LIBRO: La Hija Extranjera

portada_la-hija-extranjera_najat-el-hachmi_201507241112LA HIJA EXTRANJERA
Najat El Hachmi
Editorial Destino

Hay un momento en que los padres tenemos que hacernos a un lado y permitir a los hijos vivir su vida como mejor les parezca. No es, por supuesto, a los 5 años. Ni a los 12. Pero en su adolescencia, es el momento de que confiemos en que les hemos enseñado bien, y permitamos que comiencen a dar pasos que confirmen su independencia. Una vez que son mayores de edad, que hayan encontrado su identidad, que sepan qué valores quieren integrar a sus vidas, y cuáles no, vivirán como les plazca.

¿Es fácil para un papá o mamá hacerse a un lado? Si viven a través del hijo, será más difícil. Si ha construido una vida paralela a ser padre o madre, si no se ha olvidado de sus propios sueños, lo será. Ayyy, porque si no…será una lucha donde el hijo se sentirá iracundo por tener que soportar las cadenas familiares, y la culpa por herir a sus progenitores. Ya se ve que esto ocurre siempre, este cuento conocido como “Las Sonámbulas” es de Khalil Gibrán (escritor nacido a finales del siglo XIX y muerto en la primera mitad del XX).

Kahlil Gibran
Kahlil Gibran

En mi villa natal había una madre y una hija que andaban mientras dormían.

Una noche, mientras el silencio envolvía la tierra, la madre y la hija iban andando dormidas hasta que se encontraron en su jardín oculto por la niebla.

La madre habló primero: “¡Por fin, enemiga mía; por fin puedo decírtelo! ¡Tú has destruido mi juventud y has construido tu vida sobre las ruinas de la mía! Si pudiera, ¡me gustaría matarte!”

Y contestó la hija: “¡Oh, mujer odiosa! ¡Eres egoísta y vieja! ¡Te interpones entre mi libertad y mi yo! ¡Querrías que mi vida no fuera más que un eco de tu vida marchita! ¡Me gustaría verte muerta!”

En aquel momento cantó el gallo, y las dos mujeres se despertaron.

“¿Eres tú, amor mío?”, dijo la madre cariñosa.

“Sí, soy yo, madre querida”, replicó la hija con idéntico amor.

Khalil Gibran

 

Y ¿Por qué les cuento esto? Porque cuando además de estas cosas (que suceden en todos lados), somos lo único que tiene una madre que ha tenido que emigrar…la cosa es más peliaguda aún.

La autora.
La autora.

De eso trata este libro: de una hija única de una madre que ha emigrado de Marruecos a España, y que ha crecido ahí. La madre no ha dejado de hablar su idioma, y la hija habla en cambio ya tres. Pero hay cosas que piensa en un idioma, y otro idioma piensa acerca de temas distintos. Y esto produce como una escisión de su personalidad: para la madre es de determinada manera, y para quienes la ven de afuera en su nuevo país, es de otra. Y ella es mezcla de ambas, y cada parte de su historia la hace anhelar algo. Pero ¿cómo integrarse, si eso significa traicionar a su madre, abandonarla, permitir que la comunidad extranjera y la gente de su ciudad se chismosa y hable sobre cómo la maleducó? ¿Cómo integrarse, si la nueva comunidad la quiere también de determinada manera, donde debe romper con un racismo que no se reconoce, donde no se le permite ser lo que es porque se le pide que se mimetice con el entorno?

Les sucede mucho a los mexicanos que se van a los Estados Unidos: no son completamente aceptados por la sociedad americana, y cuando vienen aquí, tampoco embonan como antes. Como cantaría Julio Iglesias: “Ni soy de aquí ni soy de allá”.

¿Qué me define como persona? ¿Mi genética, mi religión, mi cultura de origen, la cultura a la que llego? ¿Puedo ser yo sin sentir que traiciono a mis ancestros, si no quiero lo que ellos querían y buscaban? Si me apego a sus expectativas y renuncio a lo que soy, ¿puedo sobrevivir? ¿Seré feliz con cualquiera de mis elecciones?

El libro trata varios temas: este de la relación entre madres e hijas, el choque de culturas, la posición privilegiada de los hombres donde todo se les disculpa y la gran cantidad de carga que adquieren las mujeres, como se vive la integración desde el punto de vista del migrante. Un libro muy interesante y que me mantuvo pegada a él hasta terminarlo. ¡Gracias Icíar, por invitarme a leerlo con ustedes!

Pueden leer las primeras páginas de la novela aquí.

Este libro me sirve para los siguientes retos:

Octavo libro para el reto: Mujeres Laureadas, porque Najat ganó el premio Ramón Llull en 2008 por la novela “El Último Patriarca”.

Onceavo libro  para el reto de Leemos en Digital.

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27 comentarios

  1. Qué interesante! La verdad que es un tema en el que nos cuesta ponernos en la piel del otro, de los que tiene que abandonar su país, romper con sus raíces. Gracias por compartirlo. Me lo apunto!

  2. Cuanto más libre eres, más ‘tú’ eres y más feliz por tanto. Lo difícil es a veces saber quién eres realmente o quién quieres ser. Porque nos vamos construyendo nosotros mismos, no?
    Besines,

    • Carmen:
      es verdad, cuanto más tú te permites ser, serás más feliz. Pero la familia, la cultura, muchas veces aprisionan a las personas (sobretodo, cuando aún están tratando de definirse a sí mismas). Romper con ese aprisionamiento, lleva a alejarse de lo que uno ama. Si hubiera verdadero amor, no sería difícil. Pero a veces el amor se confunde con la lealtar al clan familiar o a la cultura.
      Nos construimos a nosotros mismos, totalmente de acuerdo 😀
      un beso,
      Ale.

  3. Como comprenderás Ale me he venido corriendo al recibir el correo al que estoy suscrita en el que me avisaba de esta reseña. La hemos leído juntas, y la hemos sacado juntas, jajaja, porque yo también, apenas unas horas lo he hecho.
    Me gusta tu punto de vista y el texto de Gibran me ha entusiasmado y hasta hecho reír, porque no esperaba ese final. Qué buen traído porque encaja muy bien.

    • Icíar:
      oye, que se dió así sin querer (que la publicara, porque ahí tengo libros leídos hace meses de los que no he escrito nada…).
      ¡Gracias por la lectura conjunta! que la disfruté un montón.
      Un beso,
      Ale.

  4. Vengo de leer la reseña de Icíar, y conseguís ambas que me llame la atención. No lo tenía muy claro con el libro pero lo mismo, el que coincidáis en día sacando la reseña es producto de que se hayan alineado los planetas para mandarme un mensaje …

    Ah, y me encanta Gibran.

    bsos!

  5. Este me lo llevo ahora mismo. Es un tema que me toca muy de cerca y lo veo desde una perspectiva distinta- verás, vivo en un lugar con una gran comunidad marroquí precisamente. No se integran, no aprenden el idioma, no dejan que sus hijos jueguen con los no-marroquíes. Es muy triste ver grupitos de chicas en velo por un lado y las sin velo por el otro, aunque tampoco se puede decir que los chicos jueguen juntos. A mí me preocupa porque esto va a estallar como en Francia hace 10 años. Y no es la culpa de los “blancos” únicamente. It takes two to tango, como se dice en inglés, y en este caso los marroquíes no colaboran lo suficiente. Nadie les dice que dejen sus costumbres. Pero es que, creo, si uno emigra a otro país, debería intentar a integrarse, por lo menos hacer el mínimo esfuerzo y aprender a comunicarse. Hay otro libro sobre el tema- “Mañana será otro día” de Faiza Guene. Te lo recomiendo porque, además de tratar de un tema muy interesante como es la integración, está muy bien escrita.
    besos

    • Agnieszka:
      Es un tema harto difícil. No sólo cambia quien emigra, sino el lugar a dónde llegan también se verá afectado. Es como el injerto que se hace a una planta: es doloroso y dará origen a una especie nueva. Y es doloroso para ambos lados, especialmente si hay miedo y recelo entre ellos. Estoy totalmente de acuerdo en que debieran aprender el idioma (no saberlo tan solo los aísla más y los deja más vulnerables). Tomo nota del libro que me dices, para leerlo pronto.
      Un beso,
      Ale

  6. Estupendo relato el que nos ofreces del gran Khalil Gibran y que le viene muy al pelo a este libro cuya lectura hemos compartido. Ya sabes que yo siempre hablaba (mal) de la figura de esa madre que nada me gustaba, y comparto que es un libro en el que se habla de … Todo, de todo lo que uno quiera porque cuando se habla de la vida en estos libros de crecimiento, en ellos cabe todo, y siendo intimistas pero sencillos en su literatura, resultan estupendos para el debate. Y mezclando con mi última lectura en la que se dice que la sumisión es siempre lo fácil y ésta en la que afirma que la incultura parece dar felicidad, no creo que sea cierto ni lo uno ni lo otro. 😉 Besicos!!!

    • Susana:
      ahhh, pues nos ha dado mucha tela donde cortar (Y)
      La sumisión, creo, no es que sea fácil. Es que la persona no conoce otra manera de sobrevivir. Lograr que se de cuenta de que hay otras opciones y que puede hacer uso de ellas, conlleva a cambiarle el paradigma con el que ha crecido. Y no es cosa sencilla. A esta madre nadie le preguntó: ¿qué buscas con el matrimonio de tu hija? ¿por qué te parece lo mejor para ella? ¿Qué es lo que quieres? uno pensaría que si a ella no le fue bien, y que había salido adelante sola, querría esto para la hija. Pero no, las tradiciones nos jalan de maneras irracionales. Preguntarme por qué mi vida va como va, o hacia dónde va, conlleva una toma de conciencia que las personas a veces no tienen.
      Da para seguir comentándolo durante mucho tiempo 😉
      un beso,
      Ale

  7. Qué interesante y qué tema tan duro, me llegó especialmente por el paralelismo que haces con México, ¡cuánta verdad! Esa gente llega a sentirse a la deriva en un país que en realidad no es el suyo, sin haber tampoco uno precisamente propio.
    Tomo nota, ¡un abrazo, Ale!

    • Andromeda:
      ¡que gusto recibirte por aquí!
      es vivir un poco con el corazón partido, para los que emigran. Estando allá añoran lo de aquí y cuando vienen no encuentran su lugar. Una tragedia.
      Un beso,
      Ale.

  8. Hola! Me gustó mucho tu reseña. Como tú dices, es muy difícil este tironeo que se da entre tradición y actualidad, entre grupos de aceptación, y de indentidad. Como tú dices con los mexicanos, o lo de los marroquíes que cuenta Agniezka.
    “La Patria es un concepto en revisión”, es una frase que siempre me ha gustado (no recuerdo su autor). Y es que los nacionalismos/ tradiciones, están bajo la superficie de la mayoría de los conflictos.
    Estaba por escribir algo así como “pero me parece que estamos entrando en una etapa donde el diálogo….”. Pero no estoy del todo seguro.Y si a eso se les suma la utilización (la torcida utilización) que se hace de las tradiciones para fines políticos o de poder… Esto no tiene una solución sencilla. Las noticias de hoy sobre la guerra en Siria son un claro ejemplo, entre muchos.

    Para no caer en el escepticismo, me concentro en esto que está sucediendo aquí: tú, a quien yo no conozco de nada, leiste un libro y lo comentaste. Yo llegué a tí por esto que es una comunidad de personas afines, amantes de los libros. Y coincidí con lo que tú y tus comentaristas dijeron.Y de leerlos me animé a escribir un poco de lo mío. En todo este proceso va sucediendo un milagro, casi inadvertido. Tenemos una “patria” común que son los libros, una realidad supranacional y supra-tradiciones. Y podemos opinar libremente sobre ellos, porque el ejercicio de leer (y escribir) nos fue formando para ello. para disfrutar de lo común a todos, y para el respeto en el disenso, para este diáogo que estamos teniendo.
    Bueno, esto me tranquiliza. Estamos aportando nuestro granito de arena. Infimo tal vez, pero se siente bien. Gracias por tu reseña, y por que ella despertó en mí estos pensamientos. Yo no los tenía explícitos, y ahora sí, así que te los agradezco.
    “Mi patria son los libros”. ¿De quién era esa frase?

    • ¡Hola José!
      que gusto leerte 😉 fíjate que no tengo idea de quien son las dos frases que mencionas, pero estoy de acuerdo con ambas.
      Las lecturas nos permiten revisar quién soy yo y también darme cuenta quién es el otro, y quien soy yo en relación con ese otro que descubro. Todo un tema.
      Y nos damos cuentas de que, más allá de nacionalidades y religión, cultura, formación, etc…somos humanos. Nos duelen las mismas cosas, deseamos ser aceptados.
      Buscamos encontrarle un sentido de trascendencia a nuestra vida.
      Es más, mucho más lo que nos une, que lo que nos separa.
      Pero descubrirlo, requiere apertura, que no siempre existe. Yo veo con preocupación a Donald Trump y a todos los que le apoyan y celebran las barbaridades que dice, y sufro
      por todos mis connacionales que tienen que vivir en un país donde los etiquetan negativamente sin interesarles conocerlos.
      Gracias a tí por la visita, y la oportunidad de iniciar un diálogo que como dices, nos lleva a mirar un pequeño milagro: tanto mundo, tanto espacio y ¡coincidir! como dice Pablo Milanés.
      Un abrazo,
      Ale.

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