LIBRO: El Salón de Baile

EL  SALÓN  DE  BAILE

Anna Hope

Reto Tsundoku

Una novela ambientada en 1911, cuya acción transcurre en un manicomio, uno donde estuvo recluido el tatarabuelo de la autora. El lugar está en Yorkshire y las fotos muestran un lugar de mucha belleza. Uno creería que es un lugar donde los pacientes pueden mejorar (después de todo ¿no ayuda la belleza a ello?). Aunque en la novela tiene otro nombre, la inspiración real es el psiquiátrico Menston.

Pero el manicomio no es solo para aquellos débiles de mente que necesitan este lugar. Es usado para tener ahí a todos los que amenazan el orden social afuera. A las mujeres que no quieren casarse con quien su familia quiere, a los indigentes que no tienen casa, ni trabajo; a hombres sanos que no encuentran su manera de estar en el mundo, que están deprimidos por alguna tragedia. Había quienes eran ingresados por sus familias, pero había otros que buscaban ingresar para huir del frío y del hambre. Otros eran recluidos por la ley: un patrón que se quejaba de la crisis de histeria de una trabajadora, un patrón que recluía a quien luchaba por los derechos laborales. Espero que el día de hoy no se recluya a quien no necesita estar ahí. Porque en aquel tiempo, si no necesitabas estar ahí por enfermedad, el trato y las penurias del lugar, podían hacer que realmente acabaras enfermo.

Te lleva a pensar ¿quién dice que comportamiento es normal? ¿Quién tiene la autoridad para perseguir a quien no cumple con esa normalidad? ¿Quién protege a quien es confinado? ¿Qué pasa si quienes están a cargo también están enfermos?

La sociedad, quienes gobiernan, son los que dicen que es normal, quien es apto, y a lo largo de la historia han tratado de mejorar aquellos rasgos deseables (para tener “mayor normalidad” entre la población), y quitar los indeseables. Estas ideas, que no toman en cuenta el ambiente social, ha dado lugar a tragedias como los genocidios.

En este sanatorio conoceremos a tres pacientes: Ella Fay, una trabajadora que un día agobiada por el trabajo en una fábrica rompe una ventana, y es internada. Clem, una mujer de familia adinerada que está ahí porque no quiere casarse con quien su familia elige por/para ella. Su escape de este lugar es la lectura, y cuando quieren castigarla, le quitan el acceso a los libros. John, un irlandés que ha vivido una tragedia, lo internan y ahora lo obligan a trabajar (¿por qué iban a darlo de alta, si su trabajo obtiene ingresos para el lugar?). Los hombres salen a trabajar fuera del edificio, las mujeres siempre adentro. Pero hay un día de la semana donde hay un baile, y ese baile es un oasis para los enfermos. Ella y John se conocen ahí y la ilusión les hace florecer ¡con un poco de amor, las personas pueden encontrar la felicidad incluso en los lugares más oscuros!

El personaje más odioso, para mí, fue el Dr. Charles Muller. En un principio sus intenciones eran buenas, pero después, por algo que le sucede a él, cambia y parece odiar a sus pacientes. No quería ser médico, sino músico. Vive reprimido y esto será muy perjudicial para los pacientes. Dejan de ser personas, para convertirse en cobayas. No es posible que quien trabaja en un lugar así, no tenga vocación para hacerlo con humanidad. Como guardias tienen a pacientes conocidos por su crueldad, pacientes enfermos, puestos por él. A veces la crueldad mayor viene de personas que no son felices con su vida, y rezuman amargura en todo lo que hacen.

Pueden leer los primeros capítulos de la novela, aquí.

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