LIBRO: Yo Soy Espartaco

YO SOY ESPARTACO

Kirk Douglas

 

 

En 1947 un congresista americano, J. Parnell Thomas, decía que en el cine había infiltración de contenidos comunistas en el cine, y citó a varios sospechosos para presentarse ante el comité de actividades antiamericanas para ser interrogados. Entre los  que se negaron a responder y hundir a otros estaba Donald Trumbo, un guionista de Hollywood. Trumbo, y otros 9, serían conocidos como los “Diez de Hollywood”. Negarse a dar nombres le haría cumplir una condena de 11 meses en la cárcel. Cuando salió, tuvo que trabajar bajo seudónimos y por una fracción de lo que acostumbraba cobrar, porque su nombre estaba en las listas negras. Así, con un nombre ficticio, su trabajo ganaría 2 premios Oscar (Por “Vacaciones en Roma” y “El bravo”).

Donald Trumbo

Douglas dice en su libro: “De los Diez de Hollywood, seis eran judíos. Lamento decir que la mayor parte de los hombres que suscribieron la Declaración de Waldorf también eran judíos.

 

¿Cómo es posible que unos judíos, que habían sido víctimas en sus propias carnes de millares de años de persecuciones, incluido el ejemplo más espantoso de miedo y genocidio que ha conocido el mundo, el Holocausto en Europa, justificaran perpetuar semejante clima de pánico en Estados Unidos? La respuesta se puede encontrar en la propia pregunta. El miedo alimenta el miedo. A estos hombres, gentes como Jack Warner, Louis B. Mayer o Harry Cohn, les daba pánico que les arrebataran de un plumazo el poder que ejercían si se llegaba a poner en duda su lealtad a Estados Unidos. Así que se volvieron superpatriotas. Y para demostrarse que eran sensatos, estaban más dispuestos que nadie a sacrificar la vida de otros, incluso de compatriotas judíos. Eran como el gobierno francés de Vichy, unos colaboracionistas que se aferraron a su influencia y sus cargos a costa de sus propios compatriotas. .Orson Welles lo dijo mejor: “Unos amigos no delataban a otros para salvar la vida, sino para salvar sus piscinas”

Parte del elenco de la película…miren al de la esquina superior izquierda: ¡guapísimo John Gavin! yo lo conocí como embajador de EUA en México…no sabía que había sido actor.

En este libro, Kirk Douglas relata cómo fue la filmación de la película Espartaco, y ha sido una lectura muy interesante. Por supuesto, sabía quiénes eran algunos de los actores, otros he tenido que buscarlos y después de leerlo he visto la película en Netflix (los hijos no la vieron conmigo porque no pudieron soportar ni el naranja de la piel de Espartaco, ni las piernas delgadas de los esclavos, ni las luchas tan poco atractivas, pues no tenían efectos especiales).

Kirk ya era un actor conocido, tenía el suficiente dinero para haber fundado una productora llamada Bryna (en honor a su madre rusa), estaba casado en segundas nupcias, y pasaría 14 meses rodando esta película. Costó 12 millones de dólares (más del doble de lo previsto…¿qué sentirá Douglas cuando sabe lo que cuestan hoy en día?). Nos dice Douglas lo que quiere lograr con el libro: “contarles en este libro es cómo fue la producción de la película […]La década de 1950 fueron años de miedo y paranoia. En aquel entonces, el enemigo eran los comunistas. Ahora, el enemigo son los terroristas. Los nombres cambian, pero el miedo permanece. Los políticos exacerban aún más el miedo y los medios de comunicación lo explotan. Se benefician de mantenernos atemorizados. El primer presidente estadounidense por quien voté fue Franklin Roosevelt. Él dijo: ‘De lo único que debemos tener miedo es del propio miedo”.

Otra foto de John Gavin para un taco de ojo 😀

Y cuenta lo que le tocó presenciar: hombres, mujeres y niños que vieron arruinadas sus vidas, personas que por no perder su estatus estuvo dispuesta a hundir a otros, la malicia de columnistas que se convertían en linchadores, el ostracismo de personas que habían sido muy exitosas y que no soportaron eso y se suicidaron. Y también lo que implica producir una película: ir lidiando con los egos de los actores contratados –un elenco que era multiestelar-, estrenarse antes de otra película que se preparaban de una época similar (“Los Gladiadores” con Yul Brynner en el papel principal)  y otros problemas que se iban presentando (al principio, el guionista fue el mismo autor del libro, pero su trabajo era pésimo, y por eso se arriesgó a contratar a Trumbo, el director (también tuvo que cambiarlo, de comenzar con Anthony Mann y después darle oportunidad a un hasta entonces poco conocido: Stanley Kubrick), la actriz que se enamoraba de Espartaco, que él contrató a una y tuvieron que cambiarla por no dar el registro actoral que querían, a pesar de que era muy bella. Lo que si pudieron usar para la película y los trozos que tuvieron que cortar porque la censura era ridícula (no usaron escenas de batallas donde Espartaco ganaba a los romanos, ni una escena donde Laurence Olivier trataba de seducir a Tony Curtis). Los amigos que se sintieron porque no los invitó a trabajar con él en esta película, y un largo etcétera. Una escena que fue recortada, pero se integró de nuevo en la restauración que se hizo en 1991. En esa escena, Olivier hablaba y el audio se había perdido. Para esa fecha Olivier  ya había muerto, pero su viuda comentó que Anthony Hopkins imitaba a la perfección su manera de hablar, así que para la restauración, Hopkins dice las líneas que correspondían a Lawrence.

Kirk y Anne en el estreno de Espartaco en Chicago.

El 19 de Octubre de 1960 (13 años después de que comenzara la persecución del Comité de Actividades Antiamericanas y cuyos efectos aún se sentían)  se estrenó Espartaco, y en los créditos se daba su lugar a Dalton Trumbo, sacándolo a la luz y reconociendo su trabajo. Douglas, que se ve que no siente aprecio por Kubrick, decía que este último creyó todo el tiempo que el se llevaría el crédito de guionista. La esposa de Kirk organizó uno de los estrenos de la película y vendió los lugares y con el dinero que se juntó, lo donó a una institución benéfica, alqo que tampoco era común en ese entonces. La columnista Hedda Hooper le diría a sus lectores que no fueran a ver la película, pero el presidente John F. Kennedy iría a apoyarla. La película ganó 4 premios Oscar en 1960 (Mejor fotografía, vestuario, dirección artística y actor secundario).

Me encanta lo que dice para cerrar sobre Trumbo: “Dalton era fiel a sus ideas hasta decir basta, pero jamás se ofendía cuando alguien las ponía en duda. Albergaba una extraña mezcla de seguridad en sí mismo aligerada también por una gran distancia de sí mismo. Tomarse el trabajo muy en serio sin tomarse a uno mismo muy en serio constituye un don muy inusual que en él era abundante… Me enseñó mucho sobre la valentía y la elegancia. Y espero que este libro contribuya a que se recuerde a Dalton Trumbo como el auténtico héroe estadounidense que fue”. Es un libro que me ha gustado mucho y me ha hecho buscar esa película clásica, y ver alguna más que tenía que ver con el tema (como la de Dalton Trumbo, con Bryan Cranston).

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