LIBRO: La Esclava de Juana Inés

LA ESCLAVA DE JUANA INÉS

Ignacio Casas

 

Hace poco volví a leer un libro sobre Sor Juana Inés de la Cruz para un círculo de lectura, y visitando la librería encontré este otro libro y lo compré porque creía que podía complementar aquél otro y porque la portada me enamoró.

 

Lo que descubrí fue en él una joya: un libro que nos cuenta como era vivir en el México del siglo XVII, con sus costumbres, sus injusticias, su manera de hablar, y como era vivir en la piel de una muy joven esclava negra.

 

Yara, la protagonista, había nacido libre y vivía en Yanga, Veracruz (primer pueblo donde vivieron negros libres en México). Su padre la abandona a ella y su madre, y la madre enloquece. Yara es perseguida y hostigada por un hombre rico, que cree que puede abusar de ella pero no cuenta con que Yara va a pelear y lo dejará malherido. El hombre va a quejarse con la autoridad y ¿qué sucede? Pues que a quien castigan es a Yara. La primera vez la azotan, pero el viejo desgraciado regresa y la segunda vez, Yara será apresada, y le quitarán su libertad, siendo vendida como esclava en la capital.

Yanga en la actualidad.

Ahí tiene un poco más de suerte, y la compra la mamá de Sor Juana Inés de la Cruz y la lleva al convento para que  sirva a su hija.

 

Desde que llegué aquí, la madre poeta se empeñó en enseñarme a leer , pero yo con poco seso, me negué a conocer las letras. Grité ¿por qué? ¿para qué? Escupí sobre el papel y corrí a esconderme para que no me encontrara.

Habló en voz alta sin saber donde estaba yo y contestó palabras que no hallé entendimiento:

_  Para que puedas oírme con los ojos, para que menos ignores, para ¡sepacuántomás!-”

 

Aquí pueden escuchar la lectura del primer capítulo.

La madre poeta -que es como la llama Yara- se empeña en enseñarle las letras y las primeras que le enseña son las de su nombre (“pues sin nombre, nada somos”), y poco a poco Yara va descubriendo la magia que viene de poder verter en papel lo que ronda en la cabeza.

El autor dice en una entrevista que Yara está basada en un personaje de la vida real, que menciona Octavio Paz en su libro “Las Trampas de la Fe”. Su nombre era Juana de San José, de la que no existen muchos datos, aunque si se sabe que nació dentro del convento. El personaje de esta novela tiene su origen en otro lado (Yanga)  y el autor nos descubre con ella un universo maravilloso. Su lenguaje (cotidiano, divertido, y que nos traslada a ese tiempo) y a través de sus ojos (porque es quien cuenta la historia) vamos viendo lo que aprende y aprehende de lo que le toca vivir. Es muy curiosa y con sus preguntas va volviendo loca a la madre poeta (que trata de resolverle sus dudas, es paciente cuando el otro trata de entender algo) y enloquece a la madre encargada de la cocina.

Claustro de San Jerónimo

Yara es orgullosa, no se deja someter. Sor Juana sale como salen algunos actores en las películas: en cameo. No es un personaje principal, pero si importante, porque le enseña las letras y estar tan ensimismada escribiendo y estudiando, deja a Yara en la posibilidad de disponer de tiempo para dedicarse a lo que le interesa (chismear con la portera, pelearse con otras monjas, encontrar un hombre a quien amar -pues salía a comprar cosas al mercado-, robar papel y tinta para escribir).

 

“Cuando descubro y aprendo, me siento como el viento que va y viene y se mete por todos lados, en todos lados está y sabe y conoce por mero donde anda. Dice la madre poeta que me está modelando. Yo digo que mete palabras, ideas en mi cabeza.”

Mercado en la Plaza mayor

Yara va cambiando en el convento. No se escapa porque se ha acostumbrado a no pasar hambre ni frío. Pero vemos el juicio que hace de esa sociedad desigual, de la vida en el convento, de hechos que sucedieron (como la inundación del convento y donde se perdieron tantos libros de Sor Juana) o como al final, se ve forzada a entregar instrumentos y libros. Me encantó el final, y la posibilidad de que Yara viviera una vida feliz (al menos, libre).

 

El libro ganó el Premio de Novela Histórica Grijalbo Claustro de Sor Juana y también le dieron al autor la presea José López Portillo y Rojas.

 

Muy merecido, me parece a mí, que disfruté tanto con esta novela.

 

La presentación del libro en la FIL de Guadalajara: acá.

4 comentarios

    • Margari: es muy poco lo que sale Juana Inés…tiene mucha importancia en la historia, por supuesto. Sobretodo porque le da a la esclava la oportunidad de enamorarse de las palabras, aprender a pensar con ellas, y a llevar registro de lo que le sucede. Para conocer más sobre sor Juana te recomendaría el de «Yo, la peor» de Mónica Lavín.
      Un beso,
      Ale.

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