LIBRO: Voluntad

VOLUNTAD

Jeroen Olyslaegers

Reto Tsundoku

“¿Cómo hace uno eso, cómo lo explica, por dónde empieza?

¿O se limita a decir: perdón, fue un accidente, o no del todo, bueno, tu ya me entiendes, no?”

El protagonista de esta novela es Wilfred Wills, que escribe desde sus 90 años para contar a un bisnieto, lo que vivió en la Bélgica ocupada por los nazis en 1941, cuando  contaba con 21 años.

Poco antes de la ocupación, él había conseguido un trabajo como policía. No sentía que fuera su vocación, pero fue  lo que encontró. Y al llegar los alemanes a tomar el control de su ciudad, se vio obligado a hacer cosas de las que no está orgulloso, pero tenía que hacer si no quería perder ese puesto, y se dijo a sí mismo que solo estaba siguiendo órdenes. Tenía compañeros que se oponían a perseguir ciudadanos por el solo hecho de ser judíos, pero de no obedecer y quejare se volvían  perseguidos, boicoteados en el trabajo, puestos en situaciones peligrosas. No eran quienes perseguían, pero si quienes ejecutaban las órdenes.

El autor.

El protagonista es un antihéroe; no era un hombre malo, pero las circunstancias lo llevaron  a hacer lo que no hubiera querido, lo que nunca hubiera hecho en otras circunstancias. Le tocan tiempos violentos, y es indolente y comodino. El narrador, como persona mayor, pareciera que a veces pierde el hilo de lo que quiere decir, no acaba de entender como fue que permitieron lo que sucedió (como el resto del mundo aún ¿Cómo fue que se llegó a esa barbarie? ¿Cómo es que siguen permitiéndose los genocidios?).

¿Cómo se vive recordando que hay muchos que murieron por culpa tuya? ¿Cómo explicas a tus hijos lo que sucedió, lo que permitiste que sucediera, aquello en lo que te involucraste? ¿Lo ignoras, lo escondes, lo cuentas? ¿podrán vivir con eso? ¿O tu sabiendo que saben? La nieta de Wills quiere saber y el peso de la verdad va a cambiar su relación.

Un libro valiente porque nos cuenta de lo que poco se habla: como y por qué se colabora con un régimen que persigue ciudadanos inocentes; se necesita que la mayoría no hagan nada, no se opongan, no levanten la voz, y que quienes lo hacen sean vistos como torpes, poco colaboradores, tontos.

En 2014, Olyslaegers recibió el Premio Arca de la Palabra Libre. Según el jurado, Olyslaegers mereció el premio porque “muestra un compromiso social sincero en palabras e iniciativas y utiliza el foro público para denunciar condiciones sociales conmovedoras y tomar esa posición en contra de la corriente principal”.

Pueden leer el primer capítulo, aquí.

Un comentario

  1. ¿Cómo se sigue viviendo recordando todos los días que murieron gente por tu culpa? Interesante esta novela. No la conocía así que bien apuntada me la llevo.
    Besotes!!!

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