LIBRO: Cuando Éramos Hermanas

CUANDO  ÉRAMOS  HERMANAS

Sheila Kohler

 

“Mi madre llama con la noticia. Mi cuñado, un cardiocirujano y alumno predilecto de Christiaan Barnard, el primer médico que trasplantó con éxito un corazón humano, había estrellado su coche contra un poste de la luz cuando conducía por una carretera desierta y reseca. Él, que llevaba puesto el cinturón de seguridad, había sobrevivido, pero mi hermana no tuvo tanta suerte.”

 

Este es el libro de lo que Sheila recuerda de su hermana y es terriblemente triste. Maxine era la mayor, y ambas crecieron en la Sudáfrica de los 40’s-50’s. Sus padres tenían mucho dinero: el padre trabajaba mucho, lo veían poco, era 20 años mayor que su madre. Vivían en un suburbio lujoso de Johanesburgo, en la era del apartheid. Su casa tenía alberca, lagos con peces, grandes jardines, incluso cancha de tennis y campo de golf.

Las hermanas, Sheila a la izquierda y Maxine a la derecha.

A pesar de todo ese dinero, la madre no se dedicaba a sus hijas: para eso estaban los criados que veían por ellas. La madre solía utilizar  su tiempo yéndose de compras, jugando cartas  y bebiendo, acompañada de dos hermanas.  Las niñas temían ese momento en que la madre comenzaba a arrastrar las palabras y tensar la boca, decían que era una bruja la que la poseía. Un empleado zulú que tenían la recogía cuando quedaba por ahí tirada para llevarla a sus habitaciones. ¿Desde ahí se inocula que sea normal que me ignoren, que mi presencia pueda causar molestia, que me eviten, que aprenda a callar para no ser mandada a otro lado de la casa?

A través de viñetas nos va contando lo que recuerda…desde el primer capitulo sabemos que Maxine ha muerto muy joven y probablemente a manos de su marido. Y este libro intenta ser su explicación de cómo fue que no vio venir este desenlace, como nadie hizo nada para evitarlo.

El padre muere, la madre las manda a un internado para señoritas a Italia y muy jóvenes, ambas hermanas se casan. Sheila con un americano, vive en Paris y se pone a estudiar arte en la Sorbona. Maxine con un cirujano cardiólogo. Ambas hermanas se van para las vacaciones (se ve que el dinero del padre da para mucho: tienen casas en varias ciudades europeas, cuando vacacionan hay quien les haga la comida, les ayuden con los niños).

Boda de Maxine y Carl (la mamá de ella es la que está junto a Maxine, la novia)

Ambas comienzan a vivir violencia en sus matrimonios. Sheila sufre porque el marido tiene una amante, se lo confiesa y al parecer después de que termina una relación comienza otra…y no se detiene. Y tiene el descaro de decirle angustia porque se siente mal. Maxine le confiesa que antes de casarse con Carl, una exnovia de él vino a visitarla a rogarle que no se casara con él, pero no le dijo la razón.

Con el tiempo, la madre le dice a Sheila que a Maxine le pega el marido. No se como se enteran de que a veces la servidumbre la ayuda a detenerla para que la someta, o que los niños sufren de frecuentes accidentes. Maxine no se separa, no le dan opciones, tiene 6 hijos porque su ginecólogo está en contra de la pastilla (“produce várices y, además, necesitamos niños blancos”).

Violencia que a ellas les parece normal, ante la que no se rebelan…incluso una vez que parece que Maxine no quiere regresar a su casa, Sheila le dice que piense en sus hijos,  si el problema es el marido, que tome un amante.

La autora.

Una vez que Maxine ha muerto, Sheila quiere llamar a cuentas al cuñado y la madre se lo impide. A pesar de que saben que era violento, la madre de ellas lo cuida a él en el hospital hasta que se recupera y después, le dice a Sheila que lo deje estar así porque tienen que pensar en los sobrinos, que ya han perdido a la madre.

las hermanas de vacaciones. Maxine es la del saco negro.

Sheila y su madre terminan distanciándose. Sheila se va fuera de Sudáfrica, su madre se queda ahí con las hermanas y sobrinas y una vez que muere les hereda todo a ellas.

¿Cómo dejamos que la violencia nos parezca normal? ¿Cuándo es que no queremos intervenir en la vida del otro? ¿Se considera irrespetuoso preguntar cómo estás, eres feliz, que deseas para tu vida, lo estás consiguiendo? ¿Cómo pueden esas hermanas que compartieron tanto no habérselo preguntado? Sólo puedo imaginarme el dolor de Sheila al enterarse de la muerte de Maxine, y de toda la vida que tuvo -sin ella-  tratando de entender como pasó lo que pasó. Esa  muerte le sirvió como un despertador, para no seguir aguantando lo que no quería y la  acercó a la escritura.

Libro comprado en Librería Ferragus. Acá su página de facebook.

Anuncios

7 comentarios

  1. Ojalá se pudieran contestar las preguntas del final de tu comentario ¿cómo dejamos que la violencia nos parezca normal? ¿Cuando es que no queremos intervenir en la vida de otro?
    Un libro más por leer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s