LIBRO: La Biblioteca en Llamas

LA  BIBLIOTECA  EN  LLAMAS

Susan Orlean

Traducción de Juan Trejo

Editorial Planeta

La autora cuenta que ella se enamoró de las bibliotecas gracias a su madre, que la llevaba a ellas y pasaban tiempo juntas, yendo y viniendo (porque una vez adentro, cada una se iba por su lado). Su madre estaba perdiendo la memoria y se decidió a contar la historia del incendio de la Biblioteca Central de Los Ángeles el  29 de abril de 1986, y que se considera el mayor desastre a una biblioteca en Estados Unidos, como un homenaje a las bibliotecas, que ella descubrió gracias a su madre.

Biblioteca Central de Los Ángeles

Ese incendio es solo el pretexto para hablar de los libros, los usuarios de las bibliotecas, los bibliotecarios, las relaciones  entre ambos, lo sanadoras que pueden ser y la historia de esa biblioteca en particular. A lo largo del libro nos enteramos de cómo han variado los libros más populares (por ejemplo, en la época de la prohibición de alcohol, desaparecieron de la biblioteca todos los libros sobre como hacer destilados en casa; o los libros de cómo emplearse uno mismo durante la era de la depresión económica); como ha variado el uso de la biblioteca (antes tenían un número para que cualquier persona hablara para preguntar dudas); el gran beneficio social que trae (lugar donde se reúnen las personas, de los más diversos antecedentes; donde se ofertan cursos para vivir mejor; donde se puede ver la evolución de una sociedad también a través de los cursos que se ofertaban en ellas). Habla de quienes dirigieron esa biblioteca, que retos enfrentaron, cuales enfrentan ahora y quien pudo ser el causante de ese incendio.

Entre lo que se perdió: Un Quijote de 1860 ilustrado por Doré, todos los libros sobre la Biblia, todas las biografías de la H a la K, toda la historia del teatro, todo Shakespeare, cinco millones y medio de patentes registradas desde 1799  -con sus dibujos y descripciones-, las etiquetas de 20.000 fotografías… En total, 400.000 libros destruidos y 700.000 seriamente dañados. Fue un desastre que conmocionó a la ciudad, pero en su momento, fue eclipsado en las noticias por el desastre en Chernobyl. Hubo muchos voluntarios una vez que tuvieron el fuego apagado, para sacar los libros que se habían mojado y llevarlos a un lugar a guardar en lo que podían repararlos.

 

Muy interesante, me gustó mucho. Les dejo algunas citas que me gustaron.

Librería Central de Los Ángeles.

“La biblioteca es una reserva de narraciones y también una reserva para toda la gente que viene aquí a buscarlas. Es donde podemos entrever la inmortalidad. En la biblioteca podemos vivir para siempre.”

La autora.

“Mi madre me inoculó el amor por las bibliotecas. La razón por la cual finalmente me comprometí con este proyecto -primero quise hacerlo y después necesité exhibirlo- fue que entendí que la estaba perdiendo. Me pregunté si existía o no un recuerdo compartido si la persona con la que lo compartías ya no podía recordarlo. La memoria oscurecida ¿rompía el circuito? Mi madre era la única persona, aparte de mí, que sabía que habían significado aquellas tardes diáfanas. Sabía que iba a escribir este libro porque quería preservar aquellas tardes. Me dije a mi misma que dejar constancia en una página implicaría, de algún modo, salvar el recuerdo del corrosivo paso del tiempo.

La idea de que te olviden es terrorífica. No sólo me asusta la posibilidad de ser olvidada personalmente, sino el hecho de que todos estemos condenados a ser olvidados; que la vida al completo no sea, en última instancia, nada; que nuestra alegría y desilusión y dolor y disfrute y pérdida haya dejado una pequeña marca en el mundo y que cuando ya no estamos, y dicha marca se borra, fuese como si nunca hubiésemos existido. Si miras al vacío durante un segundo, la suma de todas las vidas se convierten en algo nulo y sin efecto, porque, si nada perdura, nada importa. Significa que todo lo que experimentamos se desarrolla sin seguir un patrón y que la vida es algo salvaje y arbitrario, un puñado de notas sin melodía. Pero si algo de lo que hemos aprendido u observado u imaginado puede ser plasmado y salvado, y si podemos ver nuestras vidas reflejadas en las vidas previas, y si podemos imaginar que se reflejarán en las vidas por venir, podemos empezar a descubrir un orden y una armonía. Descubres que formas parte de una historia más amplia que tiene una forma y un propósito, un pasado conocido y tangible y un futuro constantemente renovado. Todos susurramos en una lata con una cuerda, pero somos escuchados, así que susurramos el mensaje a la siguiente lata con la siguiente cuerda. Escribir un libro, al igual que construir una biblioteca, es un acto de puro desafío. Es la declaración de que uno cree en la persistencia de la memoria.

“En Senegal, la expresión amable para indicar que alguien ha muerto es decir que su biblioteca ha ardido.”

 

“Quemar libros es un modo poco eficiente de dirigir una guerra, pues los libros y las bibliotecas no tienen valor militar, pero es un acto devastador. Destruir una biblioteca es un acto de terrorismo.”

Sección Infantil de la librería.

“Los libros son algo así como nuestro ADN cultural, el código de lo que somos como sociedad y también de aquello que conocemos. Todas las maravillas y fracasos, todos los héroes y los villanos, todas las leyendas y las ideas y las revelaciones de una cultura permanecen para siempre en los libros. Destruirlos es un modo de indicar que esa cultura ha dejado de existir, que su historia ha desaparecido, que la continuidad entre el pasado y el futuro se ha roto. Apartar a una cultura de sus libros es como apartarla de su memoria, es como privarla de la capacidad de recordar sus sueños. Acabar con los libros de una cultura es sentenciarla a algo peor que la muerte: es sentenciarla a parecer que nunca existió.”

“Una biblioteca es un buen lugar en el que atenuar la soledad; un lugar donde puedes formar parte de una conversación que desapareció hace cientos y cientos de años incluso cuando estás solo. La biblioteca es el rincón de los susurros. No es necesario tomar un libro de un estante para saber que en su interior alberga una voz que está esperando para hablarte; alguien que cree a pie juntillas que otra persona lo escuchará. Esta afirmación siempre me ha asombrado. Incluso los libros más raros y particulares fueron escritos siguiendo ese loco impulso: los escritores creen que para alguien será importante leer su libro. Me fascina lo hermoso y loco y valiente que es creer algo así, y también en lo necesario que es creerlo, y en la esperanza que entraña acumular esos libros y manuscritos y preservarlos. Viene a decir que todas esas historias importan, que merecen la pena todos los esfuerzos por crear algo que nos conecte a unos con otros, con nuestro pasado y lo que está por venir.”

El libro lo compré en la Librería del Fondo de Cultura.

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