LIBRO: Una Soledad Demasiado Ruidosa

UNA  SOLEDAD  DEMASIADO  RUIDOSA

Bohumil Hrabal

 

El libro fue escrito en 1976, en Checoslovaquia. Una Checoslovaquia comunista, donde el conocimiento y el amor a él se consideraba algo que quitaba tiempo para el trabajo por el bien común. Este libro solo podía leerse en el extranjero (o conseguirse como edición prohibida, lo que se conoce como samiszdat) y se publicó en su país hasta después de 1989. El  personaje principal del libro, Hanta, trabaja desde hace 35 años en una prensa que tritura libros y reproducciones de cuadros. Un amante de los libros y lo que ha aprendido de ellos, va formando pacas de combinaciones que él hace, lo que va bien con x, aunque nadie jamás vaya a ver su trabajo. Por supuesto, esto hace que su trabajo sea lento, porque es pensado. Se resiste a que el gobierno, su jefe, su trabajo mismo lo alejen de encontrarle un sentido a lo que hace (aunque implique la destrucción de los libros que ama).

Por supuesto, es una crítica a lo que estaba sucediendo. El trabajo cada vez se hace de manera más impersonal, el mejor trabajador es el que obedece sin cuestionar, las máquinas están sustituyendo al humano, la sociedad se va mecanizando y esto es lo deseable por el gobierno, aunque no se piense, no se permita la creatividad, los sueños, las relaciones afectuosas. Estaban bajo un régimen deshumanizante.

Tiene una manera minuciosa de describir muy realista, sus descripciones son detalladas. Es mordaz y a ratos cómico.

El autor era checoslovaco, nacido en 1914. Comenzó a escribir a principios de los 60’s. Fue expulsado de  la Asociación de Escritores Checos y su obra fue retirada de bibliotecas y librerías. En 1975 se levantó la prohibición, se le consideró rehabilitado y se le permitió volver a publicar, aunque su obra siempre estuvo seguida muy de cerca por los censores.

Hanta me recordaba esa frase de Galeano que dice que estamos hechos de  historias…esas que rondan en nuestra cabeza, las que hemos vivido y leído, y que forman parte de quienes somos. Su lucha por no ser descartado en un mundo donde nada es indispensable…es triste, muy triste. Acaba siendo amigo de los ratones que anidan ahí entre las pacas de libros que tiene que destruir. Esas pacas que pesan tal como el conocimiento que puede liberar, cuando vives en un régimen donde eso te pone en peligro.

“Finalmente llego a la penumbra de mi casa, me siento en una banqueta, la cabeza se me cae y acabo dormitando con los labios húmedos sobre las rodillas. A veces me quedo dormido, encogido de ese modo, hasta medianoche y, al despertarme, levanto la cabeza y me doy cuenta de que tengo el pantalón empapado en la rodilla, es la saliva de haber dormido acurrucado como un gatito en invierno, como la madera de un balancín, y es que yo puedo permitirme el lujo de abandonarme porque nunca estoy abandonado, estoy solo para poder vivir en una soledad poblada de pensamientos, porque yo soy un poco el Don Quijote del infinito y de la eternidad, y el Infinito y la Eternidad siente predilección por la gente como yo.”

Se va a llevar al cine. Trailer aquí.

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