LIBRO: La Biblia Envenenada

LA  BIBLIA  ENVENENADA

Barbara Kingslover

Reto Tsundoku

 

Es un libro que tenía apuntado desde hace ¡años! en la lista del plan infinito y que ahora, gracias a unas buenas amigas, me di a la tarea de leer.

Es una historia contada por una madre y sus 4 hijas, que se van al Congo Belga en 1959 acompañando al esposo y padre que va en misión pues es pastor baptista. Llevan lo que podían cargar en el avión y creen  que les puede ser de utilidad en África. Vienen de vivir en el sur de Estados Unidos y sus edades van de los 17 años de Rachel, las gemelas Adah y Leah y la menor, Ruth May a los 4 años de la menor. Por supuesto, cada una de ellas ha tenido oportunidad de absorber el racismo que había en su tierra y esto se notará en la manera en que cada una se relacionará con su nuevo ambiente.

SPOILER: A través del pastor vemos la gran soberbia con la que siempre han visto los colonizadores a los colonizadoss: creyendo que van a iluminarles la vida, queriendo imponer ideas y maneras de vivir sin jamás tratar de entender la tierra a la que llegan. El pastor ni siquiera sabía hablar su lengua, necesitaba traductor para todo. Creía que “salvaría el alma de los salvajes, para evitar que ardieran en el infierno”. No lo mueve el amor al prójimo, sino un ego y deseo de dominar al otro, de creerse superior a ellos. No le interesa descubrir quienes son, que creencias tienen, cuáles son sus intereses, sus penas, que temen. El cree que lo sabe mejor que nadie (y además, tiene a Dios de su parte). No les ve como personas sino como súbditos espirituales. Y así ve también a su esposa e hijas, a quienes castiga copiando versículos bíblicos y vociferando  iracundo cuando cree que lo cuestionan (porque ni se atreven).

La esposa se ve enfrentada a haberse traído cosas inservibles en el lugar donde van a vivir, porque ella creía que el lugar sería semejante a aquel de donde venía. Lo que en realidad les hubiera servido, no llegó.

Villa de pescadores en Congo.

En el hogar de Nathan y sus hijas, el predicador anterior dejo un ave que habla, de nombre Matusalén. Habla algunas palabras que le han enseñado, y un día que escandaliza al pastor, lo suelta en la selva. Matusalén es como el congoleño: repite aquello que sabe que el conquistador quiere escuchar, aunque también sabe decir aquello que le va a hacer enojar, sabe burlarse y ser sarcástico. Claro que eso a un congoleño en ese tiempo podía costarle la vida, pues bajo el imperio de Leopoldo II vivieron un infierno. Matusalén acabará igual, pues al dejarlo en libertad lo condenan a la muerte porque no sabe como procurar su propia supervivencia, está perdido. Así será cuando por fin dejen el país en manos de un gobierno que pudo haber hecho mucho bien, pero que derroca la política ajena al país, donde las potencias mundiales ponen a alguien más a modo de sus intereses.

Patricio Lumumba cuando fue detenido por soldados al mando de Mobutu, en 1960.

Las hijas y la esposa tendrán que sobrevivir dejadas de la suerte de Dios pues cuando les dicen que se avecina un cambio de gobierno, les dicen que abandonen la misión y Nathan no quiere. Cuando sucede una tragedia deciden abandonarlo. Una hija siempre vivirá en África despreciando a sus habitantes, otra vivirá ahí, tratando de redimir el daño que “los suyos” han ocasionado ahí, otra se irá a EUA a estudiar. La madre irá a EUA y no regresará nunca a África. FIN DEL SPOILER.

 

Al principio parece que el libro avanza muy lento, y después toma mucha velocidad. En él, la autora hace una denuncia a la gran injusticia cometida por su país en África, como su participación en el asesinato de Patrice Lumumba, el control de Angola, el dinero y armas  con el que inundan a aquellos que les sirven para trasladar lo que se les antoja (diamantes, por ejemplo) y no les importa la destrucción de las vidas de las personas que viven ahí.

Otro tema que trata la novela es la manera diferente como se quiere gobernar desde el colonizador, y lo que buscan las tribus eran  acuerdos con todos (nada de mayorías, todos deben quedar satisfechos). O la manera en que se buscan recursos: en una tribu nadie muere de hambre porque se cuidan entre ellos (los nativos lo hacen con la familia del predicador, incluso sin tener que hacerlo pues son ajenos a ellos), no se toma más de lo que necesitan y se extrañan del   afán de tener para acumular. Claro que el hombre blanco les hará volverse igual de rapaces que ellos. Me hizo revisar mis hábitos de consumo, la verdad.

 

2 comentarios

  1. Pues yo ni conocía este libro. Al continente africano me acerco muy poco. Parece éste un buen libro para remediarlo. Duro, pero interesante.
    Besotes!!!

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