Primera Parte del Discurso del Nobel de Nadine Gordimer

Nadine Gordimer recibe el Premio Nobel de Literatura en 1991.
Nadine Gordimer recibe el Premio Nobel de Literatura en 1991.

Escribir y Ser

En el principio era la Palabra.

La Palabra estaba con Dios, significaba la Palabra de Dios, y la palabra fue la Creación. Pero durante  siglos de  cultura humana la palabra ha tomado otros significados, seculares y religiosos. Tener la palabra se ha convertido en sinónimo de la máxima  autoridad, con prestigio, con asombro, algunas veces con peligrosa persuasión, busca tener el horario de máxima audiencia en tv, en un programa de entrevistas , tener el don de conversar y  hablar en lenguas. La palabra vuela a través del espacio, rebota desde los satélites, ahora más cerca de lo que jamás han estado del cielo de donde se cree que provino. Pero su transformación más significativa ocurrió para mí y mi raza hace largo tiempo, cuando por primera vez se talló en una arcilla de barro o trazó en un papiro, cuando se materializó de sonido a espectáculo, de ser escuchada a ser leída mediante una serie de signos, y luego letra; y viajó a través del tiempo de pergamino  a Gutemberg. Esta es la  génesis   de la historia del escritor. Es la historia que la escribió a ella o él para existir.

Fue, extrañamente, un proceso doble;  crear al mismo tiempo al escritor y el mismo propósito del escritor como una mutación en el protagonismo  de la cultura humana. Fue tanto una ontogénesis como l origen y desarrollo del ser individual;  y la adaptación, en la naturaleza de ese individuo, específicamente a la exploración de la ontogenia:  el origen y desarrollo de ser individual. Porque nosotros, escritores,  hemos evolucionado  para esta tarea. Como el prisionero encarcelado con el jaguar en la historia de Borges “El Manuscrito de Dios”, que estaba tratando de leer, con un rayo de luz que aparecía solo una vez al día, el significado de ser en las manchas de  la piel  del animal, vivimos nuestras vidas tratando de interpretar a través de las palabras el mundo del que formamos parte a través de las lecturas que hacemos en las sociedades. En este sentido, en esta participación inefable e inextricable, la escritura es siempre y simultáneamente una exploración del yo y del mundo; del ser colectivo y del individual.

Estar Aquí

Los humanos, los únicos seres dotados de autoconciencia, bendecidos o malditos por esta facultad superior torturante, siempre hemos  querido saber por qué. Y no es sólo la gran pregunta ontológica de por qué estamos aquí, a la cual las religiones y las filosofías han tratado de responder varias personas durante diferentes épocas, y la ciencia tentativamente trata de dar explicaciones  luminosas y quizás vayamos a morir este milenio, como los dinosaurios, sin haber desarrollado la comprensión necesaria para entendernos como un todo. Desde que los humanos se volvieron auto-conscientes hemos buscado explicaciones para los fenómenos comunes de la procreación, muerte, el ciclo de las estaciones, la tierra, el mar, el viento, las estrellas, el sol, la luna, la abundancia y el desastre. Con los mitos, los ancestros de los escritores, los contadores de historias orales comenzaron a sentir y formular estos misterios, usando los elementos de la vida diaria, la realidad observable y la facultad de la imaginación  -el poder de proyectar en lo oculto- para hacer historias.

 poder_palabra

Roland Barthres preguntaba: ¿Cuáles son las características de los mitos? Y respondía: Transformar un significado a una forma. Los mitos son historias que actúan de mediador entre lo conocido y lo desconocido. Claude Levi- Strauss: ingeniosamente des-mitifica el mito como un género entre un cuento de hadas y una historia de detectives. Estamos aquí, pero no sabemos quien lo ha hecho. Es grato que si no tenemos la respuesta, podemos inventarla. El mito fue el misterio más la fantasía -los –ioses, animales antromorfizados y los pájaros, la quimera, creaturas fantasmagóricas – que propone nuestra imaginación como una clase de explicación al misterio. Los humanos y sus creaturas amigas eran la materialidad de la historia, pero como escribió alguna vez Nikos Kazantzakis: “El arte es la representación no del cuerpo, sino de las fuerzas que crean el cuerpo”

Hay muchas explicaciones probadas de los fenómenos naturales ahora; y hay nuevas preguntas que surgen de algunas de esas respuestas. Por esta razón, el género del mito nunca ha sido totalmente abandonado, aunque tendemos a pensar de él que es arcaico. Es confinado a los cuentos para dormir a los niños en algunas sociedades, en partes del mundo protegidos por bosques o desiertos  de la mega cultura ha continuado vivo, para ofrecer arte como un sistema de meditación entre el individuo y el ser. Y ha hecho un tumultuoso retorno fuera del Espacio, un Ícaro en el avatar de Batman y los de su clase, que nunca caen en el océano del fracaso al enfrentar a las fuerzas dela vida. Estos nuevos mitos, sin embargo, no buscan tanto iluminar  dar respuestas como distraer, proveer una ruta de escape fantástica para las personas que ya no quieren enfrentar el peligro de dar respuesta a los terrores de su existencia. (Quizás sea saber positivamente que ahora el ser humano posee los medios para destruir todo el planeta, el miedo que tienen de volverse ellos mismos dioses, condenados a su propia existencia continuada, lo que ha creado a los escapistas del mito de  los comics y películas). Las fuerzas del ser permanecen. Son con lo que el escritor, como algo distinto del hacedor de mitos contemporáneo, trabaja, como hacía el mito en su antigua forma anhelaba hacer.

Los estudiantes literarios estudian más que nunca como los escritores enfocan este compromiso y experimentan con él. El escritor en relación a la naturaleza de la realidad percibida y lo que hay más allá – la realidad imperceptible- es la base de todos estos estudios, sin importar que como etiqueten los conceptos resultantes y sin importar en que micro archivo categoricen a los escritores, guardándolos en los anales de la histografía literaria. La realidad se construye de muchos elementos y entidades, vistas y no vistas, expresadas y no expresadas para dejar espacio en la mente para respirar. Sin embargo, lo que se concibe como el análisis psicológico a los estudios modernistas, post-modernistas, estructuralistas, post-estructuralistas, todos los estudios literarios buscan el mismo fin: poder decir consistentemente (¿y que es la consistencia sino el principio escondido dentro del acertijo?) a través de una metodología definir cómo toma el escritor las fuerzas de la vida. Pero la vida es aleatoria en si misma; constantemente es jalada y modificada por las circunstancias y los diferentes niveles de conciencia. No hay un puro estado del ser, y no hay un texto puro, “real”, totalmente incorporando lo aleatorio. No puede alcanzarse con ninguna metodología crítica, aunque los intentos sean interesantes. Desarmar un texto es siempre una contradicción, pues desarmar es hacer otra construcción con los pedazos, como lo hace Roland Barthres tan fascinantemente  y lo admite en su disección lingüística y semántica de la historia de Balzac “Sarrasine”. Así que los escolares literarios terminan siendo también, una especia de contadores de historias.

¿Será que no hay otra manera de llegar a un entendimiento más que a través del arte? Los escritores mismos no analizan lo que hacen; analizar sería ver hacia abajo mientras se cruza un cañón en una cuerda. Decir esto no es mistificar el proceso de la escritura, sino hacer una imagen de la intensa concentración interna que el escritor debe tener para poder cruzas los abismos de lo aleatorio y hacerlos palabras de uno mismo, así como el explorador planta una bandera. “El impulso solitario del deleite” de Yeats en el vuelo solitario del piloto, y su “belleza terrible” nacida de su crianza , tanto opuesta como conjunta; E.M. Forrester y su modesta “única conexión”; la elección de Joyce del astuto “silencio, ingenioso y exilio”; más contemporáneo Gabriel García Márquez y su laberinto en que el poder sobre los otros, en la persona de Simon Bolivar, lleva a esclavitud del único poder que no se puede asir, la muerte –estos son algunos ejemplos de las variadas maneras en que un escritor enfrenta el estado del ser frente al mundo. Cualquier escritor con algo de valía espera poder ser una antorcha de luz – y raramente a través del genio, una súbita flama- al cuerpo y sin embargo, bello laberinto de la experiencia humana, de ser.

 

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8 comentarios

  1. Me encantaría que los discursos de todos los días tuvieran el fondo de este. ¿No se les podría dar a políticos en general y ciertos individuos en particular este tipo de enseñanza?
    Gracias por traernos este discursos que desconocía completamente pero que me apunto para compartir con los míos.
    Un saludo.

    • Mariuca:
      Creí que el libro del El Conservador era difícil porque la autora así lo había escrito (evidentemente que así fue, pues 😀 ) pero después de leer esto me queda claro que así escribe ella. Y hay mucha tela de dónde cortar de lo que ella piensa que es la literatura y el papel del escritor en el mundo ¿verdad? estoy traduciendo la segunda parte, aquí la pondré próximamente 😉
      un beso,
      Ale.

  2. Ale, no estoy de acuerdo con lo de la traducción: la tuya es muuuuucho mejor. Aunque es verdad que no es algo para leer deprisa, jajaja, algo espesito sí es, jeje, tendré que volver. Haces bien en archivar estos discursos, que supongo que sacarás también con las otras. Me interesa el tema del mito. No sé si estoy de acuerdo con que el mito de hoy es un Spiderman o héroes así, que lo que tratan es de entretener y da alimento a ese hombre de hoy que en realidad busca en este mito no enfrenarse a los peligros de la búsqueda. Pero ya te digo: tendría que leer esre discurso unas cuantas veces más.

  3. Maravilloso…me he quedado sin palabras…
    No conocía nada de esta mujer…gracias, Ale, por presentarnosla. Voy a investigar sobre ella. Es una delicia venir por aquí, y sentir una bocanada de aíre fresco con estas noticias, éstos gestos…estas palabras…
    Un abrazo grande!!

    • María:
      es una mujer de lo más interesante, que siempre ha sabido defender su postura y ha sido muy valiente porque imagínate que el libro de El Conservador salió en los ´70´s…
      Un beso,
      Ale.

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