LIBRO: Cuestión de Justicia

JUST MERCY

Bryan Stevenson

 

Como llegué a este libro es una historia curiosa. Una universidad pública de Dakota del Sur tiene un programa llamado “Common Read” donde todo el cuerpo estudiantil lee un libro, y se reúnen después con el autor, que visita la Universidad y charla con los estudiantes. El  libro elegido  dependía el  director y una profesora y  de que les alcanzara el presupuesto para invitar al autor. Ahora una familia (Poeppel) dona los fondos, y un comité elige los libros (cualquiera puede unirse al comité, maestros o estudiantes).

En 2017 una alumna se unió al y  en una entrevista que le hicieron hace poco dijo: “No quería que eligieran a Sarah Dessen, que está bien para niñas adolescentes, pero no para el nivel de un Common Read.”  La alumna proponía estos libros (de los cuales ya he leído dos y me faltaba solo este): Just Mercy, de Bryan Stevenson;  Breath, Eyes and Memory, de Edwidge Danticat y When Breath Becomes Air, de Paul Kalanithi. El libro ganador fue este del que les hablaré hoy  Y el autor no fue  a la Universidad a hablar con los alumnos; en su lugar asistió  Anthony Ray Hinton, uno de los hombres que el autor ha defendido como abogado.

 

 

Anthony Ray Hinton tenía 29 años cuando, en 1985 fue acusado de dos homicidios. Estuvo preso 30 años, en el corredor de la muerte, que escomo le dicen a los prisioneros que están esperando su ejecución. Los tres primeros años no habló, le fue muy difícil la vida en prisión. Stevenson (el autor de libro) trabajó 16 años para que revisaran su caso. Finalmente, fue puesto en libertad.

Anthony Ray y su abogado, el autor.

No es el único caso del que nos habla el autor. Egresado de Harvard, se fue a trabajar a Alabama, donde creó una fundación para ayudar a personas en el corredor de la muerte. Cuando comenzó a trabajar en los años 80’s del siglo pasado, nadie había salido del corredor libre. Stevenson ha logrado que 125 personas recuperaran su libertad y en 2005 logro una prohibición para que ningún menor de 18 años reciba la pena de muerte.

El libro nos habla de lo difícil que fue comenzar a trabajar en uno de los estados más racistas, donde incluso a él lo detenía la policía solo por “parecerle sospechoso” y sabiendo que la detención para revisarlo y revisar su carro era ilegal. Habla de que la pobreza, conocer de tantos que terminan encarcelados injustamente, hace que las personas crezcan con desesperanza, sintiéndose desechables.

Terminé el libro siendo gran fan del autor, un hombre de verdad increíble.

Comenzó a trabajar y recibía muchas llamadas de personas que querían que ayudara a sus seres queridos, no podía decir que si a todas las peticiones. Y hay dos situaciones especialmente tristes: los enfermos mentales y los menores de edad juzgados como adultos. Se deterioran rápidamente cuando no están en condiciones ni de entender lo que se les solicita, son agredidos por el personal penitenciario cuando consideran que son desafiantes, cuando en realidad están mal; se les imponen   castigos que hacen que su salud mental decline rápidamente, o son maltratados por otros presos sin que nadie parezca hacer nada.

Habla del racismo dentro de la cárcel, con los guardias empeora la situación de los presos, se vuelven intolerantes, humillan y lastiman cada que pueden. Narra como a él le hicieron desnudarse para entrar a ver a un preso, cuando eso era algo que no se solicitaba a los abogados. Muestra como cambiaban los presos cuando entendían que no los iba a abandonar, que ahí estaba…cuando se sentían entendidos, bajaban la guardia y mostraban su humanidad. Ahí, en una situación donde se ve en el otro a una persona, con una historia, con heridas que no son visibles, es posible la misericordia de la que habla el libro.

Uno de los presos decía que solo antes de una ejecución el personal parecía cambiar. Trataban con empatía al preso que sería ejecutado, eran amables y le preguntaban “¿Qué quieres desayunar, comer? ¿Cómo podemos hacer que estés más cómodo? ¿qué se te ofrece? ¿por qué hasta que estamos a las puertas de la muerte somos amables? ¿Por qué no antes, cuando un poco de amabilidad puede hacer realmente una diferencia en la vida del otro?”

 

Les dejo algunas frases del libro:

 

 

 

» ¿por qué queremos matar a las personas rotas?¿Qué es lo que está mal con nosotros, que pensamos que eso está bien?»

 

«En los años que llevo luchando contra la inequidad, el abuso de poder, la pobreza, la opresión y la injusticia finalmente me revelaron  algo de mi mismo. Al estar cerca del sufrimiento, la muerte, las ejecuciones y el castigo cruel no solo me di cuenta de la vulnerabilidad de otros; en un momento de angustia y desamparo también pude ver en dónde estoy roto yo. No puedes luchar de manera efectiva contra el abuso de poder, la pobreza, la inequidad, la enfermedad, la presión o la injusticia sin que eso te rompa a ti también. […] estar rotos es lo que nos vuelve humanos. […] esa vulnerabilidad es la fuente de nuestra humanidad común, la bases de nuestra búsqueda compartida por encontrar consuelo, significado y sanación. Nuestra vulnerabilidad compartida y nuestras imperfecciones nutren y sostienen nuestra capacidad para la compasión.»

«Tenemos una elección. Podemos abrazar lo que nos hace humano, lo que significa abrazar nuestra naturaleza falible  y la compasión, que sigue siendo nuestro mejor herramienta  para la sanación. O podemos negar nuestra propia fractura, no ser compasivos y como resultado, negar nuestra humanidad.»

«Cada uno de nosotros es más que lo peor que hayamos hecho […] de hecho, hay una fuerza, un poder incluso, en entender nuestras fallas, porque al reconocer nuestros quebrantos se crea una necesidad y deseo par obtener misericordia. Cuando experimentamos misericordia, aprendemos cosas que difícilmente aprenderíamos de otra manera. Ves cosas que no puedes ver de otra manera, escuchas cosas que no puedes escuchar de otra manera. Comienzas a reconocer la humanidad que reside en cada persona.»

«El poder de la simple misericordia es que pertenece a los que no la merecen. Es cuando la misericordia se espera menos que es mas potente -lo suficientemente fuerte para romper el ciclo de victimización y victimismo, retribución y sufrimiento. Tiene el poder de sanar el daño psíquico y las heridas que te llevan a la agresión y la violencia, al abuso de poder, al encarcelamiento masivo de personas.»

El libro en español se consigue con el título: Cuestión de Justicia; hay película con el mismo nombre con Michael B. Jordan en el papel de Bryan.

Aquí pueden ver una conferencia TED con el autor.

 

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