LIBRO: Las Lealtades

LAS    LEALTADES

Delphine De Vigan

Théo es un joven de 12 años cuyos padres se han divorciado y el ha quedado en medio de sus guerras: pronto aprende que cuando va de una casa a otra, no debe hablar lo que ha sucedido en la otra mitad de su vida, para no crear problemas y tensiones entre sus padres.

Sabe que su madre se siente incómoda cuando la pasa bien, que sufre, que al principio quería que le contara todo pero Théo veía el impacto que tenían en ellas sus palabras, motivo por el cual comienza a darle muy poca información, y así la madre parece tomar menor mal los días que el tiene que pasar con su padre.

Y el padre ¡ah, que difícil es para un niño ver el deterioro de un ser amado! Pero no tendría por qué ser algo que vivir en silencio, como un peso. Un hijo pequeño no puede, no debe cuidar al adulto.

Para poder con esta tensión en la que vive, Théo comienza a tomar alcohol. Al principio un poco, para sentirse mareado. Pero después va necesitando más y más hasta perder la conciencia.

Y esto puede escondérselo a sus padres, toma en la escuela, pero Helene, una maestra, intuye lo que está pasando con Théo. Su intuición se activa porque reconoce en él la niña que ella fue. Hace lo que puede para investigar que es lo que pasa, pero sus acciones serán mal recibidas por la mamá de Théo, y al final, también por la escuela.

La historia está contada a través de cuatro personajes: Théo, su amigo Mathis, la maestra y Cecile, la madre de Mathis.

Cada uno escapa de algo, y se pregunta a que debe serle leal. ¿A qué le son leales las escuelas; a los estudiantes, a sus maestros, a sus ganancias? ¿Le debe lealtad un cónyuge al otro cuando descubre algo inquietante sobre él? ¿Por qué como padres podemos pedir lealtad a un hijo a costa de si mismo?

Otros libros de esta autora en el blog: aquí y acá.

6 comentarios

  1. Waw qué desgarradora historia, y tristemente es lo que se está viviendo comúnmente en nuestra sociedad 😔😔, yo leí un artículo donde un doctor había hecho estudios y llegado a la conclusión que las personas que pasan por un divorcio tanto los adultos como los hijos viven menos años de los que les tocaba vivir

    • Lety: ¡que gusto y que sorpresa leerte por acá! si, los divorcios nos restan años de vida por el estrés que ocasionan; igual que los matrimonios mal avenidos en los que los hijos preferirían que los padres no vivieran juntos si eso les diera más paz (digo, lo ideal sería vivir en un hogar lleno de amor…pero a falta de, habría que revisar que hace menos daño). Un beso y un abrazo fuerte, fuerte. Ale.

  2. Excelente, la vida y sus retos personales después de una separación. El medio económico y social lo definen todo, si tienes unos padres adinerados tendrás muchos regalos, miles de posibilidades para caer y acceder a todos los lugares oscuros de la vida y no amor y si tienes unos padres humildes, tendrás que ser adulto más rápido, con todo el dolor y el esfuerzo. No hay puntos medios cuando el espíritu está construido en fuerza y en fe verdadera. El amor? El completo.

    • Hernando: así es, los retos pueden variar dependiendo de la situación personal de cada quien, y aquí la autora explora muy bien las lealtades…¿a quién y por qué? ¿a qué costo? entiendo que con sus próximas novelas quiere explorar estos sentimientos (ya tiene otra novela, basada en la gratitud). Saludos, Ale.

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