LIBRO: Una Educación

UNA  EDUCACIÓN

Tara Westover

 

«Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición.

Yo lo llamo una educación.»

 

En 1992, en Agosto, en un lugar boscoso del estado de Idaho, el gobierno estadounidense comenzó a hostigar a una familia que había decidido vivir bajo sus propias reglas, pensando que el apocalipsis estaba cerca y necesitaban alejarse de una civilización corrupta. Se habían retirado al bosque a una casa donde no contaban con agua, ni electricidad, y educaban a sus hijos en casa (La familia estaba compuesta de los padres y sus 4 hijos: una hija de 16 años, un hijo de 14, una hija de 10, y otra hija de 10 meses).

El gobierno estaba vigilando a la familia porque estaban armados, y tenían nexos con grupos neonazis, pero todo acabó muy mal por el excesivo uso de la fuerza y la estupidez de los que tenían que vigilarlos. Tras 11 días de asedio, la madre de los niños y el hijo de 14 años estaban muertos, igual que un miembros de la policía, y un amigo de la familia y el padre estaban heridos. Aquí pueden ver un documental sobre este incidente.

Este hecho sería un detonante para la manera en que la autora sería educada. Sus padres también vivían en Idaho, también estaban en contra de un gobierno que -estaban seguros- espía, controla y modifica con medicinas, vacunas y comidas a  a sus ciudadanos. Los padres vivían bajo sus propias reglas: no mandaban a sus hijos a la escuela, no registraron a los más pequeños, no acudían a los centros de salud. Eran fundamentalistas religiosos, tenían trabajos que no dejaban registros en hacienda, se cuidaban con remedios naturales, evitaban la escuela por el adoctrinamiento que pudieran recibir ahí. Si bien aún vivían cerca de la civilización, trataban de mantenerse al margen. Los abuelos de Tara estaban en contra de la manera como el matrimonio educaba a sus hijos, pero poco podían hacer para intervenir, pues los padres los tenían alejados de sus vidas.

Los papás y unos hermanos de Tara en los años 80’s.

Tara sería la séptima hija de este matrimonio. Sin acta de nacimiento, sin vacunas, sin tomar jamás medicina alópata (el cuerpo que Dios había hecho era perfecto y solo necesitaba para aliviarse tomar otras cosas perfectas de la naturaleza), ella veía normal su manera de vivir. No conocía otra. Tenía que ayudar a su padre en el deshuesadero que tenía detrás de la casa, y le tocó presenciar accidentes graves de los hermanos y ser curados con lo que había en casa.

La autora. Foto de Harper Collins.

A raíz de el asedio en Ruby Ridge el padre se volvió más paranoico. Compró armas, comenzó la construcción de un colector de combustible, hizo un refugio  para cuando llegara el fin del mundo en el 2000, hacían conservas para guardar en el bunker.  Uno de los hermanos de Tara que había salido de casa y accedido a educación universitaria le dice que debe tratar de obtener el diploma del bachillerato y buscar educarse.

Así, sola, comienza a buscar libros y a perseguir la  libertad de una familia que la limitaba (su destino, si se hubiera quedado, hubiera sido casarse con un hombre con la misma manera de pensar que su padre, y tener hijos para cuidarlos y educarlos en casa) a través de la educación.

Así me imaginaba el patio de su casa…

Este libro es su memoria, y se preocupa de que esta no le falle, que esté relatando las cosas de la manera más imparcial posible, que los hechos traumáticos no hayan modificado la verdad. Se ve que existe mucho cariño y lealtad hacia su familia, pero también, que el dolor aún la persigue.

Sola obtuvo su diploma de bachillerato, pudo ir a la universidad, hizo maestría en Inglaterra. Pero ello le costó la cercanía con los suyos. Se dio cuenta de que su padre también hizo lo que temía que hiciera el gobierno: adoctrinarla. Que las verdades estaban mediadas por sus ideas; que probablemente sufriera de bipolaridad y de ahí sus cambios bruscos de personalidad; que en su casa tenía que lidiar con un hermano maltratador, rayando en lo criminal, y que los padres no reconocían  ni intervenían  para que recibiera la ayuda adecuada.

Su gran testarudez, convertida en perseverancia, le permitió ver el mundo con otros ojos, con otro programa. Un libro valiente, que a ratos me llenaba de indignación (por lo que ella tuvo que resolver, vivir porque los padres no hicieron lo que se supone que deben hacer: proteger a los hijos), pero que me hizo ver en un ejemplo, lo que la educación puede hacer por una persona.

 

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