LIBRO: Casas Vacías

CASAS VACÍAS

Brenda Navarro

Reto Tsundoku.

“El que desaparece se lleva algo de ti que no vuelve; se llama cordura.”

“¿Por qué les llaman desaparecidos y no se atreven a llamarles muertos? Porque los muertos somos los que los buscamos, ellos siempre, siempre, seguirán vivos.”

 

 

Ya le había puesto el ojo a este libro, pero durante la premiación a los booktubers en la FIL GDL 2019, uno de los videos ganadores hizo una reseña sobre este libro. Aquí pueden conocer ese  video  , y acá tienen  el canal de esta booktuber mexicana.

La reseña de Elyse me hizo querer leerlo lo antes posible, y después de leerlo se lo propuse a un circulo de lectura, y  gustó mucho, y nos removió las entrañas.

¿De qué trata el libro? A una de las protagonistas, que solo conocemos por ser  “la madre de”, “la esposa de”, le han robado a su hijo. La angustia, el desconsuelo la sumen en una parálisis de la que no puede salir. No hay sentimiento más allá del dolor, el asombro, la culpa que siente. Se martiriza porque cuando tenía al niño siente no haberlo querido y atendido como merecía…como si las madres no tuviéramos momentos en que quisiéramos torcerles el cogote a nuestros niños, en que preferiríamos no tenerlos…eso es normal, pero de ello no se habla. Se asume que si lo sientes/piensas eres una mala madre. No ayuda que en este país tengamos ese arquetipo donde la madre debe sacrificarse, estar siempre dispuesta a lo que los hijos y maridos necesiten, y que en el ojo siempre brille la lágrima en la esquina del ojo, pero sin exclamar una sola queja. La madre sacrosanta (que a la larga acaba cobrando muy pero muy caro todos sus sacrificios). Que el niño fuera autista agrega otro carbón al fuego.

La autora retrata muy bien lo terrible que es para una madre la desolación en la que se sume. Conozco dos casos cercanos de personas que perdieron sus hijos en circunstancias similares y el paso de los años no disminuye el dolor de no saber donde están, la tortura de imaginarse todo lo que les puede haber pasado, el martirio de tener que estar yendo a la procuraduría para ver si hay avances, si entre tanto muerto que aparece no están los restos de sus hijos.

Por supuesto, en este país hay montón de desaparecidos. Escuchamos de ello a diario. En mi ciudad, más de 9 mil. Y aparecen fosas todos los meses. Pero esta es una desaparición que no tiene que ver con el narco, con otros crímenes. Este es un robo de infante, que perpetra una mujer de clase baja que, cuando el hombre del que está enamorada le niega un hijo, sale a buscarlo pensando que ahora si, serán una familia y el actuará como ella ha esperado que lo haga.

Y también hace un extraordinario trabajo con la voz que le da a la ladrona (de la que tampoco sabemos el nombre). A través de ella nos muestra como la violencia permanente (de parte de su madre, del sistema, del hombre con quien convive, de la madre de este hombre que justifica al hijo pendenciero, irresponsable, mentiroso) forma una manera de ver, estar y pensar acerca del mundo; y será violenta también. Me impresionó que incluso llega a amenazar al hombre diciéndole  que si vuelve a hacerle daño, buscará a la madre de él y se vengará haciéndole daño a ella. La violencia que escala. Que no respeta edades, situaciones socioeconómicas, sexo. Un machismo que se muestra en muchas caras.

También vemos la violencia de las autoridades, la indolencia para levantar reportes, la nula investigación.

¿Cómo podría una mujer dar aquello que no recibió en casa? ¿Cómo nutrir a otros si no la nutrieron, acogieron, enseñaron su propio valor?. Los hogares fracturados, disfuncionales no nos preparan para encontrar dentro de nosotros una casa acogedora; saber que solas somos fuertes y no necesitamos llenarnos con lo de afuera: sea un hombre, un hijo, un puesto, un atuendo, una bolsa, un celular. Lo de afuera no puede ser aquello con lo que yo desee llenarme, porque solo voy a estar insatisfecha toda la vida.

Me gustó el título: vamos como casas vacías, intentando llenar ausencias y heridas sin nosotras mismas. Hasta que no volteemos a vernos, y entendamos que nos pasa, que necesitamos, nos valoremos y cuidemos…seguiremos cargando/viviendo en una casa vacía.

Es un libro difícil por todo lo que remueve, por las situaciones que reconozco. ¿Soy apoyo emocional para los míos? ¿Se pedir ayuda y recibirla cuando vivo situaciones difíciles? Porque eso es algo terrible del libro: ninguna de las dos mujeres puede hablar de lo que les duele. Una se encierra en el mutismo, provoca al compañero, no comparten un dolor común. La otra muestra una fachada feliz a los demás, mientras los demonios la acechan.

Si quieren conocer a los demás booktubers que ganaron este año, aquí. 

Acá pueden ver a la autora hablando de su libro. Brenda Navarro es una escritora mexicana,  directora del proyecto editorial Enjambre Literario, el cual apuesta por la creación de redes de escritoras y periodistas en toda Iberoamérica. Durante un tiempo, su libro podía descargarse gratuitamente, ahora puede comprarse en las librerías pues Sexto Piso lo tiene como parte de su catálogo. Espero leer más de ella.

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