LIBRO: Las Mujeres de la Casa de las Lilas

LAS  MUJERES  DE  LA  CASA  DE  LAS  LILAS

Martha Hall Kelley

A mi padre le encantaba el detalle de que las lilas solo florecieran tras un invierno duro […] es un milagro que toda esta belleza emerja tras pasar por condiciones tan duras, ¿no crees?”

¿A qué lilas hace referencia el libro? A unas mujeres polacas que fueron usadas como conejillos de indias durante la Segunda Guerra Mundial, cuando estuvieron presas en Ravensbrück, el campo de concentración más grande de mujeres.

Las mujeres polacas que sobrevivieron Ravensbruck.

Esta es una novela histórica que nos cuenta el suceso a través de 3 puntos de vista: el de Caroline Ferriday, una mujer americana que vivía en Nueva York,  que trabajó incansablemente durante la guerra para enviar ayuda a los niños que estaban en los orfanatos franceses. Después de la guerra se entera de lo sufrido por las kaninchen (conejas)  y se propone que reciban ayuda médica en EUA.

Caroline Fariday, en sus tiempos de actriz.

Kasia será la joven polaca que nos contará su historia: primero como una adolescente enamorada, que se vuelve parte de la resistencia cuando Hitler invada Polonia, y que será enviada a Ravensbruck con su madre y hermana.

Nos formábamos como descodificadoras y entregábamos carnés de identidad falsos y mensajes. También hacíamos lo que podíamos para sabotear a los nazis, como cambiar los letreros de las calles para que los de la SS se perdieran. Por la noche nos conectábamos a los altavoces alemanes que había en la calle y poníamos el himno nacional en polaco. Cuantas más cosas conseguíamos, más queríamos hacer, era como una droga. Pero debíamos tener cuidado, no sólo porque Lublin era el cuartel general de los nazis en Polonia, sino también porque los espías alemanes repartidos por todo el país habían empezado a identificar a las antiguas líderes de las exploradoras y arrestarlas.”

La Doctora Herta.

Y el tercer punto de vista vendrá a través de Herta, una joven que está estudiando medicina cuando estalla la guerra y que ya muestra desprecio por los judíos, creyéndolos inferiores. Su madre opina como ella, pero su padre sufre de ver como va absorbiendo como verdad lo que la propaganda del nacionalsocialismo le cuenta. Es parte de las juventudes nazis, el guía en los campamentos a donde las envían para adoctrinar niñas, y después se le ofrecerá trabajo en el campo de Ravensbruck. Sus posibilidades son pocas: por ser mujer no la dejan ser cirujana, a pesar de demostrar ser hábil; el padre está enfermo, debe trabajar para mantener su casa, es violada sistemáticamente por un tío en casa así que acepta para alejarse de él y poder enviar dinero a casa.

P/J 9

Para desgracia de las mujeres de Ravensbruck, Karl Franz Gebhartdt era el encargado de los médicos a cargo de experimentos que se autorizaron a llevar a cabo en las presas del campo. Hubo amputaciones, disección de personas vivas y sin anestesias, se simulaban heridas de guerra (introducían astillas de madera, esquirlas, tierra, vidrio, etc.), infectaban las heridas y dejaban sin tratamiento para ver como iban evolucionando; o a algunas si les antibióticos para evaluar la evolución. Debo agradecerle a la autora que aunque nos cuenta esto, no lo hace regordeándose en estas escenas.

A través de estas tres mujeres veremos la diferente manera de ver un periodo de la historia. Caroline nos muestra a los privilegiados a quien la guerra poco incomodó. Seguía habiendo fiestas, seguían los banquetes, incluso se cansó de sus amistades. Ella, acomodada, vendió la plata de su familia para poder enviar cosas a Francia y trabajaba sin sueldo en la Embajada Francesa, pero no cambió su vida de manera radical (eso en la vida real, en la historia le crean un amante y una historia de amor que le rompe a uno el corazón). Kassia nos muestra la resilencia, la valentía, el instinto de supervivencia que se las ingenia para seguirse rebelando aún en las peores circunstancias, y también nos muestra como es vivir después de la tragedia con la pena, la culpa, la rabia. Su hermana nos muestra la otra cara de quien sale de una situación terrible: dejarlo atrás para concentrarse en lo que viene, vengarse disfrutando de la vida por delante. Y Herta nos muestra como la despersonalización nos vuelve autómatas sin alma.

Creo que lo que más he disfrutado ha sido saber de esas mujeres que menos salen en el libro: las maravillosas mujeres que en el campo, ayudaron a mantener a las kaninchen con vida, cuando se dio la orden de que las eliminaran para que no quedaran pruebas de lo que había sucedido. Esas que les prestaron sus números, que cortaron la luz del campo, que las escondieron en áticos y sótanos poniendo en peligro sus propias vidas, esperando que si ellas se salvaban, contaran la historia de todas. La sororidad a todo lo que da. Sin importar nacionalidad, idiomas, creencias…se unieron para en equipo, salvarlas.

Un libro de fácil lectura y mucho aprendizaje.

4 comentarios

  1. Me recordó la historia de las coreanas que se llevaron los japoneses para prostituirlas entre los miembros del ejercito imperial japones. Una terrible historia olvidada por años.
    Saludos

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