LIBRO: Palabras en Mis Manos

PALABRAS EN MIS MANOS

Guinevere Glasfurd

Reto Tsundoku

Hay libros que uno compra por las razones más peregrinas y la mía fue la bellísima portada de este libro. Terminó de decidirme que era una novela sobre la mujer de quien estuvo enamorado René Descartes.

SPOILER Casi nada de sabe de esa mujer, salvo que tuvo una hija con él y que después de casarse con otro, siguieron manteniendo correspondencia y ella recibió unas cosas que René dejó para ella después de su muerte. FIN DEL SPOILER.

Helena Jans trabajaba como doncella en Amsterdam en la casa de un comerciante de libros inglés, cuando Descartes llegó a vivir ahí para terminar de escribir un libro.

Helena tenía un hermano que se había embarcado en un barco, y una madre que la instó a buscar trabajo en vista de que lo que ganaba no les alcanzaba para ambas. Helena ya sabía leer y escribir cuando llega a la casa de Sr. Sargeant a trabajar como doncella, aunque nunca lo había hecho con tinta y pluma. Ambos implementos (y el papel) eran muy caros en ese entonces, y el Sr. Sargeant le encarga que le prepare las plumas para escribir y le compra una pizarra para que vaya practicando.

Tiene una vecina, una criada muy joven a la que maltrata mucho el ama de llaves de esa casa que se llama Betje, y Helena le enseñará a leer con esa pizarra.

La dinámica entre Descartes y ella va cambiando y el se da cuenta de que ella es curiosa e inteligente; hay conversaciones donde el aprende de ella, y ella aprende de él. Descartes descubre cosas en las que él no había reparado, y le intriga y maravilla su manera fresca de abordar hechos, que le dan oportunidad de ver el también desde otra perspectiva (o con otros ojos, podríamos decir).

Helena tiene facilidad para dibujar, con ayuda de Descartes, que la provee de papel y tinta, ella practica su escritura.

El libro comienza con Limosin llevando a Helena a otra ciudad para estar en una casa y ahí dar a luz a la hija que tuvo con Descartes. La esconden del público porque en ese tiempo, Descartes buscaba estar alejado de los reflectores porque no quería tener los problemas de Galilieo con la Iglesia, y un hijo fuera de matrimonio también le causaría problemas.

Helena está ahí, preguntándose si él vendrá a conocer a ese bebé cuando nazca. Mientras, se entretiene haciendo un abecedario para el bebé, para enseñarle a leer. Le parece que es algo importante, quiere que su bebé acceda a más educación que la que ella ha tenido.

Descartes no viene al nacimiento, no viene al bautizo, ella puede vender su abecedario y abandona la casa y regresa a la ciudad donde vive su madre. Ahí la madre la recibe un tiempo pero cuando va a hacer una visita a una hermana le advierte a Helena: cuando regrese quiero que ya tengas trabajo o bien, hayas encontrado un viudo.

Descartes vendrá para llevar a ella y a la niña a vivir a otra ciudad donde al parecer, fueron felices un tiempo. Y suceden más cosas, pero evitaré destriparles el libro en su totalidad.

En una entrevista la autora dijo estar interesada  en la función crítica de la ficción y  como puede usarse como medio para interrogar al pasado, y también hasta un punto, como se ha escrito la historia. “Veo mi escritura como una manera de enfrentar al mundo y responderme las preguntas que tengo [..] si la historia enseña e informa -apenas-, la literatura despierta y perturba, su rol es volver nuevo lo que ya existía, llevarte a sentirlo.”

Y ciertamente lo cumple con este libro. Las mujeres estaban en una situación de mucha indefensión: sin un hombre que las protegiera, tenían muy pocas opciones para vivir. Y la falta de educación hacía que esto fuera todavía más difícil. Los hombres no eran juzgados por poner en peligro a una mujer, por dejarlas indefensas, por acabarse una herencia sin pensar en las hermanas. Las mujeres trabajaban casi en situación de esclavitud.

Limosín es un personaje odioso. Criado de Descartes, se sentía muy por encima de las doncellas que los servían o los señores que los recibían. Hacía menos a Helena e incluso se aprovechaba cuando estaban a solas para soltar su veneno. Al final de la novela, le pide perdón. Pero es otra muestra de como no se consideraba a las mujeres personas sino sirvientas a quienes no se les debía consideración.

Una novela bonita, me gustó el lenguaje, que los capítulos no eran largos, la palabra que daba nombre a cada capítulo encajaba perfecto con lo tratado en él.

Y la importancia que se le da a las palabras. Forman el mundo en el que vivo, me pueden dar libertad o hacerme preso (un poco esto último para Descartes, que en un momento piensa quemar su trabajo para evitar un daño a su persona).

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