LIBRO: Hanns and Rudolf

41c9scoi2-lHANNS   AND  RUDOLF

Thomas Harding

Reto: Leer en Inglés

 

Thomas es un documentalista, que también ha trabajado para varios periódicos: Sunday Times, Washington Post, The Guardian. Desde el 2011 vive con su familia en Londres. Y al escribir este libro, tenía lazos familiares cercanos con uno de los protagonistas: es el sobrino nieto de Hanns Alexander. En el funeral de Hanns, o Howard, que fue el nombre que adoptó al hacerse ciudadano inglés, supo (por un discurso que se hizo de él) que había sido parte de un grupo británico que estuvo cazando criminales alemanes nazis durante 1945 y 1946. El fue el responsable de aprehender a el comandante del campo de Auschwitz-Birkenau, Rudolf Höss. Asombrado de esta historia que no conocía de su tío abuelo, comenzó a investigar cómo se había dado aquella hazaña, y el resultado es este libro.

En él también quería contar quién era Rudolf Höss, así que comienza su libro narrando la infancia y familia de cada uno de ellos, y va mostrando como sus vidas se alejaban una de otra, a pesar de ser ambos alemanes porque uno de ellos era judío, y el otro no. Termina donde sus vidas se intersectan, cuando Hanss lo detiene y lo entrega para que sea juzgado por sus crímenes.

Hanns Alexander
Hanns Alexander

Hanss había nacido dentro de una familia bien acomodada, alemana, asentada en Berlín. Su padre era un doctor que tenía mucha clientela, y su familia vivía sin ninguna preocupación. Recibían amigos (Albert Einstein, Max Reinhardt entre otros), y suponían que el antisemitismo tendría que desaparecer porque era absurdo (ayyy, cuanta similitud con lo que ocurre en Estados Unidos ahora). Cuando los tiempos comienzan a cambiar, y los judíos a ser señalados, ellos no creían que eso fuera a durar.  El doctor todavía  compró un lugar donde puso un sanatorio. Eso cambió en 1936, cuando no les quedó más remedio que dejar todo y salir hacia Inglaterra, llevándose algunas cosas (entre ellas, la Torá Alexander) y dejando detrás  lo que no pudieron vender.  Hanns y su hermano gemelo aprendieron inglés y obtuvieron trabajos. Cuando estalló la guerra, se ofrecieron de voluntarios a la armada.

Por el contrario, Rudolf vivió en un pueblo en un ambiente más campirano. Sus padres eran católicos y esperaban que él fuera sacerdote. Rudolf mismo comentó que tenía intenciones de serlo, pero se confesó de una travesura que había hecho y el sacerdote fue a contársela a su padre. El padre era muy violento y lo castigó pegándole. Eso le quitó las ganas de convertirse en sacerdote. Para ponerse a pensar qué habría pasado si no se le hubiera acabado la fe…

Quedó huérfano y queriendo huir de la vida en casa, se alistó a los 15 años para combatir en la Primera Guerra Mundial, donde lo condecoraron con la cruz de hierro. Después, se unió a la organización de Freikorps (una organización paramilitar ultranacionalista), pensando en conseguir dinero para dedicarse a algo que le gustara. Ahí conoció a Martin Bormann, que a los años, sería secretario personal de Hitler. En compañía de otros, estuvo presente cuando uno de ellos mató a golpes a un hombre. Y a él lo agarró la policía. Sabía que podía delatar al verdadero culpable, pero aguantó que lo enjuiciaran y purgó 10 años en la cárcel. Cuando salió, tenía toda la intención de dedicarse a una vida campirana, sembrando, y encontró una mujer que tenía los mismos sueños, con la que se casó. Querían una comunidad en contacto con la tierra, media hippie. Pero el dinero no le alcanzaba.

Rudolf
Rudolf

Se alistó en la SS en 1933, y en 1934 fue asignado a Dachau, de ahí lo mandaron al campo de Sachsenhausen y por último en Auschwitz. Ahí tenía una casa apartada del campo, donde vivía con su esposa y sus cinco hijos.  Y la vida en casa transcurría como si nada: daban grandes cenas a agentes del gobierno que los visitaban, era un padre cariñoso con los hijos, y lo único que cambió fue que cuando su esposa se enteró que la humareda que venía provenía de la quema de cadáveres, dejaron de tener relaciones.

Rudolf con sus hijos en un lago cerca de Auschwitz
Rudolf con sus hijos en un lago cerca de Auschwitz

Siempre estuvo consciente de lo que hacía y cada decisión que tomó fue sabiendo lo que implicaba. Era un hombre (según estudios) con una inteligencia más elevada del promedio, y nada de empatía por otros. Ya preso, escribió todo lo que pensó que podían querer saber sus captores, y fue testigo en Nuremberg para la parte acusadora. Al final, sería entregado a Polonia para ser juzgado.

 

Hanns sufrió durante la guerra no poder pelear como hubiera querido. Al ser alemán, se les tenía desconfianza. Después de la guerra, pasó a cazar criminales con otros ingleses. La rabia que sentía por haber tenido que dejar su país se acrecentó cuando fue testigo de lo que habían hecho con otros por el solo hecho de ser judíos. Le tocó estar en Dachau. Después de esta época, regresó a Inglaterra y jamás regresaría a Alemania.

 

Un libro muy bien escrito y muy interesante. El libro está editado en español por Galaxia-Gutemberg.

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