Al Lado Vivía una Niña

AL  LADO  VIVÍA  UNA  NIÑA

Stefan Kiesbye

Reto Tsundoku

La acción de este libro transcurre en un pueblo de Alemania, Esge, en tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Alrededor del pueblo se ven aún las huellas de la guerra: hay bunkers, antiguas fábricas de municiones donde se fabricaban cartuchos y granadas durante la guerra.

Los niños parecieran andar sin supervisión: aunque en un principio sus juegos parecen inocentes, no lo son tanto. Un vecino les enseña a hacer pipas y tallar espadas, espían a unos vecinos mientras hacen el amor, sus propios padres parecen cambiar de parejas y ser muy libres con su sexualidad.

Van creciendo así, en este pueblo donde tienen una pandilla enemiga de la pandilla de la ciudad que les queda más cercana. Son acosados en la escuela, y casi matan a un miembro de la pandilla contraria.

Llega un momento en que pensé abandonar la lectura (alguien les regala una pistola de pernos, con la que mataban becerros en el rastro) porque pensé: esto no va acabar bien. Pero en ese momento, sucedió algo en la trama que hizo que ya no pudiera soltarlo. No les digo qué para que lo lean (tiene que ver con el título).

Es una especie de “El Señor de las Moscas” moderno. ¿Qué sucede cuando vivimos en una sociedad violenta, cuando no se habla de lo que se debe, cuando solo fingimos estar para los hijos pero no supervisamos ni estamos al pendiente de lo que hacen? ¿Cuándo los adultos no sirven de ejemplo, sino que enseñan a mentir, a aparentar, y se vuelven cómplices de malas acciones?

Como jóvenes que son los protagonistas, están obsesionados con el sexo. Leen novelas eróticas, se juntan para masturbarse en la oscuridad, contarse sus deseos, hasta que hay alguna chica con la que se sienten cercanos y ya no desean contar sus aventuras. Hay niñas que deben ir a traerse al padre de la cantina. Una niñez exenta de inocencia.

Las agresiones entre pandillas van en aumento, y uno teme que acabe esto muy mal. Pero no pude dejar de leerlo. Ayuda que los capítulos son cortos, breves, que la violencia se narra rápidamente (¿o yo la leí rápidamente?) aunque no se deleita describiéndola. Pocas palabras sirven para darnos cuenta del horror.

El autor.

Uno puede pensar que esto no es real. Pero en países asolados por la violencia, por la estrechez económica, con ejemplos de conductas criminales…no les queda sino replicar lo que han visto al crecer.

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