LIBRO: El Sueño de un Olivar

EL  SUEÑO  DEL  OLIVAR

Deborah Rohan

La autora es norteamericana, desciende de irlandeses y se graduó como Socióloga en la Universidad de Denver con especialidad en resolución de conflictos, y esto se le nota en el libro. Es una apasionada por hacer entender, a través de la educación, a las personas sin importar cultura, religión, etnicidad, ciudadanías. Para ellos, enseña habilidades de resolución de conflictos a empresas, y en el 2015 creó la empresa One Person Acted, donde sigue educando y haciendo coaching ontológico.

Ella fue reportera, y entrevistó al protagonista de esta historia, y en esta novela, nos cuenta como fue que terminó exiliado de su tierra, después de que generaciones antes que él habían vivido en ellas con vecinos de otras creencias, nacionalidades y culturas sin mucho problema.

La autora

Debo decir que lo leímos en un círculo de lectura y la opinión era que al principio, daba demasiados datos y poca trama de novela. A algunas les aburrió, o les hizo pesado esto.

La trama es muy sencilla: Kamel Mughrabi es un árabe que vive bajo el mandato Otomano y que lucha con ellos durante la primera guerra mundial. Después de la guerra (donde era tratado como ciudadano de segunda, y aún eran tratados peor que él los armenios, que se vieron desplazados  y se ve una pinceladade esto  también en el libro) Kamel se estableció como un terrateniente en el poblado de Akka. Ahí se casó y tuvo hijos, y tenían vecinos judíos con los que compartían la vida diaria respetando cada uno su fe. Le tocará vivir la caída del imperio otomano, el mandato británico sobre su tierra, la creación del Estado de Israel. Como pudo, trató de defender su tierra, sus olivares, de dar trabajo a sus gentes no vendiendo esas tierras, pero al final, tuvo que dejarla. Y tenía los medios para hacerlo, para comenzar en otro lado. ¿Cuántos salieron con lo que podían llevar en sus manos?

Lo que me parece muy valioso es que no hace juicios de lo que ha pasado, presenta la historia desde otros protagonistas que no se han escuchado tanto y que también han sufrido. Al final me quedo con la sensación de que la paz es posible, aún en medio de las diferencias, si realmente nos vemos como seres humanos que buscamos ser felices, tener un lugar donde desarrollarnos, con los mismos anhelos, sueños y temores que compartimos como seres humanos. Queremos que no se nos discrimine, que nuestros hijos tengan un futuro, que estén seguros, que la justicia sea pareja. Queremos vivir en paz.

Algo que me pareció precioso, y que no conocía, es la costumbre de sembrar un árbol de olivo cuando nacía un hijo (en este caso, el protagonista tiene mucho dinero y le siembra al hijo no un olivo, sino un olivar). A los 15 años, tanto el árbol como el hijo están listos para dar fruto. Me quedé pensando que mi charro siempre quiso sembrar un árbol de guamúchiles, y jamás lo hizo. Ya estarían cosechando mis vástagos  😀  jajaja.

Para quien no sabe que son las guamúchiles:

Pueden leer las primeras páginas del libro, aquí.

Y acá, pueden leer otro libro sobre el tema de Palestina.

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