LIBRO: Segunda Persona del Singular

SEGUNDA PERSONA DEL SINGULAR

Sayed Kashua

El autor  nació en Tira, Israel, en 1975. Árabe Israelí que escribe en hebreo.

En esta novela, los dos protagonistas serán árabes que viven en Jerusalén. Ambos aspirando a lo que tienen los israelitas: su cultura, sus oportunidades para estudiar, trabajar, moverse. Ambos deberán alejarse de lo que los palestinos de sus pueblos desean. Quieren insertarse sin problemas en la ciudad donde viven.

¿Pero es posible una convivencia pacífica ahí donde lo que soy es visto como problemático?

El primero que conocemos es un abogado árabe de clase media altadel que no conocemos nunca el nombre. Está casado y tiene una niña de 6 años y un bebé recién nacido. El matrimonio no es el más armonioso y de hecho, no duermen juntos. En la recámara matrimonial duerme la esposa con la hija de 6 años en la cama, y cerca de ella, el bebé más pequeño. Y él duerme en la habitación de su hija. Este arreglo es para que él duerma bien y descanse para ir a trabajar fresco. Es un abogado exitoso, que tiene muchas cuentas que pagar pues sabe que mientras más lujo lo rodee, más clientes van a llegarle.

Manda a sus hijos a una escuela judía, donde les explican la historia desde la versión sionista. Sus amigos árabes le dicen que eso hace los hijos crezcan sin conocer la historia colectiva de los ciudadanos árabes del país. El abogado manda a sus hijos ahí porque quiere evitar que les falte conocer la cultura occidental (música, literatura, pintura, etc), pues el notó el hueco que tenía sobre ella cuando fue a la universidad. Reconoce que los judíos tampoco conocen sobre cultura árabe, pero quiere que sus hijos no carezcan de información que podrá hacer que tengan mejores oportunidades en este país.

Recordó que, una vez, un colega del tribunal le dijo: «¿No me digas que no sabes quién es Chéjov?». Y ese recuerdo lo llevó a otro recuerdo, anterior y no menos doloroso, de su época de la universidad, cuando un estudiante judío, todo extrañado, se burló de que el abogado no supiese quiénes eran los Rolling Stones. Por supuesto, él usó la táctica que había aprendido de sus amigos árabes, que se encontraban con el mismo problema con mucha frecuencia, y respondió con una pregunta que llevaba el debate al plano de las diferencias culturales: «¿Por qué? ¿Es que tú conoces alguna canción de Fairuz? ¿Tienes idea de lo que escribió Al-Mutanabbi?». Pero, de todos modos, en casos así el abogado siempre sentía una punzada de dolor.

Y en un libro encuentra una nota que cree que es de su mujer, a otro hombre. Buscará a ese otro hombre y se da una especie de comedia de enredos (sin que sea gracioso ver como trata a su esposa), y la historia de Yonatán nos muestra una vez más lo difícil que es vivir en una sociedad dividida. Lo fácil que es pasar por ser de uno u otro bando, si se quiere. Como a veces quien lo hace, desprecia el lugar de donde viene (algo de esto se ve en los migrantes que se van a EUA y después, son los primeros en despreciar a otros hispanos).

AN ARAB VILLAGE NEAR JERUSALEM AND BEYOND IT, THE JUDEAN DESERT, PHOTOGRAPHED BY IN THE LATE 19TH CENTURY BY FRENCH PHOTOGRAPHER, BONFILS.

No comprendía cómo lograban intimidarme también ahora. Pringaos, imbéciles, si supieseis lo que yo sé. Si os dieseis cuenta de cómo os ve la gente que vive fuera de los agujeros donde vosotros vivís. Si comprendieseis lo miserable que es esa vida vuestra de la que tanto os enorgullecéis. Si tuvieseis tan sólo una pizca de conciencia de la posición en la que estáis, os daría vergüenza salir de casa. La cima del éxito para vosotros es ser administradores de fincas o complacer a los clientes judíos. Me dais pena, vosotros y vuestros grandes coches y las espaciosas casas que os habéis construido. Jamás conseguiréis salir de la ratonera en la que nacisteis, ninguno de vosotros traspasará jamás los límites de su pueblo, trazados de antemano por otros. Y sobre todo, vosotros, tan hombres, que os creéis que sois los más machotes, que no tenéis miedo de nada, que podéis atronar con vuestro vozarrón a un barrio entero, vosotros sois la esencia de la inmundicia humana. Seguid andando por ahí con todas vuestras armas, bailad la dabke en vuestras bodas sacando pecho, casaos con mujeres vírgenes que sepan preservar vuestro honor y refuercen esa fantasía vuestra de virilidad. Yo sé cosas que vosotros no sabréis jamás, yo conozco mundos que vosotros no conoceréis jamás. Yo entro en regiones en las que vosotros y vuestros hijos jamás seréis aceptados.

Un libro muy interesante.

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