LIBRO: Mi hermano el genio

mi hermano el genioMI  HERMANO  EL  GENIO

Rodrigo Muñoz Avia

“El mundo se divide en dos tipos de personas: los genios y los demás.
Eso es lo que dice mi madre.
Entre los genios se encuentra mi hermano.
Entre los demás me encuentro yo.
Esto mi madre no lo dice así, pero yo sé que lo piensa.
Yo también lo pienso, la verdad.
Me llamo Lola, tengo diez años y me gusta el fútbol.”

 

¡Ayyy los papás! Cuanto daño hacemos a nuestros hijos cuando creemos tener un genio (se cree tener un genio con una tasa mayor de los genios que hay ¡verdad comprobada empíricamente por mí en los años que tengo conviviendo con otras mamás en las escuelas!). Por supuesto, un hijo genio es prestigio para el papá. Después de todo, no nació de una col. De alguien sacó los genes (y ahí el papá –o mamá- se ensancha como pavorreal). Y cuando otros hijos no llegan a ese nivel de genialidad, pues la casa es una dura arena de batalla para que se les reconozca y aprecie por lo que son: chicos normales.

 Mi hermano el genio

Los papás de Lola son músicos y por supuesto, están felices de tener un prodigio musical. Y Lola sufre en sus clases de violín, la maestra llora con ella en clase (no se sabe si llorar por ella, porque rompió con el novio o porque se desespera), y a Lola lo que le gusta es el futbol. En él se siente viva, le encanta ir a los partidos, se siente valiosa componente de un equipo y lo más importante: es feliz. Pero los papás lo ven como una actividad para quitarle lo hiperactiva, y desean que tarde o temprano destaque en la música, como el hermano.

En casa, todo gira alrededor del genio (nuevamente digo ¡ayyy papás!). Hasta que un día Lola decide rebelarse. Y su hermano también.

Es un libro divertido, que puede dar para que en casa se hable de las dinámicas que se tienen entre hermanos y papás. De cómo al respetar las diferencias de cada uno, le damos espacio para que sea feliz. Que no todos tenemos que ser iguales, tener las mismas habilidades y que la convivencia es mucho más rica si cada uno aporta algo diferente.

Me  hizo pensar en lo importante que es no vivir a través de los hijos. Ellos tendrán sus propios talentos y habilidades, y deben servirles para vivir su vida, como ellos deseen hacerlo. Mi labor es ayudar a que ellos descubran sus talentos y que los puedan desarrollar de manera divertida y no impositiva. Y debo escuchar cuándo las clases extraescolares son divertidas para ellos y cuándo se convierten en un sufrimiento. Y a no saturarlos con ellas.

 Niños hiperocupados-Faro

Este libro ganó el  Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil en 2010. Es un libro muy recomendable para niños  (la editorial lo recomienda para mayores de 10 años) y me servirá para mi reto de 25  libros leídos escritos en español; con este llego a 20. Es el segundo  libro que leo de este de este autor. Del otro pueden saber más aquí.  

 

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16 comentarios

  1. Tiene muy buena pinta :). Yo tengo dos hijos y siempre han ido a las extraescolares que ellos han elegido, que normalmente son de deportes. Mi hija juega a baloncesto y no destaca pero está encantada y mi hijo hace un poco de todo (multideporte) pero destaca especialmente en atletismo y en cross, de hecho es muy bueno, así que procuramos que la niña no se sienta mal porque su hermano destaca. Creo que es importante que tanto uno como el otro (como todos los niños en general) se sientan bien con lo que hacen, independientemente del resultado.

    Un buen regalo para Navidad.

    Besos 🙂

    • Cova:
      Esas son palabras que todos padres deben tener en su corazón, las que has escrito al final: que se sientan bien los hijos con lo que hacen, independientemente del resultado. El mundo tendría adultos más felices y proactivos si hubieran crecido con esta actitud de los papás (al contrario de la “no eres lo suficientemente bueno”).
      Un beso,
      Ale.

  2. Es cierto que debe ser difícil vivir a la sombra de un hermano “genio” o siguiendo las directrices de un padre que quiere convertirte en un “genio” .
    Me hizo pensar un poco en Mi hermana vive en la repisa de la chimenea; a veces quien nos hace sombra no es el hermano genio sino el que ya no está

    Un beso

    • Lammermoor:
      es triste cuando los padres se concentran en un hijo, y parecen “olvidar” a los demás. Sea porque uno está enfermo, o porque ha muerto, o porque es genial en alguna disciplina, o porque da problemas que requieren toda la atención de los padres. Ciertamente estas situaciones pueden justificar que sea así (sobre todo en el caso de una enfermedad), pero para eso está el diálogo y cuando se está con los demás hijos, hay que escuchar y acompañarlos. Decirles que son amados. Y demostrarlo con hechos.
      Un beso,
      Ale.

  3. Como maestra y en mi vida veo a los padres cometiendo el error de poner demasiadas expectativas en sus hijos, en querer vivir lo que no pudieron a través de ellos, afixiándolos y cargándolos de responsabilidades desde muy pequeños.
    Debe ser un lindo libro para recomendar.
    Besos

    • Luciana:
      y si: a veces hay padres que quieren (queremos) vivir a través de nuestros hijos, y que cumplan los sueños que dejamos inconclusos. Nada peor que no dejarle ser quien es, y soñar sus propios anhelos…eso coarta su libertad y condiciona el amor que les tenemos.
      Es un libro muy bueno para recomendar ¡si!
      Un beso,
      Ale.

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