LIBRO: Incendios

INCENDIOS

Wajdi Mouawad

 

Esta es una obra de teatro escrita por Wadji  Mouawad, que se estrenó en  2003 como obra de teatro y se publicó el  libro.

El autor nació en Líbano en 1968, de donde huyó en 1977 con sus padres a Francia. En 1983, después de que Francia les negara seguir permaneciendo ahí, la  familia se fue a  Canadá. Estudió Teatro en la Escuela Nacional de Teatro de Canadá. De 2000 a 2004 dirigió teatro y en 2005 fundó dos compañías teatrales.

El Autor.

Alcanzó la fama con el éxito de su tetralogía: La Sangre las Promesas, de la que este es el tercer libro (aunque cualquiera de ellos puede  leerse de  manera independiente).

Esta obra es una reinterpretación de Edipo Rey.

En una entrevista de por qué eligió el teatro dijo: “Este es el laboratorio en el que me ha metido la vida, el del exilio, la guerra, las lenguas que no son tuyas. El exilio ha sido un lugar de un sufrimiento atroz, pero también paradójico. Me rompió en dos y, a la vez, me salvó la vida […] Gracias a él, escapé a los círculos viciosos en los que fui criado. Fui un niño muy amado, pero me educaron para odiar a los demás. Para abominar de musulmanes, chiitas, sunitas, drusos, palestinos, judíos, israelíes. De todos por igual”.

¿De qué trata esta obra? una madre ha muerto y deja a sus gemelos un encargo, que uno de ellos, Simón, no quiere cumplir. Siente que su madre no ha sido una buena madre con ellos y ya no quiere nada más que enterrarla. La hija, Jeanne, quiere cumplir con la última voluntad de su madre. Cumpliendo ese encargo, descubren quien fue su madre y llegan a entender por qué su actitud hacia ellos. Ciertamente, descubren algo que es para dejarlo a uno sin palabras, tal como estuvo la madre los últimos 5 años de su vida.

Jeanne y Simón

«Nosotros, nuestra familia, las mujeres de nuestra familia, estamos atrapadas en la ira desde hace mucho tiempo: yo estaba llena de ira contra mi madre y tu madre está llena de ira contra tu madre. Tu también dejarás a tu hija la ira en herencia. Es preciso romper el hilo. Así pues, aprende […] aprende a leer, a escribir, a contar, a hablar: aprende a pensar, Nawal, Aprende».

«Hace dos días, los milicianos colgaron a tres refugiados adolescentes que se aventuraron fuera de los campos. ¿Por qué colgaron los milicianos a los adolescentes? Porque dos refugiados del campo habían violado y matado a una chica del pueblo de Kfar Samira. ¿Por qué violaron esos dos tipos a la chica? Porque los milicianos habían lapidado a una familia de refugiados. ¿Por qué los habían lapidado los milicianos? Porque los refugiados habían quemado una casa cerca de la colina del tomillo. ¿Por qué quemaron  los refugiados la casa? Para vengarse de los milicianos que habían destruido un pozo de agua perforado por ellos. ¿Por qué destruyeron el pozo los milicianos? Porque los refugiados habían quemado una cosecha al lado del río. ¿Por qué quemaron la cosecha? Hay ciertamente una razón, mi memoria se detiene ahí, no puedo retroceder más, pero la historia puede proseguirse aún mucho tiempo, de hilo en hilo, de cólera en cólera, de pena en tristeza, de violación en asesinato, hasta el comienzo del mundo».

El mal, la violencia son como un incendio. Podemos contribuir a que siga ardiendo, o podemos ser quienes decidan apagarlo.

La venganza y el odio, como vemos, corre en la sociedad de la mano igual que lo hace en las familias. La tatarabuela de los gemelos le había dicho a la madre de ellos que tenía que romper ese hilo ¿y cómo? a través de educarse, de ya no solo seguir reaccionando, de tomarse tiempo para pensar, para decidir que hacer.

La obra fue llevada a la pantalla grande bajo este título.

La venganza nos deja a todos ciegos. No rompe el hilo del odio. Por el contrario, acrecienta el rencor, la desesperanza, la tristeza. El ciclo de violencia seguirá hasta que alguien diga: hasta aquí. No más. Me gustó la última carta que una madre les deja a sus hijos: tú decides en donde centras tu atención y eso hará la diferencia en tu vida. Puedes centrarte en lo que es doloroso o darle la vuelta e ir hasta donde hay/hubo  amor.

«Cuando me arrancaron a mi hijo del vientre, después de mis brazos y luego de mi vida, comprendí que era necesario elegir: o contribuyo a la fealdad del mundo o hago todo lo posible por encontrarlo».

¿Cómo sobrevives a lo que sucede en la obra? Quizás estuvo en silencio tratando de honrar la promesa hecha a su primogénito “Sin importar lo que seas, siempre te amaré”. ¿Cómo cambiaría la vida si fuéramos amables con TODOS los que se cruzan en nuestro camino? ¿Si en ellos viéramos al padre, madre, hijo? ¿Podrían los criminales hacer lo que hacen si supieran que están maltratando a un familiar? (Hay familias en que me queda claro que la respuesta sería si, e incluso con más saña).

En México los libros pueden conseguirse en la tienda en línea de Los Textos de la Capilla,que es una tienda especializada en obras de teatro. La portada de aquí no corresponde con la portada de los Textos de la Capilla (el libro estaba agotado en México).

«Ese es el alfabeto. Hay 29 sonidos. 29 letras . Esas son tus municiones. Tus cartuchos. Debes saberlas siempre. Como combinarlas unas con otras, eso produce las palabras».

Finalmente esas palabras -las que me digo, las que digo sobre los demás, las que pienso, las que recibo como verdades- son las que crean mi realidad, y en ellas está el cielo o el infierno.

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