LIBRO: Martes con mi Viejo Profesor

Por. Martes (bol.).qxd5MARTES CON MI VIEJO PROFESOR
Mitch Albom

Este libro lo leí hace muchos años, cuando recién salió, y lo releí porque fue la lectura que elegí para un club de lectura. El círculo cercano que yo tenía hace 12 años es inexistente ahora porque muchas de las personas que formaban parte de el fallecieron. Algunas por enfermedad, otras en accidentes, otras de manera repentina sin haber habido señales de que estuvieran enfermas. Por un tiempo, casi cada mes, fallecía alguien cercano a mí. No fue fácil porque yo no perdí a nadie hasta que cumplí 20 años. Y entonces, con 3 meses de diferencia, fallecieron mis dos abuelos maternos. Un año antes de la segunda muerte, todo marchaba bien. Un año después, ya no tenía abuelos. Mi mamá estuvo tan mal después de eso, que no se quitaba el luto. Anduvo de riguroso negro más de un año (aunque sus hijas les decíamos que eso no habría gustado a mi nonna, ella siempre fue alegre y no le gustaban las caras largas) y sólo se lo quitó cuando la piel comenzó a llenársele de llagas que sangraban, debido al negro (o a lo que este color provocaba en ella).

Las muertes siempre serán dolorosas. Se extraña al que se ha ido, se rompe una historia, anhelos, sueños que ya no podrán cumplirse. Si la muerte es por enfermedad, veremos al ser querido consumirse, pero una bendición de esta es la oportunidad de poder despedirse. Si la muerte es repentina, tendremos el dolor de lo que no se dijo, de que no hubo una despedida.

Morrie y el autor del libro.
Morrie y el autor del libro.

No es una obra de ficción, más bien es un recuento novelado de algo que si sucedió. El escritor descubre, años después de salir de la universidad, que un maestro que fue importante para él está enfermo de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y lo sabe gracias a este  programa de televisión de Morrie con Ted Koppel. Decide ir a visitarlo, y durante varios martes, Morrie –el profesor- y él tendrán una clase donde Morrie le irá hablando de lo que aprendió de la vida, aprende de la enfermedad y cómo afronta la posibilidad de una muerte cercana.

¿Voy a consumirme y a desaparecer, o voy a sacar el mejor partido posible del tiempo que me queda?” […] será “Un libro de texto humano: Estudiadme en mi fallecimiento lento y paciente. Observad lo que me pasa. Aprended conmigo.”

Morrie está dispuesto a que esta enfermedad no determine quién es él, ni cómo es su vida. Va a afrontarla con valentía, y estudia en sí mismo lo que siente cada vez que descubre que depende más y más de otras personas para hacer las cosas que antes eran básicas: vestirse, moverse, ir al baño. A sus amigos les dijo “ si querían ayudarle de verdad, no debían ofrecerle su comprensión sino visitarle, llamarle por teléfono, compartir con él sus problemas, como los habían compartido siempre, pues Morrie había sabido siempre escuchar maravillosamente […] estaba decidido a demostrar que la palabra moribundo no era sinónimo de inútil.

Morrie era de esos bailarines que van a su ritmo sin importarles lo que digan los demás ;)
Morrie era de esos bailarines que van a su ritmo sin importarles lo que digan los demás 😉

Con Mitch de oyente, revisa su vida, que ha sido dedicada a la enseñanza. Le dice que no son los logros económicos lo que da más satisfacción:

“- ¿Sabes qué es lo que te da satisfacción de verdad?
– ¿Qué?
– Ofrecer a los demás lo que puedes dar.[…] Así es como empiezas a recibir respeto, ofreciendo algo que tienes. Encuentras una vida llena de sentido cuando amas a los demás, te dedicas a la comunidad que te rodea y te dedicas a crear algo que te aporte un norte y un sentido.”

Morrie estaba tan dispuesto a que su manera de enfrentar la muerte sirviera a otros que lo grabaron durante varios programas, y le dijo a Morrie que escribiera este libro. Lo que más me ha gustado es recordar que la vida hay que vivirla intensamente cada día, que lo que vale la pena es lo que me hace feliz y me llena de satisfacción (sea lo que sea, por poco exitoso que pueda parecerle a otros) y que como vivo determinará como muera. Que si quiero irme en paz, tengo que buscar la paz a diario.

Es un libro que se lee con mucha facilidad, y es un buen acercamiento a estos temas difíciles como la enfermedad y la muerte. Aquí pueden descargar el primer capítulo.

El libro se llevó al cine.
El libro se llevó al cine.

En 1999, del libro Martes con mi viejo profesor se hizo una película protagonizada por Hank Azaria como Mitch Albom y Jack Lemon como Morrie. La película ganó cuatro premios Emmy, un Globo de Oro y un premio SAG. Pueden verla aquí.

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15 comentarios

  1. También yo lo leí ya hace bastante tiempo, y he de decir que me fue de mucha ayuda pues mi relación con la muerte ni era buena, ni lo es, aunque algo mejoró tras la lectura de este libro. La muerte nunca es oportuna, siempre llega un poco antes de lo que uno espera… y cuando crees que ya podría llegar para que alguien deje de sufrir… (O de hacer sufrir, que de todo hay), parece que no llega nunca 😉 supongo que esto forma parte de la vida. No recuerdo quien dijo que morimos un poco cada día… Me gusta esta forma de mirar la vida para valorar cada minuto que vivimos. Ves, el tiempo de pasar a leer por aquí, siempre lo doy por bien empleado jejejej

    • Ahh querida Susana, las sincronicidades 😉 recién acabo de terminar otro libro y dice el autor en su libro:
      “Lo que más nos asusta de la muerte no es el dolor. Es el miedo de dejar atrás a los que nos aman, y viajar solos. Pero no es así, no es tan simple. Cuando nos morimos, nos llevamos a los seres queridos en nuestro corazón. Por eso, Pável te llevó consigo cuando se murió, y me llevó a mí consigo, y también a su madre. Aún nos lleva dentro a todos. Pável no está solo.” (Coetzee).
      ¡Hagamos valioso cada día!
      un beso,
      Ale.

  2. esas cosas de la muerte, siempre difíciles de digerir…. gracias por compartir la reseña, nunca es tarde para tomar nota sobre la forma que tiene cada quién de recibir el proceso natural de morir, que aunque no siempre es el deseado, nos debería motivar a disfrutar plenamente, libres, sin apegos, con buena actitud ante lo que llegue y sobre todo, agradecidos por esta maravillosa experiencia que es VIVIR!!!

    • Claudia:
      como bien has dicho: la muerte siempre es difícil de digerir. Llegue como llegue. Gracias a Dios, nos quedan los recuerdos de los seres amados, y estoy segura de que el amor que nos tuvimos existe a pesar de todo, y en ocasiones están más cercanos que cuando estaban vivos. Del otro lado no hay tiempo ni espacio, ni las limitaciones que tiene este mundo físico 😉
      un beso,
      Ale.

  3. Para mí el tema de la muerte es un tema difícil y lo llevo mal. Este libro lo tengo anotado, a ver si puede ser para este verano. Y la peli no la he visto; la anoto también.

    bsos!

  4. Emocionante historia, Ale. Es en los momentos más duros de la vida cuando podemos sacar lo mejor de nosotros para bien de los demás. Y ese señor admirable consiguió darnos la lección más importante. Abrazos.

    • Shorby:
      ese Lemmon es buenísimo. Tuve que ver otra película para una clase de tanatología donde sale él. Se llama Dad (es con Ted Danson como su hijo) ¡buenísima también!
      un beso,
      Ale.

  5. Llama mi atención, no el libro, sino tu introducción, puesto que algo semejante me ha ocurrido. Perdí a casi toda mi familia y mi amigo más querido entre mis 14 y mis 23. No se si me he recuperado aun de las pérdidas desde entonces…
    No conocía ni libro, ni autor ni peli; así que te agradezco el habérmelos descubierto.
    Un beso grande, Ale.

    • Marcelo:
      un abrazo solidario ¡que difícil es perder a tantos en tan poco tiempo! como dices, no se si uno se recupere. Si se que a mi me ha servido para tratar de demostrarle a las personas que quiero eso: que las quiero y las pienso, que estoy al pendiente, mandar saludos aunque sea virtualmente de vez en cuando.
      Un beso,
      Ale.

  6. ¡¡Qué lectura!! ¡¡Qué de aprendizajes puedes llevarte!! Y Ale, qué bien rescatas todo lo que el libro y la película tratan de transmitir!!

    No he leído el libro, vi la película…pero las frases que hay en él, son muy necesarias para vivir una vida en equilibrio…y en armonía…
    Darle el mayor sentido y sacar la mejor versión de nosotras/os mismos/as, sin dejarnos consumir por el consumo, o las ideas,…

    Un abrazo grande

    • María:
      es un libro que leímos en un club de lectura, y realmente fue iluminador para todas las lectoras. Creo que contiene sabiduría muy fácil de digerir sin convertirse en el “libro de autoayuda” típico. Estar frente a la muerte nos da otra perspectiva, que es la que Morrie tenía, y el autor transmite 😀
      un beso,
      Ale.

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