LIBRO: El Quinto Hijo

EL  QUINTO  HIJO
Doris Lessing

De este libro Doris Lessing dijo en una entrevista: “Odié escribirlo, me hizo sudar sangre. Me alegré cuando lo terminé. Fue perturbador escribirlo -obviamente, tiene que ver con algo profundo en mí.”

Fue su libro número 35. Así que ya tenía su buen bagaje antes de publicar esta obra, que en el tiempo que se publicó causó un escándalo, quizás por la manera en que habla de la maternidad. No es una madre abnegada, una madre que se enamora de todos sus hijos.

La historia en la época de la liberación sexual y las uniones libres, David y Harriet se encuentran y se dan cuenta de que son raros para esta época, ellos quieren ser célibes, casarse y tener una familia grande. Se casan y se van a vivir a un suburbio  donde compran una casa enorme que piensan llenar con hijos y hacer las reuniones familiares. La trama abarca más o menos de los 60’s a los 80’s del siglo pasado.

Al principio, todo parece idílico. Comienzan a llegar los hijos, Harriet es feliz recibiendo a la familia extendida para semana santa y las vacaciones de verano y Navidad. Los hijos llegan uno tras otro y de repente se ven con 4 hijos pequeños. Los padres de Harriet y David comienzan a cuestionar que quieran tantos hijos, pues no pueden mantenerlos y tienen que ayudarles a pagar la casa, pagar escuelas, pero al parecer, todo va fluyendo. El padre de David tiene mucho dinero, y llega a las festividades con su nueva esposa; la mamá de David también se aparece con su nuevo marido; la mamá de Helen pasa temporadas con la hija para ayudarle con sus hijos y otras con otra hija que tiene una pequeña con síndrome de Down.

Pero Helen comienza a sentirse muy mal con un quinto embarazo. Está muy cansada (¡y como no, con 4 niños pequeños!) parece que el bebé la estuviera consumiendo físicamente, es un embarazo doloroso, con pensamientos inquietantes de Helen hacia el bebé. Le externa algunos temores al ginecólogo, pero él no es empático con ella.

El bebé nace, se llama Ben, y pareciera que la quiere lastimar. Cuando mama, le deja los senos amoratados, es demandante y Helen comienza a resentir su presencia. Con los demás todo había fluído fácilmente y ahora se siente agobiada. Ya no está tan contenta de recibir al batallón familiar durante vacaciones y fiestas. Pero luego comienzan a resentir a Ben. Le tienen miedo. Parece que no es normal, que hay algo malo en él.

Muere la mascota y, aunque nadie ha sido testigo, suponen que lo hizo Ben. Helen también trata de expresarle al pediatra sus temores, pero el pediatra no ofrece soluciones, ni consuelo, ni sugiere que Helen visite a otro especialista.

¿Es Harriet una madre estresada, mal dormida, cansada? ¿O es Ben un ser malévolo? ¿Será que la agota más que no puede quejarse del niño, que está mal visto en esta sociedad querer descansar del trabajo que implican los hijos, y de ellos mismos? ¿Qué no se pueden expresar pensamientos como: le tengo miedo a mi hijo, me parece que es demasiado agresivo, que no es normal, me da la impresión de que me quiere lastimar? ¿Hay algún lugar en nuestra sociedad donde una madre pueda expresar esos temores o  hablar de que está agotada, que se arrepiente de haber sido madre -aunque luego vuelva a amar a los hijos- que debió pensarlo mejor? Yo crecí con la imagen de la madre abnegada y sacrificada, esa imagen de Libertad Lamarque dando todo por los hijos y ellos abusando del amor de su madre. Y pienso que esa imagen es muy dañina. Que impone estándares no sanos.

Cuando es evidente que Ben es un peligro para los otros niños y por presión de la familia y amigos, Harriet interna al niño en un lugar que nunca fue a ver. Desesperada y arrepentida, va a ver a su hijo y lo encuentra en condiciones deplorables (sucio, sedado, solo, amarrado). Lo lleva a casa de nuevo, para gran berrinche del marido, que entonces la considera una madre irresponsable.

En una sociedad que juzga a las madres si hacen, y también si no hacen, nadie le ayuda. Ni el marido, ni la familia que se aleja, los otros hijos van abandonando la casa, criados por otros parientes o en internados. No se, después de eta lectura, que pensar de Ben. ¿Es la profecía auto-cumplida de los temores de la madre? ¿Era un niño con alguna condición especial? ¿Es un niño que era normal, al que los temores de la madre y la conducta que tenía con él, lo hirió  de manera irremediable?

Una lectura intensa, que me tuvo con el estómago retorcido, y que me llevaba dando bandazos (unas veces pensaba que Ben era malévolo, otras que Harriet estaba sobrepasada y necesitaba descanso, que probablemente tenía depresión post-parto; otras que los demás estaban enloqueciendo a Harriet comenzando por el marido). Agradecí terminarlo pero siguió dando vueltas en mi cabeza durante semanas.

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