LIBRO: Sé Dónde Estás

 

SÉ  DÓNDE  ESTÁS

Claire Kendal

 

 

 

Es un libro inquietante, estremecedor, que hace que voltees a ver si no viene nadie atrás de ti, a que te preguntes ¿Qué podemos hacer para defendernos? ¿Cómo es que aguantamos tanto? ¿Por qué nos cuesta trabajo indicar que hay atenciones que no deseamos? ¿Por qué la respuesta tiene que ser “linda” “educada”? ¿Por qué nos sentimos tan mal cuando tenemos que ser groseras?

Retrata muy bien la actitud de un acosador: primero lindo, atento, después invasivo -pero todavía educado- y por lo mismo, la mujer siente incomodidad de decir “no quiero, no me gustas, no me hables, no me sigas, no me mandes mensajes” y después, al volverse más invasivo llega el miedo, la angustia…y el otro se siente empoderado al ver que su victima le teme, que ahora le espera, aunque sea para angustiarse.

Una novela que me costó terminar, no porque no merezca leerse, sino por la inquietud que me acompañaba al hacerlo.

La autora

Clarissa es una mujer de 30 y tantos años, que trabaja en el departamento administrativo de una Universidad, y que tenía una relación con un compañero de trabajo (él escritor y profesor) casado, y que acabó dejando a la esposa para vivir con ella. Pero la relación no funcionó y cuando comienza la novela Claire está tratando de recuperar su vida posterior al rompimiento.

En esas está cuando recibe la invitación de otro profesor, Rafe Solmes, a la presentación que tendrá de un libro suyo en una librería local. Clarissa va a la presentación, de ahí se siente obligada a ir a un bar a tomar unas copas con Rafe, y ahí se siente indispuesta. El, amable, se ofrece a llevarla a casa y ella acepta no tanto porque quiera que la acompañe sino porque realmente se siente mal. En su casa, ella pierde el sentido y al otro día amanece en la cama con él, va al baño a descubrir que su cuerpo tiene marcas (abrasiones y moretes), que le arde al orinar, y que su estómago está peor. Vomita, tiene mucha sed y tiene un dolor de cabeza que no cesa. Cierra la puerta del baño con llave para que Rafe no pueda entrar y le pide que se retire. Sabe que algo ha pasado, algo que ella no recuerda, que seguramente no consintió…pero no sabe cómo tiene que reaccionar.

Retrata muy bien como reacciona psicológicamente alguien que ha sido abusado. No cree que le vayan a creer, se culpa (por haber ido al bar, por no haber dicho que no la acompañara a su casa, porque como se sabe que anduvo con un hombre casado van a pensar que ella accedió y en algún momento se arrepintió).

En el trabajo las cosas se tornan incómodas, pero pronto deja de ir porque será jurado en un caso, y entonces no tiene que ver a Rafe en el trabajo.

Pero él sigue acosándola. Primero a distancia, luego presentándose como “de casualidad”, mandándole regalos, haciéndole llamadas. Al principio ella trata de ser educada. Con firmeza le dice que no le llame, que no la busque ( ¿Por qué no hacemos caso a lo que nos dicta el instinto de conservación? ¿Cómo ha logrado la sociedad acallar ese instinto en nosotras?). Pero se da cuenta de que él está hurgando en su basura, de que le ha tomado fotos esa noche de la presentación del libro, hasta la vecina con la que vive se da cuenta de que algo no está bien, que Clarissa tiene miedo.

Y somos testigos de como va enfermándose:  deja de dormir, no puede comer de la angustia, y Rafe  parece disfrutar la sorpresa en la cara de ella, el miedo cuando lo ve. Un día la relación se torna violenta y pareciera que entonces el acosador, que antes había sido encantador, se convierte en un monstruo. Ella lo ignora, y él se vuelve más retorcido en sus tácticas.

Son 7 capítulos lo que transcurre en el tiempo y vamos viendo que la víctima va sientiéndose indefensa, culpable, busca ayuda y esta llega tardía y poco útil. Que como sociedad somos terribles, y no ayudamos a hacerles más fácil la labor de denunciar, de proteger, de asesorar. Tendrán que leerlo para saber en qué termina.

4 comentarios

  1. Suena bien. Muy bien…pero creo que lo dejaré pasar. Precisamente escucho estos relatos en primera persona, y me entran ganas de gritar a la sociedad que está sorda…que hace manifestaciones, pero que no sé da cuenta de que esto es más profundo…que se trata de faltar al respeto, de entrar en la intimidad de una persona…y la falta de educación que hay en las escuelas, para aprender a defendernos de todo esto…
    En fin…espero que algún día, cuando ya no esté tan directamente trabajando en esto, sea capaz de leerlo…no dudo que estará muy buen escrito y seguro que se basa en más de una historia real.
    Besos y me alegra pasar por aquí. Espero que estés pasando un feliz Otoño.

    • Querida María:
      ahhhh, es terrible si, tener que trabajar escuchando estas historias. En las escuelas es terrible no sólo que no se les enseñe sino que ahora con el acoso escolar,
      la víctima es la más perjudicada (cuando menos aquí, conozco varios casos donde el acosado fue «invitado» a dejar la escuela).
      Estamos disfrutando el otoño aquí, si. Con nuevos aires (nuestro presidente cambia en Enero), esperando que todo lo que sucede, mejore.
      Un beso,
      Ale.

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