LIBRO: Duelo

DUELO

Eduardo Halfon

Reto Tsundoku

«Al llegar a Guatemala en 1946, cuando tenía apenas veinticinco años, después de la guerra, después de ser prisionero en distintos campos de concentración, mi abuelo polaco había perdido ya todos sus dientes

Me ha encantado descubrir a este autor que con una prosa breve y concisa, cuenta una historia de una profundidad absoluta. Este libro ganó el I Premio de las Librerías de Navarra y el Prix du Meilleur Livre Étranger 2018.

El autor.

¿De qué trata la historia? De un hecho en su familia, que se vuelve más misterioso en tanto no se dan detalles, no se habla de ello, se menciona un nombre y todos enmudecen. Salomón, el hermano de su padre, murió cuando era un niño. Pero como, donde y en qué circunstancias es algo que, descubrirá con el pasar del tiempo, le han mentido.

Y quiere indagar en el pasado. ¿Quién era ese Salomón? ¿Qué tiene que en él se unen los nombres de los dos abuelos padre del autor: un Salomón árabe libanés, originario de Beirut y el otro de Alepo?, ¿Cómo se manejan los duelos en la familias? ¿De cuáles se habla, cuales se callan, cuáles se cuentan sin decir la verdad?

A través de capítulos muy cortos (no se si llamarlos capítulos exactamente) va y viene del presente al pasado, contándonos como se van conectando todos los puntos para un final que me ha encantado. En novelas donde a veces sobran 200 páginas, agradezco este libro breve y poderoso.

La familia es el alfarero que nos va moldeando, con historias que aún incluso sin conocer, tienen significado dentro de nosotros; y el autor fue lo suficientemente afortunado para también encontrárselo de manera consciente.

Me ha gustado especialmente la historia de una fábrica donde se producían aviones Heinkel He 177, bombardero de largo alcance, y que en los últimos meses de la guerra se cayeron cerca de Stalingrado misteriosamente, sin haber sido alcanzados por fuego enemigo. “Se cree que fue un sabotaje por parte de algunos prisioneros judíos que forzaban a trabajar en la fábrica de Heinkel […] se cree, me dijo, que algunos judíos de Oranienburg, a su manera, ayudar a derribar una flotilla de aviones nazis. Es posible, me dijo mi amiga, que tu abuelo haya sido uno de esos judíos.”

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