LIBRO: La Rosa Blanca

49655580LA  ROSA  BLANCA

José M. García Pellegrin

 

En Junio de 19422 se funda el grupo “Rosa Blanca” por Hans Scholl, un estudiante de 24 años de la universidad de Munich, junto con su hermana Sophie, Alexander Schmorell y Christop Probst. No sólo estaba formado por alumnos, se les unió un profesor y tuvieron el apoyo de otras personas (ya sea porque les dieron fondos, les prestaron donde hacer o esconder folletos, entre otras cosas).

Comenzaron distribuyendo panfletos donde criticaban lo que estaban haciendo (ya sabían del asesinato masivo de judíos, por ejemplo, o los enemigos del estado que eran enviados a campos de trabajo donde se les hacía trabajar hasta su muerte), y en ellos animaban a resistir pacíficamente lo que estaba sucediendo. Aquí un fragmento de uno de esos panfletos:

Nada es más indigno para un pueblo civilizado que dejarse gobernar, sin oponer resistencia, por una camarilla irresponsable que se deja llevar por sus bajos instintos. ¿No es cierto que, hoy en día, todo alemán honrado se avergüenza de su gobierno? ¿Quién alcanza a vislumbrar el alcance de la ignominia que sobrevendrá sobre nosotros y sobre nuestros hijos, cuando haya caído la venda de nuestros ojos y salgan a la luz del día los horrendos crímenes, que superan toda medida? Si el pueblo alemán esta ya tan corrompido y descompuesto en su interior que, sin mover una mano, y por una temeraria confianza en las equivocas leyes de la historia, abandona lo mas alto que posee el hombre, lo que le alza por encima de las demás criaturas: su voluntad libre de injerir en la rueda de la historia y someterla a su decisión racional, si los alemanes ”exentos de toda individualidadad” se han convertido en una masa sin espíritu y cobarde, entonces se merecen el hundimiento.


Goethe denomina a los alemanes un pueblo trágico, similar al judío y al griego; pero hoy parece que se ha convertido en un rebaño de secuaces, superficial y sin voluntad, a quienes les han quitado hasta los tuétanos; faltos de núcleo, están dispuestos a dejarse arrastrar al hundimiento. Parece… pero no es así; antes bien, corno fruto de una violación lenta, mentirosa y sistemática, cada persona individual ha sido recluida en una cárcel inmaterial; sólo cuando se ha visto encadenada, ha sido consciente de la perdición. Pocos han reconocido la amenaza de corrupción, y el premio por sus advertencias heroicas ha sido la muerte. Sobre el destino de esas personas habrá que hablar aún.


Si cada uno espera hasta que sea otro quien comience, los mensajeros de la vengadora Némesis no podrán detenerse y se acercarán cada vez más; entonces se echará hasta la última víctima sin sentido en las fauces de un demonio insaciable. Por esto, cada uno ha de ser consciente de su responsabilidad como miembro de la cultura cristiana y occidental y como tal ha de luchar, cada uno, tanto como pueda contra ese azote de la Humanidad que es el fascismo y todo sistema de Estado absoluto similar. Oponed resistencia pasiva  allí donde estéis; evitad que continúe la maquinaria atea de la guerra, antes de que sea demasiado tarde, antes de que hasta la última ciudad haya quedado reducida a ruinas como Colonia y antes de que la última juventud del pueblo se haya desangrado en algún lugar por la soberbia de un infrahombre. ¡No olvidéis que cada pueblo se merece el gobierno que soporta!”

Escena de una película sobre Sophie Scholl.
Escena de una película sobre Sophie Scholl.

Al parecer, la formación cristiana de quienes conformaban esa organización  tuvo mucho que ver en su ansia de defender la dignidad de las personas, el respeto a la vida y a los débiles de la sociedad.

Los panfletos se distribuían a direcciones postales seleccionadas al azar, o se enviaban a través de la ciudad con mensajeros de confianza. Pintaban frases contra lso nazis en los edificios de Munich.

Comenzaron a llamar la atención de la Gestapo, pero durante un tiempo, sus actividades se detuvieron porque Alexander Schmorell y Hans Scholl fueron llamados a colaborar como médicos en el frente ruso. Ahí les tocó ver que el ejército alemán sufrió una gran derrota en Stalingrado. Habiendo comprobado el horror de la guerra, regresaron con más ímpetu a tratar de despertar al pueblo alemán de su letargo y buscaban que se opusieran al gobierno que ya veían debilitado por la derrota.

El 18 de Febrero un jefe nazi fue a la universidad e insultó en un discurso a los universitarios diciéndoles que no estaban contribuyendo al esfuerzo bélico, y en un momento dijo que sus soldados podían encargarse de embarazar a las estudiantes para que nacieran nuevos solados; los universitarios indignados con este discurso lo expulsaron de la universidad y las calles de Munich se llenaron de grafittis contra el régimen. La rosa blanca editó su último panfleto (sólo alcanzaron a hacer 6 en total) y los llevaron a la universidad. Los dejaron alrededor de la escalera para que los estudiantes los vieran al salir de clases, pero Sophie lanzó unos por un balcón y la vió un conserje que llamó a la Gestapo.

Foto de los miembros de la Rosa Blanca.
Foto de los miembros de la Rosa Blanca.

Los  hermanos Scholl fueron arrestados y fueron ejecutados  (en la guillotina)4 días después junto con Christop Probst el 22 de Febrero de 1943. Alexander Schmorell también sería capturado, y ejecutado. Este último fue beatificado por la Iglesia Ortodoxa rusa en 2012.

En su último panfleto escribieron: “El nombre alemán permanecerá para siempre mancillado si la juventud alemana no se alza para vengar y expiar, al mismo tiempo; para aniquilar a sus opresores y construir una nueva Europa espiritual”.

En otra hoja denunciaban. “Sólo como ejemplo queremos incluir el hecho de que desde la conquista de Polonia han sido asesinados 300, 000 judíos en ese país. En esto comprobamos el horrible crimen contra la dignidad de la persona humana, que no tiene parangón en la historia de la humanidad”.

Los miembros de la Rosa Blanca fueron  llevados a juicio y condenados a muerte. La hermana de dos de ellos escribió un como prólogo a un libro sobre la Rosa Blanca editado en 1952:

¿Se les puede llamar héroes? No hicieron nada sobrehumano. Defendieron algo sencillo, el derecho a la libertad de la persona individual. Y quizás precisamente ahí radica su grandeza: que supieron dar la cara por algo tan sencillo y poner en juego sus vidas por ello, que poseyeron la energía de defender el derecho más sencillo con la última entrega

La hermana de otro condenado escribió:

Mostraron que en todo momento hay personas que, con los medios a su alcance, están dispuestas a luchar contra el mal, por decirlo en términos teológicos, aún a costa de ponerse en peligro, de fracasar o incluso perder sus vidas. La Rosa Blanca nos ha legado el testimonio de que en todas las épocas ha habido personas con la suficiente valentía de alzarse de pie. Esto es lo duradero del mensaje.”

 

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6 comentarios

    • Shorby:
      es de los que vale la pena conocer, porque no todos los alemanes fueron dóciles a lo que estaba sucediendo…no los puedes poner a todos en el mismo saco (igual que sucede ahora con los estadounidenses).
      un beso,
      Ale.

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