LIBRO: Hijo Único

HIJO ÚNICO

Rhiannon Navin

Zach, de 6 años, va a la escuela como todos los días, pero algo sucede y la maestra les pide que se metan al armario del salón. Ella está ahí con ellos y escuchan unos sonidos que los estremecen; la maestra sabe que son disparos, los niños no entienden por qué les pide silencio.

El será el narrador de la historia. Cuando cesan los ruidos, la Señorita Russel, su maestra, sale y les pide que ellos permanezcan ahí. Viene por ellos y les dice que van a salir al pasillo y saldrán también de la escuela y les pide que mantengan la vista en el piso, o que cierren los ojos, pero claro, ellos salen y quieren ver que hay ahí afuera y ven cuerpos y sangre. Se arrepienten de mirar y salen y los llevan a una capilla cerca de la escuela. Ahí les piden que se sienten en una banca y esperen a que sus padres vengan por ellos.

Unos niños se han hecho pipí, otros vomitan, unos lloran. Zach es recogido por su madre que le pregunta donde está su hermano, porque no lo ve ahí en la capilla. Zach se siente culpable de que hasta ese momento, no había pensado en él. El hijo de Charlie, el guarda de seguridad de la escuela, que al parecer no pasaba por un buen momento, entró a la escuela armado y mató a 18 alumnos, antes de quitarse la vida.

Toda la comunidad está conmocionada. Realmente la autora logra transmitir el caos que debe haber después de una situación de este tipo: no hay listas de quienes son los fallecidos, los niños que han sobrevivido están en la capilla; los que estaban heridos fueron trasladados a un hospital y les piden a los padres que se trasladen ahí, no pueden darles de momento más información. El padre de Zach, que ya ha llegado al lugar, le dice a la madre que ella y Zach se vayan al hospital y el se quedará ahí para ver que nueva información consigue.

Cuando están en el hospital esperando que les digan que es uno de los heridos, el papá aparece para decirles que Andy ha muerto en el tiroteo. A partir de ahí veremos a esta familia padecer de diferente manera y como esta tragedia comienza a separarlos.

La mamá de Zach sacará su dolor a través de la ira contra Charlie y su esposa. Los medios de comunicación la usarán para elevar el rating de sus programas y pronto será una especie de celebridad al frente de una cruzada para exigir justicia, llamando a cuentas a unos padres que a lo mejor no buscaron la mejor ayuda para su hijo.

Zach se siente solo. Su mamá no le hace mucho caso, el papá, que no quiere estar en los medios, termina yéndose de casa. Y Zach lee en el cuarto de Andy, ahí platica con él, y a través de las lecturas que elige se da cuenta de que juzgó duramente al hermano mientras vivía. Tenía un trastorno de personalidad desafiante lo que no hacía fácil la convivencia. Y es el único que parece ver que Charlie y su esposa también están sufriendo: por lo que hizo su hijo y porque también lo han perdido.

Zach no entiende lo que siente: trata de dibujar sus emociones, trata a veces de que lo vean los padres, luego de hacerse invisibles, de ser un niño dócil pasa a ser agresivo…pero los adultos no están para ayudarle. Quien comienza a darse cuenta de su dolor es su padre, que antes había estado ausente.

Gracias a las palabras de este pequeño, se darán cuenta los adultos que la única manera de seguir adelante es el perdón. Como dice la portada del libro: “las voces más débiles son las que pueden gritar más alto.”

Muy bonito, lloré con él. Ha sido interesante leerlo después de “Tenemos que hablar de Kevin”, este es el otro lado de la moneda.

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