LIBRO: El Maestro de San Petesburgo

coetzee1EL MAESTRO DE SAN PETESBURGO
J.M. Coetzee

En 1869 Serguéi Necháyev asesinó a un compañero estudiante en Moscú, debido a diferencias ideológicas. Dostoievski en ese entonces residía en Dresde, escondiéndose de sus acreedores rusos y la historia le impactó y ahí escribiría una historia titulada: “Los Demonios”. En ella, trataría de expresar lo que pensaba de las personas dispuestas a imponer sus ideas, aunque para ello sea necesario recurrir al asesinato. De esta obra decía Albert Camus: “Es una de las obras que pongo por encima de las demás. En más de un aspecto, puedo decir que me alimenté de ella y con ella me he formado…Las criaturas de Dostoievski, lo sabemos bien ahora, no son ni extrañas ni absurdas. Se parecen a nosotros, tenemos el mismo corazón”. (Sobre este libro de Dostoievski, lean esta maravillosa entrada de Aquileana).

Han de preguntarse qué tiene el párrafo anterior que ver con el libro de Coetzee. En 1989 Coetzee vivió la peor pesadilla que puede vivir un padre: murió uno de sus hijos. Nicolás (que tenía 23 años), cayó de un balcón desde una altura de 11 pisos. Este libro se publicó en 1994, y me imagino que este libro le sirvió para sacar todo el dolor que sentía, y usó la escritura para exorcizarlo. La trama del libro es la siguiente: Dostoievski viaja a San Petesburgo en 1869 porque le avisan que su hijastro Pavel ha muerto en circunstancias extrañas. Ahí, se entera de que su hijo andaba con Seguéi Necháyev, y no queda claro si el hijastro fue tirado desde un puente, o bien, lo aventaron.

San Petesburgo
San Petesburgo

Les comparto algunas frases del libro que subrayé durante la lectura:

“Aprieta la frente contra el tejido y muy débilmente le llega el olor de su hijo. Respira hondo una y otra vez, pensando: es su espíritu, que entra en mí.”

“Cuando la muerte siega todos los demás lazos, aún queda el nombre.”

“Lo que no soporta es pensar que, en la última fracción del último instante antes de su caída, Pável supo que ya nada iba a salvarlo, que estaba muerto.”

“En momentos como este, no distingue a Pável de sí mismo. Son la misma persona, y esa persona no es ni más ni menos que un pensamiento, ya sea Pável que piensa en él, o él que piensa en Pável. Ese pensamiento mantiene vivo a Pável, suspendido en su caída.”

“Tengo verdadera ansia por hablar de mi hijo –dice-, pero es mayor el ansia por que otros me hablen de él.”

“Porque yo soy él. Porque él es yo. Hay ahí algo que pretendo aferrar: el momento previo a la extinción, cuando la sangre aún fluye, el corazón todavía late.”

Coetzee
Coetzee

“Por el momento, basta con que haya algo parecido a la alegría en su corazón. Perdóname, Pável, susurra para sus adentros.”

“Si quieres saber cuál es el consejo de uno que ha pasado, por así decir, por la piedra de amolar, cede a tu pena, no la resistas, llora como una mujer. Ese es el gran secreto de las mujeres, eso es lo que les da ventaja sobre los hombres como nosotros. Saben cuándo ceder, cuándo echarse a llorar. Nosotros, tú y yo, no lo sabemos. Aguantamos, embotellamos la pena dentro de nosotros, la encerramos a cal y canto, hasta que se convierte en el mismísimo demonio. Y entonces nos da por cometer alguna estupidez, sólo con tal de librarnos de la pena, aunque no sea más que un par de horas. Si, cometemos alguna estupidez que luego habremos de lamentar durante toda la vida. Las mujeres no son así, porque conocen el secreto de las lágrimas.”

“Le estalla de pronto en las manos la idea del último momento de Pável, del cuerpo de un joven de sangre caliente, de un ser en lo mejor de la vida, al chocar contra la tierra, la idea del aliento contenido en los pulmones, del quebrarse de los huesos, la sorpresa, sobre todo la sorpresa ante el hecho de que el final fuese real, de que no hubiese una segunda oportunidad. Por debajo de la mesa se retuerce las manos presa de la agonía. Un cuerpo que golpea la tierra: ¡la muerte, la medida de todas las cosas!” […] “Entre aquí y ahí Pável estuvo vivo, más vivo que nunca. Vivimos más intensamente mientras nos precipitamos al vacío; es una verdad que le atenaza el corazón.”

“El tomó el telegrama con sus propias manos, lo leyó una y otra vez, se quedó mirando la ridícula hoja azulada, procurando que aquellas palabras en francés dijeran algo distinto de lo que decían. Muerto, ido para siempre de un mundo de luz a la cárcel del pasado, sin posiblidades de regreso.”

“Lo que más nos asusta de la muerte no es el dolor. Es el miedo de dejar atrás a los que nos aman, y viajar solos. Pero no es así, no es tan simple. Cuando nos morimos, nos llevamos a los seres queridos en nuestro corazón. Por eso, Pável te llevó consigo cuando se murió, y me llevó a mí consigo, y también a su madre. Aún nos lleva dentro a todos. Pável no está solo.”

“Escribimos gracias a la angustia, a la carencia. ¡No cabe duda: en el fondo de tu corazón tienes que saberlo!”

Libro 11 para el reto Viajar Leyendo de Isa. Con este, puedo palomear África (Coetzee nació en Sudáfrica).

 

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15 comentarios

  1. Un autor con el que aún no me he estrenado. Y por tu magnífica reseña, no me importaría que éste fuera el primer libro que leyese.
    Besotes!!!

  2. Me he venido corriendo, Ale, al recibir el correo electrónico informándome de esta entrada. Me ha entrado gula, al leerte, de dos libros, el de Los demonios de Dostoyevski, y este de Coetzee. Si no tuviera sueño, empezaría ya mismo. Me parece súper interesante.
    No creo que tarde mucho.
    ¡Feliz Navidad!

    • Icíar:
      😀 así que con gula lectora ehhh jajaja. También quiero leer el de los demonios, deberíamos hacer una conjunta para quitarnos la espinita del Jugador 😛
      un beso y ¡feliz navidad! para tí también.
      Ale.

  3. De Coetzee sólo leí ‘La edad de hierro’ y si bien era bueno el planteo, no me place su estilo literario. No obstante, tengo éste para leer; eso sí, me compré una edición de ‘Los demonios’ para leer antes de éste, claro.
    Un beso.

    • Marcelo:
      este me gustó, pero por ahí también hubo algún libro de este autor que dejé por ahí a la mitad sin ningún remordimiento 😀 seguro que no era mi momento para leerlo, y también quiero leer a los demonios 😉
      un beso,
      Ale.

  4. Desde que leí “Desgracia” tengo muchas ganas de volver a Coetzee, pero siempre he pensado que no todos sus libros me iban a gustar, y el listón estaba algo. Me anoto este porque creo que puede ser un buen libro para seguir admirando a Coetzee.

    Un abrazo

  5. Joya, hasta el punto que me voy de esta entrada con “ansiedad”, jajajaja. Me llevo dos libros: primero Los demonios de Dostoievski, y luego éste. Me dan ganas de encerrarme en un monasterio, jajajaja.
    En fin, por suerte no valgo para la vida monacal.

    • Icíar:
      estaría bueno eso de poder encerrarse en un monasterio nada más a leer (¿habrá buena luz o la vista cansada avanzará más por ahí?). A mi se me antoja más irme a leer a una cabaña en el bosque 😛
      De momento, aprovecho para leer mientras me subo a la caminadora. A mi charro negro le da ansiedad. Teme que en cualquier momento, termine en el piso jajaja.
      Un beso,
      Ale.

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