LIBRO: Mi Abuela Rusa y su Aspiradora Americana

MI  ABUELA  RUSA  Y  SU  ASPIRADORA  AMERICANA

Meir Shalev

 

Meir Shalev nació en 1948 en Israel  en Nahalal, y ahí vivió sus primeros años: en una  comunidad-cooperativa agrícola (llamadas moshav), donde la vida era rústica, simple y se trabajaba  mucho. En 1966 hizo su servicio militar, fue soldado durante la guerra de los 6 días, y después estudió psicología en la Universidad Hebrea. Trabaja como presentador de programas de radio y televisión y publicó su primer libro pasados los 40 años. Actualmente tiene una columna semanal donde habla de política, educación y humor.

Nahalal, Israel

La rama paterna de su familia es considerada una dinastía literaria en Israel. Su padre era un poeta (Yitzhak Shalev), un tío es un referente en cuanto a la enseñanza literaria (Mordechai Shalev) y es primo de Zeruya y Aner Shalev. Pero él dijo en una entrevista que cree que debe más su vocación literaria  a la rama materna: “Diría que no la heredé de los escritores de mi familia, sino de las historias que me contaba mi madre.  Provenía de una familia de granjeros que relataba historias de mitos locales. Creo que esto – junto con la Biblia y la mitología griega- constituyen la fuente de mi literatura. Mi abuela era muy temperamental, pero era una gran contadora de historias. Estaba llena de historias sobre cómo había sido la vida en los primeros tiempos del moshav”

El autor.

¿Qué es lo que cuenta en esta historia? El  abuelo Aharón llegó  a Palestina en 1890 con 19 años. Su esposa, Tonia, llegó años después. Ambos eran ucranianos y se establecieron en una comunidad agrícola de la que fueron fundadores. Venían de una tierra con bosques, con un clima más frío y llegaron a un desierto que todo lo ensuciaba. El abuelo Aharon tenía un hermano a quien consideraba traidor porque se había ido a vivir a los Estados Unidos y doble traidor pues había tenido la mala idea de ser comerciante, y hacerse rico. El hermano que había elegido no irse a construir una patria,  sabía que la pasaban mal en Palestina, y enviaba dinero que le era devuelto porque no querían saber nada de él, ni de las ganancias que obtenía del capitalismo.  Aharon y la abuela Tonia trabajaban diligentemente para volver  la tierra productiva, y se sacrificaban por  la patria que ayudaban  a crear. La abuela Tonia odiaba el polvo, estaba obsesionada por la limpieza y su cuñado lo sabía ( ya ven que los chismes traspasan continentes), conocía su obsesión y lucha contra el polvo y tuvo la genial idea de mandarle una aspiradora, tan grande y pesada que no se la devolvieran nomás por el gasto que implicaría hacerlo. La aspiradora cruzó el mundo.   Pero no la usaban. Hacerlo implicaba que el americano ganara. Para su lucha,  la abuela Tonia contaba con trapos,  argucias para evitar que se usaran zonas y muebles de la casa,  y manías que se convirtieron en tradiciones

familiares.

Así limpiaban los pisos

Meir nació el año que se declaró a Israel país, era la tercera generación de aquellos que habían fundado el moshav de Nahalal  y nos cuenta a través de la mirada del niño que fue, como se vivió esa época, cuáles eran las obsesiones de su familia, el lenguaje que usaban (me encantó la manera en que la abuela Tonia comenzaba sus relatos: Esto es lo que sucedió…no admitía otras versiones jajaja), las anécdotas que retratan la vida en ese lugar del mundo, sus sueños, sus malestares (el abuelo que hubiera preferido ser poeta, y tenía que enfrentarse con la agricultura). Es tierno, irónico, cómico a ratos.

pintura de Kathryn Townsend

“La memoria humana se despierta y se apaga a su antojo. Suaviza y mejora acciones y engrandece y empequeñece a quienes las llevan a cabo. Degrada y enaltece como quiere. Cuando se la cita, se escabulle, y cuando vuelve, lo hará en el momento y lugar adecuado. No acepta jefe, supervisor, clasificador ni gobernante. Las historias se mezclan y combinan y de los hechos germinan brotes nuevos. Las situaciones, palabras y aromas -¡ay, los aromas!- se almacenan de la manera más desorganizada y maravillosa, no cronológicamente, según tamaño o importancia, ni siquiera alfabéticamente.”

 

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4 comentarios

  1. hola! hace tiempo que no llegábamos por aquí, y mira lo que nos encontramos! nos encanta la entrada y las imágenes, parece que el libro tiene un humor sutil y agridulce también, lo llevamos! gracias por la reseña, saludosbuhos.

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