LIBRO: The Orphan Train / El Tren de los Húerfanos

Orphan Train SmTHE   ORPHAN   TRAIN
Christina Baker Kline

Hay historias que tocan eventos reales que le ponen a uno la piel de gallina. Este es uno de esos. En los años de 1854 a 1929 en los Estados Unidos más de 200 mil niños fueron desplazados a través de lo que se conocía como “trenes de huérfanos”. Eran niños que, por diferentes motivos, se veían separados de sus familias (o los habían metido presos, o al manicomio, habían fallecido, estaban en pobreza extrema y no podían mantener a sus hijos) y eran enviados al centro del país para que fueran adoptados por familias de ahí. O eso se esperaba.

Los niños eran subidos a un tren, se les decía que debían portarse bien e iba parando en diferentes ciudades donde la gente podía elegir al niño que le gustara. Los inspeccionaban como se inspeccionaba a los esclavos: viendo sus dientes, tocando sus músculos, etc.

Foto del tren y los niños que viajaban en él.
Foto del tren y los niños que viajaban en él.

En ese entonces, no había trabajadores sociales que estuvieran al pendiente de revisar las familias que solicitaban un niño, y rara vez le daban seguimiento. Si bien se supone que la adopción era lo preferente, también se aceptaba que recibieran a un niño, le dieran comida, techo y lo mandaran a la escuela. Muchos casos terminaron mal. Hubo quien quiso un bebé para amarlo y lo educó como propio, y también quien buscó niños para tenerlos en un estado cercano a la esclavitud: mal comidos, en condiciones de higiene lamentables, sin ir a la escuela, y sólo como mano de obra gratuita (ya fuera para ayudar en labores del campo, cuidar niños y asear la casa, coser, etc.).

El encargado de las adopciones del pueblo, solamente volvía a buscar a los niños cuando había algún problema: se reportaba que el niño había huido, o que se portaba mal; sin investigar nunca, el niño era conminado a buscar no perder su lugar en la familia que lo había recibido, so pena de terminar como vagabundo, sin poner atención a las señales de que algo no estaba bien.

Anuncio donde anunciaban que buscaban hogares para los niños que llegarían en el tren.
Anuncio donde anunciaban que buscaban hogares para los niños que llegarían en el tren.

En este libro, Vivian, la protagonista, es una niña que estuvo en uno de estos trenes. Y cuando tiene 90 años conocerá a Molly, una joven de 17 años que ha vivido en varios hogares temporales y que para no ser detenida en el reclusorio juvenil, hará servicio comunitario de 50 horas ayudándole a Vivian a acomodar unas cajas que tiene en el ático.

Molly parece no encontrar acomodo con sus “padres de acogida”. Su padre falleció en un accidente de automóvil, y su madre está en la cárcel. Los últimos “padres de acogida” parecen tenerla en casa solo por el por el dinero que el estado les da por las molestias que les implica tener a Molly en su casa.

Pintura de Winslow Homer, 1897.
Pintura de Winslow Homer, 1897.

Mientras Molly está con Vivian, le hace unas preguntas para un trabajo escolar. Tomando como ejemplo lo que hacían los indios Wabanaki (tomar una canoa y caminar con ella cuando tenían que buscar otro río para navegar), solían viajar ligeros y poner mucha atención a lo que considerabanlo suficientemente importante para ser cargado, lo que desechaban, y que a veces se arrepentían de haber dejado algo atrás, los alumnos tenían que preguntar a un alumno lo siguiente: ¿Qué llevarías contigo a un nuevo destino? ¿Qué dejarías detrás? ¿Qué aprendes sobre lo que es importante para ti, de acuerdo a lo que dejas y lo que no? ¿A qué te cuesta renunciar?. Me quedo con la tarea de responder a esas preguntas, sin duda importantes incluso para los que no andamos cargando la canoa a la espalda 😉 .

El libro ya está en español, editado por ediciones B con el nombre “El Tren de los Húerfanos”.

El tren de los huérfanos

Tercer libro leído en inglés para el reto Keep Calm and Read in English.
Cuarto libro leído en lector electrónico para el reto Leemos en Digital.

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13 comentarios

  1. Lo he visto y ya viaja conmigo en la libreta de libros por adquirir. No creo que lo lea ahora, pero suena muy interesante. Por cierto, me ha recordado, salvando distancia a Anne of Greengables. Quizá la autora, también quiso expresar lo difícil que era que un niño/a no fuera tratado como un/a esclava/o. Hoy en día hay demasiados trámites. Hemos pasado del todo se permite a la nada…En fin…supongo que es la vida. A pesar de haber seguimiento y trabajadores/as sociales, hoy en día, hay maltrato hacia las personas que esperan un bebe para educar. Es una pena…se pierde mucho tiempo en burocracias y en “empresas” con ánimo de lucro, y parece que este sistema es difícil de desmontar.
    Veremos que sucede dentro de unos años, cuando nuestros descendientes lean (si aún se puede escribir), como era la vida de un huérfano y lo difícil que era que encontrase familia. La mayoría se queda en casas de acogida. Y esa es su infancia.
    Lo que si es fácil es acoger niños/as que tienen a sus propios familiares…en fin…me parece todo tan absurdo.
    Perdona, creo que me he ido un poco del tema, pero es que tengo amigas en estos procesos y me duele ver lo poco que se puede hacer.

    Seguiremos teniendo esperanza en que algún día las personas, los niños y las niñas huérfanas encuentren un hogar donde se les eduque con cariño y se sientan amados. Al fin y al cabo es para lo que sirven los orfanatos.

    Un abrazo muy grande, Ale, es un placer estar contigo…

    • Ahh querida María, este tema da para mucho. Casas de acogida que no pueden convertirse en hogares permanentes por esa maldita burocracia; adopciones que llevan mucho tiempo; agresión a la madre que decide dar a su hijo en adopción; exámenes que se les hacen a los futuros padres (psicológicos) y bueno…seguro que se comenzó buscando la mayor garantía de bienestar para los posibles adoptados, pero ha resultado en una bola de nieve que estorba más de lo que ayuda, me parece.

      Lo que se necesita son corazones dispuestos a acoger y amar a otro; y alguien que supervise que así sea (tampoco se puede confiar en la buena voluntad sin checar jamás, como sucedía con los huérfanos de este libro), pero ¿para qué tantas trabas? En México la adopción también es difícil. Y recién hubo un escándalo de niños que vivían en una casa (con Mamá Rosa, en Michoacán, que se llamaba “La Gran Familia”) y lo que a me llamó mucho la atención, fue que cuando estalló el escándalo varios padres de mi ciudad fueron por sus hijos. ¿Por qué no estaban con sus familias? ¿por qué estaban allá? En fin.

      Un abrazo y un beso para tí María,
      Ale.

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