LIBRO: Momo

portada-momoMOMO
Michael Ende

La vida tiene un gran misterio…el tiempo. Los calendarios y los relojes existen para medirlo,

pero eso no significa nada pues sabemos que una hora puede parecer una eternidad o pasar en un instante,

de acuerdo a cómo pasamos esa hora.

El tiempo es la vida misma, y reside en el corazón humano”.

A Ende le tomó 6 años escribir Momo, y la publicó en 1972. Comenzó a escribirla en Alemania, antes de mudarse a Italia y decía que gracias a esa mudanza, Momo era un libro con el que podía “mostrar su gratitud a Roma, a la ciudad y sus maravillosos habitantes”. Ende quería que Michael Sendak hiciera las ilustraciones de su libro, pero el editor no aceptó eso. Finalmente, Ende mismo hizo las ilustraciones, y aunque no se consideraba un ilustrador, estuvo contento con el resultado. El libro ganó el premio Juvenil Alemán en 1974 y la crítica lo recibió como “Un cuento de hadas sobre el tiempo robado”. Ende contó que, aunque ya tenía a los personajes y las situaciones ideadas, había algo que no acababa de entender o poder explicar: ¿por qué Momo era inmune a los hombres grises? ¿Qué era lo que hacía que ella fuera una excepción? Podía haber argumentado con la salida fácil de que tenía un poder especial, o algún objeto mágico que la protegiera. Pero quería encontrar una razón. Hasta que un día despertó de un sueño y se dijo:” ¡he encontrado la razón! ¡claro! Momo es inmune a los hombres grises porque no trata de acumular el tiempo, permite que pase a través de ella”.

Ilustración hecha por Michael Ende para su libro.
Ilustración hecha por Michael Ende para su libro. Ahí están Momo y Casiopea.

Momo es el personaje principal del libro. Una niña que nadie sabe de dónde salió, pero que sabe escuchar activamente a los demás: “estaba ahí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él. Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.”

Michael Ende.
Michael Ende.

Aparece en las ruinas de un anfiteatro y quienes la visitan ahí, sienten que pueden ser ellos mismos. Los niños juegan (mi amiga Luisa Amelia, maestra de maestras, me contó que les deja a sus alumnas leer el capítulo titulado “Una tempestad de juego y una tormenta de verdad” para que entiendan cuál debe ser su intervención cuando los niños juegan), llegan los que están desesperanzados y tristes y se van más serenos después de ser escuchados por Momo.

Pero a la ciudad llegan los hombres grises, que parece que pocos pueden observar. Estos individuos le proponen a los habitantes de la ciudad que ahorren tiempo, acelerando sus actividades, para que puedan depositar su ahorro en un “banco de tiempo”. Quienes acuerdan hacerlo así, dejan de tener tiempo para ser, o disfrutar el momento presente. Es una crítica muy fuerte a la sociedad consumista y esclavizante a la que pertenecemos (y eso que todavía no aparecían los juegos de video, celulares e internet). Hay una escena donde un hombre gris le ofrece a Momo una muñeca, sus vestidos, accesorios (me recordó a la Barbie) y Momo le dice “¿y para qué quiero esto?”. Ciertamente Ende sabía que no son las cosas las que hacen sentir amados a los niños, sino el tiempo que se pase ESTANDO REALMENTE con ellos.

Hombres de gris, escena de la película "Momo".
Hombres de gris, escena de la película “Momo”.

Momo tiene que luchar para ayudar a sus amigos a que recuperen su tiempo. Ni siquiera se han dado cuenta de que ya no hacen las cosas por el placer de hacerlas, que ya no tienen tiempo para cultivar sus relaciones, para “escuchar la canción de su alma”. Tendrá la ayuda de Casiopea, una tortuga, y el maestro Hora.

Ende estuvo interesado en el budismo zen y esto se nota en este libro. Momo nos ayuda a darnos cuenta de que cada hora es como una flor que nace, florece y se marchita, y que ninguna es igual a otra. Que aprovechemos y las disfrutemos es cuestión de conciencia. El maestro Hora le dice a Momo: “Al igual que tienes ojos para ver la luz, oídos para oír los sonidos, tienen un corazón para percibir con él, el tiempo. Y todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arcoíris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir.”

El libro fue llevado a la pantalla grande en 1986. Ende no estaba contento con la adaptación al cine que habían hecho de su otro libro: “La Historia Interminable” así que estuvo más involucrado en esta ocasión, y aparece al final de la película como el pasajero del tren que escribe la historia.  😀

La película se puede ver en youtube.

Esta canción de Silvio Rodríguez me encanta, y mas cuando entremezclada está Benedetti recitando uno de sus poemas 😉

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33 comentarios

  1. Después de La Historia Interminable, que releí muchas veces en mi infancia, llegó a mis manos Momo (no sé cuántas veces he leído el libro, también he visto dos o tres versiones de la película, alguna en dibujos animados). El libro me parece de una profundidad filosófica tremenda, además de ser muy didáctico en el sentido de que puede ayudar a las personas a darse cuenta de lo que es realmente importante en su vida.
    Me identifico también con el personaje de Beppo Barrendero, que tenía por costumbre ir barriendo baldosa a baldosa, para hacer bien las cosas, y también con una de sus frases que, más o menos ,decía así: “Las mentiras son el origen de todos los males del mundo”.
    Un libro que entra dentro de los imprescindibles en mi evolución vital.

  2. He visto La historia interminable pero este otro título ni lo he leído ni visto y me tientas mucho. Me lo anoto para las vacaciones de Navidad. Antes imposible.
    ¡Besines, Ale!

  3. Es un libro maravilloso,de los que dejan huella.Lo leí hace muchos años y tengo que tratar de hacer un hueco para volverlo a leer…
    Besos!

  4. Cuando leí este libro ya era una mujer adulta, pero la verdad es que me dejó sensación de angustia. Me parecía estar realmente amenazada por esos horribles hombres de gris. Me parece uno de los libros imprescindibles, y desde luego no solo para jóvenes.

  5. No voy a opinar del libro porque no lo leí.

    Pero si leí tu retrato de el, valoro ese esfuerzo ; pero no puedo estar o no de acuerdo con vos y eso es muy fastidioso para mi.

    Entendeme, siempre tomo partido está en mi naturaleza ; Sería un pésimo juez.

    Pero no quería salir sin comentarte algo, y saludarte.

    Rubén Ardosain

      • Supongo que nadie podrá acusarla de irreflexiva en sus respuestas, apremiada por la necesidad, el deseo o la ansiedad de dar una rápida contestación.

        Más aun si el comentario a responder es más merecedor de un ¨Supr¨ de toque rápido, que de una segunda mirada.

        Aclarado este punto, nos vemos en la penosa, lo de penosa es un decir, tarea de informarle que en el día de hoy, acabamos de ver pasar a través de la ventana, no va ser a través de la pared, disculpe la aclaración, al ataúd del Rubén.

        Era llevado en una negra carroza tirada por cuatro briosos corceles más negros aun ; Como suele estilarse en estos casos.

        Aunque un sulky con bicicleta hubiera sido más adecuado, visto el personaje.

        Por la infausta, infausta es un decir, noticia, nos sentimos en el deber de informarle que los hechos acaecidos habrían sucedido mientras el finado, o por lo menos es lo que esperamos, esperaba su, de usted, respuesta.

        La duda que nos aqueja, es por el hecho de que vimos pasar el ataúd del Rubén, pero no estamos seguros que él estuviera dentro.

        Dada las particulares características del susodicho, es probable que simplemente lo haya alquilado al ataúd.

        De cualquier manera, sus, de él, lectores, agradecemos su, de usted, deferencia por tan amable respuesta ; Deferencia para nada merecida.

        Con la congoja, congoja es un decir, del caso, aprovechamos la presente para hacerle llegar nuestros saludos.
        Lector 1
        Lector 2
        Lector 3

      • Bueno, me he tardado bastante en responder, es verdad, pero me alegro que no haya muerto Rubén y sólo haya alquilado el ataúd,
        muestra de ello es que respondo al mensaje anterior 😉

  6. Ya sabes que leí el libro y lo disfruté mucho. Coincido contigo en que el sentido de la vida es dejar que la vida pase por ti mientras tú pasas por la vida, la vives y la disfrutas, formas parte de ella. Me gusta por lo que tiene de revolucionario e inconformista, porque así debe ser una sociedad viva 😉

  7. Mi primer recuerdo de este libro es que se incluía un pasaje suyo en un texto de lectura, en primaria. Yo tenía ocho o diez años y me fascinó. Pero por alguna razón no lo leí, y supongo que me perdí bastante. Aunque estoy a tiempo de recuperar el tiempo perdido (nunca mejor dicho), siempre estamos a tiempo. Gracias por recordar esta lectura de niñez, Ale. Un abrazo.

    • José:
      ahhh, yo me acerqué a muchos libros por esos pasajes que contenían mis libros de lectura de la primaria 😀 me tentaban y luego le pedía a mi papá que me comprara el libro para conocer toda la hsitoria ;).
      Un beso,
      Ale.

  8. Hola Ale!
    Cuánto tiempo sin poder pasarme por tu espacio (vamos ni por el tuyo ni por el mío). He estado bastante desconectada, desde finales de primavera porque estuve dedicándole toda mi alegría a vivir fuera del ordenador con amigos y eso y, después, en verano porque me fui de viaje y al volver tuve una noticia muy triste (se murió mi perra) y la verdad no he andado con muchos ánimos. Sin embargo, hoy que he tenido un momento, he venido a verte porque sabría que me habría perdido un montón de recomendaciones buenas que habrías hecho durante todo este tiempo. Y fíjate qué casualidad! Hablas de Momo, un libro que vi hace un tiempo en la librería y nunca he sabido si llevarlo a casa o no. Por lo pronto, me decidí hace unas semanas a leer “La historia Interminable” que, a mi edad, aún no la había leído (lo sé, es un pecado), así que si sigue gustándome tanto, iré también a por Momo que, según dices, es igual de entrañable.
    Un besito amiga Ale, espero que todo siga genial. Intentaré ponerme al día con tus posts para seguir apuntándome recomendaciones.

    • ¡Hola María José!
      lamento mucho el fallecimiento de tu perra…entiendo que los ánimos anden por el suelo 😦
      ¡Vale la pena que te lleves a Momo a casa! el de la “Historia Interminable” es también maravilloso. Yo he disfrutado leyéndolos ambos este verano (Y)
      Un beso y un abrazo fuerte,
      Ale.

  9. Me gusta mucho la historia de Momo, lo leí en la adolescencia y me marcó bastante, hace unos pocos años lo releí, y las sensaciones fueron diferentes, pero seguí disfrutando de sus mensajes.
    Un abrazo

  10. A mí también me gustó este libro. Fue uno de los que leí con mi hijo, y a él también le gustó. Me guardo el link de la película, porque no tenía ni idea de que había una, y después de saber que no le gustó la otra, verlo aparecer incluso en esta, supongo que será porque sí le dio el visto bueno. Habré de verla.

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