LIBRO: La Habitación de Invitados

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Helen Garner

Pues para el reto de Viajar Leyendo ya nada más me faltaba un autor australiano. Y así fue como me decidí a leer este libro, de una autora desconocida. Tenía otras opciones (Kate Morton, Markus Zusak, Coleen McCullough, Geraldine Brooks, y digo que eran opciones porque tengo libros de ellos en casa, esperando su turno), pero preferí leer a una autora que no había leído antes.

Este libro está en la lista del “Los mejores libros no leídos de la década” del periódico The Guardian, así que, viendo que la autora era australiana, me lancé a leerlo. Pueden ver la lista completa, aquí.

Es una historia donde se vierte también una experiencia biográfica de la autora, que se reconoce en el personaje de Helen. ¿De qué trata la historia? Dos mujeres, Helen y Nicola, han sido amigas durante muchos años. Ahora que rondan los 60`s años de edad, Nicola está enferma y le ha pedido a Helen que la reciba en su casa durante 3 semanas pues va a someterse en esta ciudad a un tratamiento contra el cáncer.

Helen pone mucho cariño y cuidado en arreglar la habitación de invitados para que su amiga esté cómoda y la habitación sea bella. Nicola llega y hasta que la ve, Helen se da cuenta de lo grave que está: muy disminuída físicamente, no puede caminar, tiene constantes temblores y dolores, y al parecer lo que ella ha puesto en la habitación no será práctico (como la alfombra, que puede llenarse de vómito).

La autora al lado del libro (que bonita portada)
La autora al lado del libro (que bonita portada)

Y así como lo planeado para la habitación no es lo ideal para la situación, Helen se da cuenta de que habrá que hacer acomodos para una mejor funcionalidad de la casa, y con respecto a su amistad. Siempre habían sido muy francas una con la otra, pero ahora la enfermedad se alza como una barrera alrededor de la cual hablan y se comportan “con corrección”.

El enfermo puede llegar a convertirse en un tirano…la enfermedad les da “permiso” para decir y hacer lo que antes no se hubieran atrevido; y pueden traer a los cuidadores danzando al son que ellos toquen. Y no por maldad, que los he tenido cercanos. La muerte es algo muy difícil de enfrentar y el terror que les da darse cuenta de la proximidad de la muerte (aunque les oculten el diagnóstico, o les den falsas esperanzas) es algo que los desgasta, enoja, y avientan hacia afuera, hacia los que tienen cerca.

Melbourne, donde transcurre la acción.
Melbourne, donde transcurre la acción.

Nicola se va a someter a un tratamiento novedoso, que a Helen le parece que es una tomadura de pelo. Y además es un tratamiento que le causa dolores, temblores, sudores y en esa clínica parecen no hacer nada por aliviarlos. Nicola no quiere ir con un médico oncólogo que le pudiera dar algo para el dolor. ¿Cómo enfrentaríamos algo así, si tuviéramos que vivirlo? En mi opinión, el enfermo tiene derecho a decidir cómo quiere tratar su enfermedad (después de todo, es su vida y quien tendrá que vivir con el tratamiento y sus secuelas o resultados), tiene derecho a saber cuál es el diagnóstico. Pero sus derechos no deben estar por encima del de los cuidadores, y para eso hay que poder hablar con libertad y poner las cartas claras sobre la mesa. Muchas veces los conflictos vienen de “es que como se va a morir ¡No puedo decirle tal o cual cosa!”…pues igual se muere antes el cuidador, que se desgasta enormemente. Una enfermedad requiere que las personas se enfrenten y se quieran en circunstancias que no son las ideales, pero el amor puede estar presente más que nunca.

Es un libro muy corto, pero muy bueno. Cualquiera que haya cuidado a un enfermo, sabrá reconocerse en algunas situaciones. Aclaro que el libro presenta muy bien la perspectiva de la cuidadora; y lo que a ella le sucede. Nicola flota por encima, así como flota por encima sin querer enterarse de lo grave que está (en lo personal, esto me gustó mucho).

Y con este libro, termino el reto. Libro 12 para el reto Viajar Leyendo. Australia.

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13 comentarios

    • Marcelo:
      el cuidador se agota, y recibe poca empatía a veces porque como el enfermo es otro…pero a veces la enfermedad los hace tiranos. Cuando no han aprendido a expresar necesidades, y solo la enfermedad les abre el panorama de que “ahora tienen derecho a…” (cuando lo han tenido siempre…pero no se habían dado cuenta) sucede lo que dice el dicho: “el que no tenía poder y tiene, loco se quiere volver”. Y como en todo, siempre que otro nos pide algo, tenemos derecho a decir que no. Y por pena también uno cede, o por llevar la fiesta en paz, etc. Y luego el cuidador es el enfermo.
      Espero que no sea tu caso (este es extremo porque implica una enfermedad y tratamiento muy desgastante).
      Un beso,
      Ale.

  1. Qué interesante me parece esta lectura. NO lo conocía y es cierto que el desgaste del cuidador es enorme. En este caso me interesa la relación entre las amigas, porque ya sabemos que entre la familia hay cosas que sí se dicen porque sabemos que al cabo todo se ha de comprender y todo se perdona. Bueno me voy con el libro anotadito. Besos y Feliz año!!

  2. Muchas gracias Ale! Lo agregaré a mi lista de libros pendientes… Dios! Que me alcance la vida!!!! Un beso y abrazo grande!

  3. Me ha parecido un libro muy interesante. Y también la reseña, sensible, equilibrada… Ya lo agendo! Gracias por compartir 😀

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