imagen LIBRO: El Dios de las Pequeñas Cosas

0001EL DIOS DE LAS PEQUEÑAS COSAS
Arundhati Roy

Este fue el primer libro de esta escritora india, y en 1997 ganó el premio Booker (que es un premio literario que se da a la mejor novela escrita en lengua inglesa) y en el 2002 ganó el Lannan Cultural Freedom (este premio reconoce a las personas –y cito de su página-: “cuyo trabajo valiente celebra el derecho humano a la libertad de imaginación, investigación y expresión”). Pero no todo fueron premios, en India se le criticó por sus descripciones sexuales, y tuvo que responder a cargos de obscenidad en Kerala. El juicio –que no es inusual que se demande a estrellas ricas del cine, y en este caso, a ella- duró 10 años y finalmente fue desestimado.

En el primer capítulo nos enteramos del toda la historia, pero sin los detalles que nos dará a lo largo del libro. En 1969 en Kerala, Mammachi vive en su casa con su cuñada, Bebé Kochama y una criada. Su hija, Ammu, regresa con sus gemelos de 7 años después de abandonar a su marido maltratador. Su hijo Chacko, estaba en Inglaterra, estudiando, se casó y tuvo una hija pero su actitud indolente y floja hace que la mujer se divorcie y Chacko regresa a casa. Y se le recibe no como a Ammu, sino como un gran señor. Incluso comenzará a meter su mano en el negocio de su madre haciendo que la empresa vaya a la quiebra. Sin embargo, no son las únicas diferencias entre los hijos de Mammachi. Ammu es vista como un estorbo, Chacko como alguien a quien presumir. Los hijos de Ammu, Rahel y Estha, nos narrarán la historia (y a ratos un narrador omnisciente). Y la hija de Chacko, Sofi vendrá de visita a la India y todos los adultos se esmeran para recibirla (con el enfado de los gemelos que no entienden por qué tanta alharaca, tan contrario a su recibimiento en esa casa).

Kerala
Kerala

Pero Arundhati refleja la terrible desigualdad y falta de oportunidades que ocasiona el sistema de castas en el destino que sufre Velutha (y la poca importancia que la policía le da al asunto). Es una novela donde muchos hechos aislados se van uniendo como los hilos de un tapiz para mostrar una tragedia. En ella intervienen la situación política, un amor que no podía ser según el sistema de castas, la inocencia de unos niños, el dolor de un padre, los celos. Me ha gustado mucho que a través de pequeños detalles podemos ver la personalidad de cada personaje, y aunque es una novela con un tema muy duro, sin duda me gustó (aunque la sufrí, todo sea dicho).

Arundhati nació en Shilong, India de una madre cristiana que era activista social, y su padre, un hindú bengalí. Creció en Kerala y después estudió arquitectura en Nueva Delhi. Ha estado casada en dos ocasiones, y actualmente vive en Nueva Delhi. Su madre se divorció del padre cuando Arundhati era pequeña y mucho dicen que ven en ella el personaje de Ammu, la madre de los gemelos en su libro. Roy niega que sea autobiográfico, aunque dice que está inspirado por el lugar donde ella creció y lo que veía ahí. Usa sus experiencias para escribir ficción.

Arundhati Roy
Arundhati Roy

Comenzó a escribir este libro en 1992, y lo terminó en 1996, y desde entonces, la autora no ha vuelto a escribir ficción. Ha escrito ensayos y guiones de televisión; y trabaja para ayudar a varias causas sociales. Una de ellas es la oposición a la presa Sardar Sarovar, un proyecto hidráulico que busca construir presas para irrigar y otras para funcionar como hidroeléctricas a lo largo del río Narmada. Roy ha dicho “las grandes presas son al desarrollo de la nación lo que las bombas nucleares son a su arsenal militar. Ambas armas de destrucción masiva. Ambas armas que el Gobierno usa contra sus propios habitantes. Ambas emblemas del siglo XX que marcan un punto en el tiempo en que la inteligencia humana le ha quitado su propio instinto de supervivencia. Ambos son indicadores malignos de la civilización atacándose a sí misma. Representan la poda del enlace, no sólo el enlace: el entendimiento entre humanos y el planeta en que viven. Revuelven la inteligencia que conecta a los huevos con las gallinas, la leche a las vacas, la comida a los bosques, el agua a los ríos, el aire a la vida y la tierra a la existencia humana”. No lo aprueba porque dice que este proyecto desplazará a más de un millón de personas a quienes se compensará mínimamente, o no se compensará, y que los beneficios que se dice atraerá no serán los que se presumen. Su postura la ha hecho ser acusada de sedición, desacato a la corte, multada y encarcelada (por un día). Sus detractores dicen que, “aunque comprometida y valiente” tiende a exagerar y simpificar, con críticas hiperbólicas. Ella responde: “Soy histérica. Estoy gritando desde el maldito techo {…} dicen: “¡shhhh…despertarás a los vecinos!”. Quiero despertar a los vecinos, esa es la idea. Quiero que todo mundo abra los ojos.”

 

Presa Sardar Sarovar
Presa Sardar Sarovar

Me ha gustado mucho conocerla. Una mujer muy valiente.

Tercer libro del reto bajar mi tsundoku   😀

 

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12 comentarios

  1. Hola, Ale!
    Lo he tenido muchas veces en cuenta pero por alguna razón aún no me he hecho de un ejemplar. Imagino que lo haré ni bien regrese de mis vacaciones, máxime después de leer tus líneas.
    Un beso grande!

  2. Es un libro que se sufre en todos los aspectos. Además de esa historia tan desgarradora, está también el calor y la suciedad. Yo tenía ganas de ducharme cada dos por tres mientras leía la novela. Pero vale la pena. El año pasado leí también su “Broken Republic”, una colección de tres ensayos-reportajes sobre la India. Es tremendo. Un abreojos a los que pasa en el mundo, cómo los gobiernos sirven a los intereses de unos pocos. Muy recomendable.
    besos

  3. Dolorosamente lento. Recuerdo este libro con cariño, un libro muy bueno, muy literario. La sensación de humedad se metía en mi cuerpo, me recordaba al mejor García Marquez. Duro y crudo. Así lo recuerdo y veo que la mayoría compartimos esa visión.

    • Susana:
      ahhh si, lento. Pareciera que está narrando todo en cámara lenta, porque desde que comienza sabemos lo que ha pasado pero nos va narrando lo que sucedió como quien quita las capas de una cebolla.
      Un beso,
      Ale.

  4. Lo leí hace mucho tiempo y recuerdo haber subrayado esa parte “Quiero que todo el mundo abra los ojos”. Tiempo después, además de muchas ganas de releerlo, sigo teniendo conciencia de que muchos ojos siguen vendados.

    Un abrazo

    • Ana:
      según leí, ya está escribiendo su segunda novela. Ahhh si, muchos ojos siguen vendados. Lo malo es que los más ciegos son quienes nos gobiernan. Hace unos días en Honduras mataron a Berta Cáceres, una mujer que estuvo evitando la construcción de una presa…que recibía amenazas desde hacía tiempo.
      Un beso,
      Ale.

  5. Desde que lo sacó Susana para LyL ahí lo tengo pendiente, en un lugar destacado de los pendientes. Así que tenía que venir a ver qué te parecía. Ya veo que sí vale la pena, que es capaz de situarnos en las injusticias que ocasiona el sistema de castas para algunos. Iré a por él, sí.
    Por cierto, la foto e has elegido de ella, me entusiasma, una mujer encima bellísima.

    • Icíar:
      Guadalupe Nettel en su libro, dice que en México la división de las clases sociales hace el mismo daño que lo de las castas en India.
      Y si, para las injusticias, todas las sociedades tienen su particular sistema para decirle al otro: “no te puedes salir de ahí”.
      Es bellísima, si. Por fuera y por dentro 😉
      un beso,
      Ale.

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