LIBRO: El Turista Accidental

EL  TURISTA  ACCIDENTAL

Anne Tyler

 

¿Cómo enfrentamos la pérdida? ¿Evitamos sufrir, no apegándonos a las personas? ¿Una vez que aparece una desgracia, lo tomamos como algo que no podíamos controlar (“era inevitable”) y por ello  no dejamos que nos destroce? ¿Nos aislamos del dolor, de la pena? ¿O nos sumergimos en ella, dejando que tome el control de nuestra vida?

En esta novela, Macon y Sarah son un matrimonio que está naufragando después de la muerte de su único hijo (lo sabemos en el primer capítulo). Sarah está decepcionada de como Macon muestra su pena, y le echa en cara todos los pequeños detalles de él que la sacan de sus casillas. Él, que no entiende que pasa, porque siempre ha actuado de la manera en que supone es más atractivo para ella (no necesariamente como es en realidad) no puede darle gusto…se ha anquilosado en esta máscara que le muestra. Cada uno lidia con la pena desde su particular manera de ser, pero es Sarah quien quiere que Macon sufra como ella.

Baltimore, ciudad donde transcurre la acción.

El matrimonio descubre que se ha adaptado a una rutina cómoda, pero no satisfactoria. Macon ha vivido contenido, constreñido y esta armadura le ha llevado a  tratar de dominar todo lo que pueda malograrle el papel. Es un viajero que preferiría quedarse en casa -donde tiene rutinas para todo- y que escribe guías (“El Turista Accidental”) donde da consejos a viajeros renuentes como él. Algunos de sus consejos: viaje con un traje gris, el mejor para ocultar manchas y sirve perfectamente si tienes que asistir durante el viaje a un funeral; lleva todo en una maleta de mano; lleva jabón de lavandería por si hay que lavar algo, y quitamanchas; evita el alcohol en los vuelos para no llegar hinchado, etc. Lo que más teme es verse expuesto a algo que no hubiera previsto.

Sarah se da cuenta de que no puede vivir con Macon y lo abandona. Macon trata de vivir solo en la casa de siempre, pero después de un contratiempo, termina viviendo con sus hermanos. Ahí, puede ser él mismo, sin ser criticado. Comparten peculiaridades que les dan seguridad sin ser censurados.  Aparece Muriel, una mujer que tiene un hijo que ha tenido que criar sola, siempre buscando como hacerlo sin saber de día a día que más le acontecerá. Y no les cuento más, tendrán que leer el libro.

La autora.

La novela se publicó en 1985 y ganó los premios  National Book Critics Circle Award for Fiction en 1985, así como el Ambassador Book Award for Fiction en 1986. Se estrenó como película en 1988 con William Hurt en el personaje de Macon,  Kathleen Turner como Sarah. Geena Davies ganaría el Oscar a la mejor actriz secundaria por el personaje de Muriel.

Si bien pareciera que es una historia común, sin mucha trama, la riqueza está en sus personajes que nos muestras con pequeñas rutinas, como estas dan giros a la trama de nuestras vidas. Somos no lo que pensamos, sino lo que actuamos en el día a día. Y a veces no hay congruencia entre el pensar/hacer/decir y esto nos va llenando de frustración y enfermedad.

Actores que lo llevaron a la pantalla.

Ann Tyler nació en 1941,  fue la mayor de cuatro hijos, en una familia de cuáqueros que vivió, hasta los 11 años de ella, en una comunidad llamada Celo, donde se trabajaba para el beneficio de todos, con trabajo comunal, en cooperación con los vecinos y cuidando el medio ambiente. Ahí estudió en una escuela improvisada que recibía material por correo. Se buscaba que aprendieran carpintería, cocina, y ayudaran con los animales y siembras. Cuando salió de ahí, dice que siempre se sintió un poco fuera de lugar en otros ambientes y que ella atribuye que “eso me ayudó a tener ese sentido de receptividad, esa actitud de que me siento callada y dejo que la historia llegue cuando quiera” y le ha permitido “ver el mundo con un grado de alejamiento y asombro continuo”.

Tyler terminó la preparatoria a los 16 años, estudió en la Universidad de Duke escritura, donde asombraba a sus maestros con su madurez y talento para escribir. Se especializó ahí en literatura rusa y se graduó a los 19 años. En la Universidad de Columbia hizo una Especialidad en Estudios Eslavos.

A los 22 años se casó con el psiquiatra y escritor iraní Taghi Mohammad Modarressi. Tuvieron dos hijas: Tezh y Mitra. Es viuda desde 1997 y sigue aún publicando.

Pueden comenzar a leerlo aquí. Y acá hablé de otro libro de ella.

 

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