LIBRO: La Analfabeta

LA  ANALFABETA

Agota Kristof

Reto Tsundoku

 

 

“¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz.”

 

Agota nació  en Csikvánd, Hungría en 1935. El libro está hecho de fragmentos sobre su vida, muy cortos en extensión, pero cuenta mucho en cada uno de ellos. Cada fragmento fue publicado en una revista de Zurich y después retomado por una editorial francesa para hacer un libro con ellos y se publicó como tal en francés en 2004.

Una niña leyendo, obra de Johann Georg Meyer von Bremen

Leo. Es como una enfermedad… Tengo cuatro años. La guerra acaba de empezar”. Así comienza y nos cuenta como su abuelo le presumía a todo aquel que le quedaba en la mano, a la nieta prodigio que devoraba cuanto caía en sus manos. Leyó a muchos autores rusos y sufrió el bullying que sufre todo lector apasionado (esos comentarios de “ojalá hiciera algo de provecho”, “ahí está nomás sin hacer otra cosa que leer” jijiji).

 

Recuerda los juegos y bromas que había entre ella y sus hermanos y como a los 14 años  la mandan a un internado, y ahí encuentra consuelo en la escritura para saciar su soledad. Ahí debe fingirse enferma cuando los zapatos los han mandado a arreglar y ella no tiene otro par, y para tratar de ganar un poco de dinero, comienza a armar obras de teatro.

Después, sin entrar en detalles, cuenta como a los 21 años tuvo que emigrar a pie con su marido y niña casi recién nacida. El marido, profesor de historia, había estado tomando parte en la revuelta que aplastó la unión soviética en 1956, así que atravesaron bosques hasta llegar a Austria, donde los recibieron muy bien: les dieron abrigo, comida, un lugar donde descansar. El alcalde les compró un boleto de tren para que pudieran llegar a Suiza, y desde el andén les ofrecen  café, los llevan a casas especiales y luego los reubican en ciudades ayudándoles a encontrar departamento y trabajo. Ella habla del suyo: en una fábrica de relojes donde se iba en transporte público con su hija, la dejaba en una guardería de la fábrica, y después la recogía y volvían a casa.

Henriette Browne: Una niña que escribe.

Cuenta: «Me dejé en Hungría mi diario de escritura secreta, y también mis primeros poemas. También dejé a mis hermanos, mis padres; sin avisarles, sin despedirme de ellos, sin decirles adiós. Pero sobre todo, ese día, ese día de finales de noviembre del año 1956, perdí definitivamente mi pertenencia a un pueblo.» Ahí en la fábrica poco a poco va aprendiendo un poco del idioma. Pero cuando su hija comenzó a ir a la escuela no se entendían. Ella le hablaba en húngaro y la niña a ella en francés. Ahí regresa a la escuela para aprender a hablarlo y escribirlo. Durante 5 años leyó sólo lo que podía encontrar en su idioma, que no era mucho. Es ahí cuando descubre que además de ser diferente porque es migrante, ha perdido otro pedazo de identidad pues ya no es la lectora voraz, sino que se ha convertido en analfabeta pues este nuevo idioma no sabe leerlo ni escribirlo. Y aunque escribió novelas y radioteatros, dice que siempre lo hizo con el diccionario al lado, porque no fluía en este nuevo idioma (llegó  Neuchatel,  la parte francófona de Suiza).

 

 

«Ser refugiado es como atravesar un desierto.» Habla de lo difícil que es estar en una tierra donde tu eres extraño para otros, y ellos para ti y como algunos de los que llegaron con ella no pudieron soportarlo. Unos regresaron a su patria, otros optaron por el suicidio. Extrañas la comida, los olores, los paisajes. Aún así, pronto olvidó que salió con una niña pequeña cuando critica a otros migrantes que ve llegar con niños. Se pregunta ¿Cómo exponen a los niños? Hasta que recuerda que ella misma lo hizo porque quedarse era exponerse a la cárcel o algo peor.

 

La autora.

Un libro muy corto, que me ha servido para conocer a esta autora de quien pronto leeré otro libro. Se casó dos veces, tuvo 3 hijos y vivió en Neuchatel hasta su muerte, a los 75 años de edad en 2011. Por su obra ganaría el Premio Europeo de Literatura Francesa, el Premio Gottfried Keller y el Premio del Estado de Austria de Literatura Europea.

 

6 comentarios

  1. No conocía ni libro ni a la autora. Así que gracias por esta entrada. Me has dejado con muchas ganas de leer este libro.
    Besotes!!!

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