LIBRO: Lincoln En el Bardo

LINCOLN EN EL BARDO

George Saunders

Reto Tsundoku

Debemos derrotar a nuestro dolor; no debe convertirse en nuestro amo,

volvernos ineficaces y enterrarnos todavía más en una zanja.

Se de Lincoln porque donde estudié la primaria era  una figura importante, es uno de los presidentes más queridos y en estos días cercanos al Halloween, su historia de apariciones (en la Casa Blanca, en el tren que transportó su cuerpo) eran contadas una y otra vez por los maestros.

Me equivocaba al considerarlo algo fijo y estable y al pensar que lo iba a tener siempre. Nunca fue fijo ni estable, al contrario; siempre fue un estallido de energía transitorio y pasajero. Yo tenía buenas razones para saberlo ¿Acaso no había tenido un aspecto al nacer, otro a los cuatro años, otro a los siete y había sido renovado por completo a los nueve? Nunca fue lo mismo, ni siquiera de un instante al otro.

Salió de la nada, cobró forma, fua amado y siempre estuvo destinado a regresar a la nada.

Pero yo no pensaba que fuera a pasar tan pronto.

Ni que él se iría antes que nosotros.

Dos transitoriedades de paso desarrollaron sentimientos la una por la otra.

Dos nubecillas de humo se cogieron cariño.

Yo lo confundí con algo sólido y ahora he de pagar el precio.

Y se que el bardo es ese lugar a donde van quienes mueren en lo que se decide si el alma reencarnará o ascenderá por fin al nirvana (más puede conocerse en el Libro Tibetano de los Muertos).

Por lo que el título me atrajo desde que salió: Lincoln ¿qué hacía en el bardo?. Se dice que en vida, estaba atormentado por la cantidad de muertos que estaba produciendo la guerra civil y  era común verlo en la habitación oval, con los brazos detrás de la espalda, viendo al horizonte a través de una ventana; de lo que no me acordaba es que mientras fue presidente, su hijo Willie, de 11 años, falleció de una enfermedad.

Cripta donde estuvo el cuerpo de Willie Lincoln en el Oak Tree Cementery.

Ese fue el  germen de la novela:  Willie murió y  Lincoln, como cualquier padre, sentía que ese dolor iba a matarlo. Su cuerpo se dejó un una cripta en el cementerio de Oak Hill, y hay testimonios de la época de que al menos en dos ocasiones, el presidente visitó la cripta, donde sacaba el cuerpo para llorar Willie en sus brazos.

Lincoln y su hijo.

La historia es coral: muchas personas que tienen su residencia en el cementerio y que al principios creen que yacen en “cajones de enfermos” están aún atados a sus defectos, pasiones y prejuicios, solo uno de ellos está consciente de que ha muerto y justo cuando iba a ser juzgado, decidió que sería condenado y mejor sería salir del lugar del juicio y se encontró de regreso en el cementerio. Los demás parecen tener poca conciencia de donde se encuentran y siguen comportándose como harían si vivieran. De vez en cuando alguno se da cuenta y desaparece cuando la luz se los lleva, dejando tras de sí como la piel de una serpiente, los rastros de su antigua personalidad -y sus ropas.

Pero todos se conmocionan cuando llega el ataud de Willie. Y más aún cuando su padre viene y lo saca y llora mientras lo sostiene. ¿Cúantos años hace que ellos fueron tocados por última vez, o que alguien los visitó? ¿Quién es este muchachito, cuyo padre está tan hundido en la pena?

Es lo que usaba para moverse por el mundo. Lo esencial (lo que era movido, lo que nosotros amábamos) ya  no está. Aunque esto formaba parte de lo que amábamos (amábamos su aspecto, la combinación de chispa y vehículo, y su forma de andar y de dar brincos y de reírse y de hacer el payaso), ésta, esta de aquí, es la parte menos importante de ese amado artilugio. Una vez ausente esa chispa, esto, esto que está acostado aquí…

Entre los diálogos de los muchos fantasmas (no se como más llamarles) se intercalan crónicas de la época que narran testigos que vieron al presidente asumir esa pérdida y el mucho morbo que producían sus viajes al cementerio; lo que se decía de él y de sus decisiones sobre la guerra, sobre el protocolo que se seguía en la casa blanca.

En medio de todo eso, hay reflexión sobre qué sucede más allá de la muerte, la compasión que no tenemos ni por nosotros mismos nos atora en este bardo, donde seguimos clamando venganza, compasión, justicia…cuando el ego se siente herido, no se puede seguir avanzando hacia la luz. Es en el momento en que se sueltan todos los agravios que se puede avanzar hacia otra existencia donde solo habrá paz.

Un libro raro, una propuesta novedosa, que hizo que varias ideas siguieran dando vueltas en mi cabeza durante varios días.

Cuando necesite mirar a Willie, lo haré en mi corazón. Como debe ser. Allí dentro sigue intacto y entero. Y si yo pudiera conversar con él, se que Willie lo aprobraría: me diría que está bien que me vaya y que no vuelva más. Era un espíritu muy noble. Su corazón amaba la bondad por encima de todo.

Todos los dones son temporales. Y renuncio a este de forma voluntaria. Y te doy gracias por él, Dios. O mundo. A quien sea que me lo dio le doy las gracias humildemente, y rezo por haberle hecho justicia y por poder seguir haciéndosela en los tiempos por venir.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s