LIBRO: A Short Guide to a Happy Life

happylifeA SHORT GUIDE TO A HAPPY LIFE
Anna Quindlen

La autora es una favorita mía. Hay dos libros suyos de los que he hablado en este blog: Cosas que Importan”, y “Black and Blue”. Ganó un premio Pulitzer por su columna “Lo público y privado” que se publicaba  en el New York Times (en 1992).

Comienza el libro diciendo que ella no está capacitada para dar consejos. Pero los da (¡y son buenos!). Cuando la autora estaba en su primer año de universidad, y experimentaba la libertad de vivir fuera del hogar donde había crecido, tuvo que regresar a casa a hacerse cargo de la casa y a cuidar a su madre enferma de cáncer. Su madre falleció de 40 años víctima del cáncer de ovario cuando la autora tenía 19.

Este es un hecho que le cambió la vida. Dice que es como haber vivido en technicolor y de después de ese hecho verlo en blanco y negro. Los problemas comunes de sus compañeros, cuando regresó a la universidad, le parecían nimios en comparación con lo que ella había vivido y ese hecho le enseñó a tomar la vida como un regalo diario.

La autora.
La autora.

Hace unos años, probablemente 12, perdí muchas personas queridas para mí. Amigas que fallecieron unas por enfermedad, otras en accidentes, algunas más súbitamente, sin que hubieran tenido antes problemas de salud; y eran muy jóvenes (principios de la treintena, la mayoría). Y perdí familiares. Y es verdad, uno cambia. Aprendes que si quieres a alguien, tienes que demostrárselo con frecuencia, que no puedes esperar a tener “después” que puede no llegar. Que la vida no termina sólo con la vejez, sino que cada día existe la posibilidad de que estemos viviendo el último sin saberlo.

Este es un libro ameno, pequeño y muy fácil de leer.

Aquí van algunos de los consejos de Quindlen:

“No confundas nunca tu vida y tu trabajo […] porque nadie ha dicho en su lecho de muerto “ojalá hubiera pasado más tiempo en la oficina”.

“Eres la única persona que tiene la custodia de tu vida. Tu vida particular. Tu vida entera. No sólo tu vida frente a un escritorio, o tu vida en el camión, o el carro, o frente a la computadora. No sólo la vida de tu mente, sino la vida de tu corazón también. No sólo tu cuenta bancaria, sino tu alma”.

“El mejor consejo que puedo darte es: búscate una vida. Y búscate una vida en la que no estés solo. Encuentra personas que amar, y que te amen. Y recuerda que el trabajo no es comodidad, sino trabajo.”

“Date cuenta de que la vida es gloriosa, y que no puedes tomarla por sentado […] darnos cuenta de que somos mortales es el mayor regalo que Dios ha podido darnos.”

“Es tan fácil meramente existir en vez de vivir. La mejor lección me la dio un hombre sin hogar en la Isla de Coney Island. La mayor parte del tiempo pasaba el tiempo en la acera, frente al agua, incluso cuando el clima era frío y tenía que ponerse los periódicos después de leerlos. Y le pregunté por qué. Mientras miraba al océano me dijo: Mire el paisaje, señorita, mire el paisaje”.

Coney Island
Coney Island

Termino el libro recordando que eso es lo que nunca hay que perder de vista: el paisaje que me rodea y las personas que forman parte de él.

Cuarto libro para el reto Keep Calm and Read in English.

Quinto libro para el reto Leemos en Digital.

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12 comentarios

  1. Es un placer leerte, mi querida Ale. Siempre me encuentro con libros que me despiertan, mientras te leo. Pongo este en la lista y avanza puestos…
    En casa tengo otro libro de Quindlen, “How reading changed my life”, y tengo pendiente hablar de él. Es un libro muy pequeño y precioso. De ella no sabía nada…pero lo que nos has contado hace que sea aún mejor.

    Espero encontrarme pronto con este libro que nos presentas hoy. He visto que está traducido, así que lo mismo me lanzo para el día del libro.

    Muchas gracias, Ale, por tus recomendaciones y Feliz Pascua.
    Un abrazo

  2. Hola Ale!
    Cuánta sabiduría en esta entrada! Hay veces que tenemos que saber disfrutar de las pequeñas cosas que nos rodean y no pensar tanto en ese “futuro deseado” porque nos olvidamos de vivir el día a día y terminaremos por vivir en un continuo “deseo inalcanzable”.
    Yo soy un poco de los dos extremos. Por una parte, disfruto de las cosas pequeñas, pero también hay muchos momentos en los que me vengo abajo y suelo pensar en ese futuro precioso que quisiera tener y lo único que consigo es frustrarme, hasta que me doy cuenta que lo que debo hacer es disfrutar de lo bueno que tengo a mi alrededor, que es mucho.
    Espero poder hacerme pronto con algún libro de esta autora, para no olvidarme nunca de sus lecciones.
    Muchas gracias por el descubrimiento, mi querida Ale.

    • ¡Hola María José!

      Ahhh, ese futuro deseado me ha recordado una cita del gran Eduardo Galeano, que acaba de fallecer. Dice así: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Así los sueños, deben estar ahí como estrellas que nos recuerden a donde queremos llegar. Pero debemos no perder de vista el paisaje que atravesamos mientras llegamos allá si no, la vida se nos va entre las manos como la arena entre los dedos ;).

      Que esos sueños de futuro sean como la utopía de Galeano: que te sirvan para caminar.

      Un beso,
      Ale.

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