LIBRO: Pequeño País

PEQUEÑO PAÍS
Gäel Faye
 

Esta es una novela pequeña pero poderosa. El narrador es un niño de 11 años que vive en Burundi. Su padre es francés, y su madre ruandesa. Ella ha llegado a vivir a Burundi porque en Ruanda hubo problemas y para evitar ser asesinada la familia se muda a Burundi, pero siempre con el anhelo de regresar a Ruanda, que consideran su hogar.

«Hace veinte años que regreso a mi barrio, a aquel tiempo suspendido en el que vivía feliz con mi familia y amigos. La infancia me ha dejado marcas con las que no sé qué hacer. En los días buenos me digo que es de ellas de donde nacen mi fuerza y mi sensibilidad».

Ahí está Burundi

Tiene una hermana más pequeña, y el matrimonio de los padres está derrumbándose.

Inmerso en esa historia de exilio, divorcio de los padres y forjar su propia identidad, Gabi (el narrador) nos cuenta los conflictos que le hacen cuestionarse, con toda su inocencia, cual es la base de ellos ¿De dónde vienen? ¿Cuáles son las diferencias entre tutsis y hutus? Su padre dice que la nariz. ¿Y entre él y otros compañeros? El color de piel, su pasaporte francés. ¿Entre los sirvientes que atienden su casa? El partido político que apoyan. A él le parece raro que eso pueda escalar.

Cuando comienza el libro, el solo quiere divertirse con sus amigos. No se da cuenta que es más privilegiado que la mayoría. Ignora también el nombre que le dan a las mujeres que, como su madre, se han juntado con un extranjero. Pero poco a poco comienza a darse cuenta…y nosotros nos estremecemos porque sabemos de la crueldad y violencia del mundo, de la que él apenas va a enterarse.

«Las gentes de esa región eran como esa tierra. Bajo la calma aparente, detrás de una fachada de sonrisas y grandes discursos de optimismo, fomentando proyectos de violencia y destrucción que se manifestaban en períodos sucesivos, como las ráfagas de viento: 1965, 1972, 1988 Un espectro lúgubre se colaba con regularidad para recordarles a todos que la paz no es más que un corto intervalo ente dos guerras».

El autor.

Si bien Gabi narra la historia lo hace desde dos líneas temporales: uno es el Gabi de 10 años, y otro es el Gabi adulto que está rememorando su pasado. Y nos muestra las heridas que le ha dejado, porque ya no es el niño inquieto, curioso, despreocupado. Ahora es un adulto que no se deja definir por palabras, que no quiere ponerse -ni que le pongan- etiquetas, que es cuidadoso con lo que revela de sí mismo.

«Sin que se le pida, la guerra se encarga siempre de procurarnos un enemigo. Yo, que quería permanecer neutral, no pude serlo. Había nacido con aquella historia. Me corría por dentro. Le pertenecía».

De telón de fondo tenemos el genocidio de Ruanda y Burundi.

«Yo era de un lugar, estaba rodeado de familiares, amigos, conocidos y calor. He vuelto al lugar, pero está vacío de quienes lo poblaron, de quienes le daban vida, cuerpo y carne. Mis recuerdos se superponen inútilmente a lo que tengo delante de los ojos. Pensaba que estaba exiliado de mi país. Al regresar sobre las huellas de mi pasado, he comprendido que lo estaba de mi infancia, lo que me parece todavía más cruel».

Me gustó la forma en que está escrito, me parece poético y que no se regordea en la violencia, a pesar de que la hay. Es un libro donde el protagonista dejará su inocencia para verse enfrentado a un mundo cruel, en cuya violencia el no quería participar. Su madre, que va a Ruanda a ver si han sobrevivido unos parientes, jamás volverá del todo. El horror de la que es testigo la rompe para siempre.

¿Qué le ayuda a Gabi a sobrevivir ese horror? la lectura. «Por supuesto, ¡un libro puede cambiarte! E incluso cambiar tu vida. Como un flechazo. Y nunca se sabe cuándo tendrá lugar ese encuentro. No hay que fiarse de los libros, son genios dormidos.«

El autor, al igual que el protagonista, salió de Burundi para afincarse en Francia. Ahí, es cantante y una editora que escuchó sus letras le propuso escribir este libro. Y he aquí el resultado. El libro ganó el Prix Goncourt de Lycéens en 2016.

El genocidio es una marea negra: quienes no se ahogan van cubiertos de petróleo durante toda la vida.

8 comentarios

  1. Ale, ¡qué interesante! Lo voy a buscar. Recuerdo que vi en Netflix una serie que trataba sobre el genocidio de Ruanda, que me dejó impactada. Es un tema del que no conozco nada.
    Te mando un beso.

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