lo poco que tenemos. Dar hasta que duela, y no hacer política ni pretender preeminencias con ese acto, y mucho menos practicar la engañosa filosofía de obligar a los demás a que acepten nuestros conceptos del bien y de la verdad porque (creemos) son los únicos posibles, y porque, además, deben estarnos agradecidos por lo que les dimos, aun cuando ellos no lo pidieran […] me satisfacía pensar que tal vez algún día el ser humano podía cultivar esta filosofía, que me parecía tan elemental, sin sufrir los dolores de un parto, ni los traumas de la obligatoriedad: por pura y libre elección, por necesidad ética de ser solidarios y democráticos”.

Por supuesto, cada libro me enseña, y una de las cosas que me muestra es las lagunas que tengo en mis conocimientos. Necesito entender mejor la Guerra Civil Española. ¿Algún libro que me recomienden?

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