LIBRO: El Loro de Flaubert

flaEL LORO DE FLAUBERT
Julian Barnes

A Barnes lo conocí apenas el año pasado cuando leí su libro Levels of Life. Y tenía ganas de volver a leerlo, y como en un grupo leeríamos a Madame Bovary, creí que sería una buena introducción. Si lo fue y disfruté mucho la lectura de este libro. Pero si me preguntan qué género es, me meterían en un aprieto. Afortunadamente, la contraportada me salva: “Obra ingeniosa y sutil donde en la que se mezclan los géneros del relato ficticio, la crónica, el ensayo crítico y el diario.”

Barnes crea para a ello a Geofrey Braithwaite, médico viudo, que viaja a Rouen y trata de reconstruir cómo fue Flaubert, y cuenta vida, obra y manías de este escritor. También hablará de lo que piensa sobre la crítica literaria. En la dedicatoria dice “Cuando escribas la biografía de un amigo, debes hacerlo como si te estuvieras vengando en su lugar”. El libro que quiere defender a Flaubert de sus críticos.

¿Y por qué este título? Gustave Flaubert le escribe a Mme. Brainne el 28 de Julio de 1976: “¿Sabe usted qué es lo que tengo en mi mesa, ante mi vista, desde hace tres semanas? Un loro disecado. Permanece ahí como un centinela de guardia. Su imagen empieza a irritarme. Pero lo conservo ahí para llenarme el cerebro de la idea del loro. Porque estoy escribiendo actualmente la historia de los amores de una chica vieja y un loro.” Geofrey partirá a Rouen para visitar los lugares que afirman tener ese loro disecado.

La estatua que está en la Place Des Carmes, Ruán, Francia  no es la original. Los alemanes se llevaron aquella en 1941 y durante 10 años no hubo nada. El alcalde de Rouen encontró el molde que había sido hecho por Leopold Bernstamm y se volvió a hacer la estatua.
La estatua que está en la Place Des Carmes, Ruán, Francia no es la original. Los alemanes se llevaron aquella en 1941 y durante 10 años no hubo nada. El alcalde de Rouen encontró el molde que había sido hecho por Leopold Bernstamm y se volvió a hacer la estatua.

Flaubert nació en Francia (Ruán) en 1821. Hijo de un médico, estudió derecho. Sufría de epilepsia, y el temor a presentar una crisis, y su condición nerviosa le hicieron una persona solitaria. Conoció a Victor Hugo (viajó con él) y nunca se casó. Fue amante de Louise Colet, a la que le escribió muchas cartas (no vivían en la misma ciudad, y se encontraban en una ciudad a medio camino de a ambos). Viajó con su Máxime du Camp a Grecia y Oriente. Después de ese viaje comenzó a escribir Madame Bovary. Tardaría casi cinco años en terminarla. La novela sería publicada por entregas en 1956 en una revista, y en forma de libro en 1857. Nos cuenta el personaje de Barnes, sobre el libro: “Fue llevada a los tribunales, bajo la acusación de obscenidad, por Ernest Pinard, el abogado que disfruta además de la mala fama de haber sido el acusador en el proceso contra Les Fleurs du mal. Algunos años después de que Madame Bovary resultara absuelta, se descubrió que Pinard era el autor de una colección de versos priápicos. El novelista se divirtió mucho al enterarse.”

Caricatura de A. Lemot. Flaubert diseccionando a Madame Bovary.
Caricatura de A. Lemot. Flaubert diseccionando a Madame Bovary.

Madame Bovary tiene el subtítulo de “Costumbres Provincianas”, y en el libro vierte todo el desprecio que sentía por la clase burguesa, su falta de fe en que el ser humano mejorara, a pesar de las revoluciones. Es un libro interesante, y lo disfruté mucho. Les dejo algunas citas que subrayé:

Cuando muere Emma Bovary, su cadáver es velado por dos personas: el cura, y Homais, el pharmacien. Los representantes de la antigua y la nueva ortodoxia. Es como si se tratara de una escultura alegórica del siglo XIX: la Religión y la Ciencia velando la una al lado de la otra el Cadáver del Pecado. A partir de un lienzo de G. F. Wattss. Con la diferencia de que tanto el clérigo como el científico acaban durmiéndose junto al cadáver. Unidos al principio por la sola fuerza del error filosófico, establecen muy pronto la unidad más profunda del coro de roncadores. Flaubert no creía en el progreso: especialmente en el progreso moral, que es el único que importa.

Flaubert enseña a mirar a cara a cara a la verdad, y a no parpadear ante sus consecuencias; enseña, al igual que Montaigne, a dormir sobre la almohada de la duda; enseña a diseccionar las partes constitutivas de la realidad, y a observar que la Naturaleza es siempre una mezcla de géneros; enseña a hacer un uso lo más exacto posible del lenguaje; enseña a no abrir los libros en busca de una píldora social o moral: la literatura no es una farmacopea; enseña la preeminencia de la Verdad, la Belleza, el Sentimiento y el Estilo. Y si estudia la vida privada del escritor, verá que enseña valentía, estoicismo, amistad, la importancia de la inteligencia, el escepticismo y el ingenio; la necedad del patrioterismo; la virtud de ser capaz de permanecer solo en la propia habitación; el odio contra la hipocresía; la desconfianza de los doctrinarios; la necesidad de decir las cosas con todas las letras.

En Hamburgo, antes de que se cumpliese un año desde la fecha de publicación de Madame Bovary, había coches de alquiler que todo el mundo podía contratar con fines sexuales. Los llamaban Bovarys”.

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8 comentarios

  1. Hola, Ale. Hace mucho que no paso por ésta, tu casa, y me encuentro con varias cosas interesantísimas. Este libro lo tengo para leer; quizás el libro que más me gustó de Barnes haya sido ‘Hablando del asunto’, con una estructura muy original. Tenlo en cuenta…
    Un beso.

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