LIBRO: Cartas de una Pionera

cubierta_completa_pioneraCARTAS DE UNA PIONERA
Elinore Pruitt Stewart
Editorial Hoja de Lata

En 1862, se emitió un acta en Estados Unidos, para que cualquier persona mayor de 21 años que probara ser cabeza de familia, y ciudadano americano -o pensara convertirse en uno-, participara en un programa de colonización del oeste (la autora se va al estado de Wyoming que es bellísimo, ahí se encuentra ahora uno de los parques nacionales más bellos de este país: el Yellowstone). Se les daba 160 acres de tierra (casi 650,000 metros cuadrados) y debían hacer un pequeño pago (15.5 dólares) y debían construir ahí una casa y emplearla como vivienda habitual durante al menos cinco años, explotando la tierra y sembrando en ella. Al cabo de los cinco años podían acceder a la propiedad de la tierra, o bien renunciar a ser colona mediante el derecho de deserción.

La autora
La autora

Elinore había tenido una vida muy dura: nació en Arkansas en 1876. Vivió en su niñez en Oklahoma dentro de territorio indio y su educación se interrumpió cuando unos hombres lincharon a su maestro. Cuando tenía 14 años sus padres murieron y ella se quedó encargada de 5 de sus 8 hermanos menores (los 3 más pequeños se fueron a vivir con la abuela). Se fueron a trabajar para compañía encargada de la construcción del ferrocarril. Ahí se casó con un hombre mayor que ella con quien tuvo una hija, y se cuenta que murió en un accidente ferroviario (aunque hay quien dice que la maltrataba y ella decía que era viuda cuando no lo era). Era muy inquieta así que estudió para convertirse en enfermera y luego se mudó a Denver donde trabajó un tiempo como cocinera. Después trabajó como lavandera para la señora Coney. Estaba acostumbrada al trabajo duro, pero pensó que le redituaría más si trabajaba para ella misma, para hacerse con una casa, un terreno. Casi al final del libro escribe: “Para mí, la colonización es la solución a todos los problemas de la pobreza, pero soy consciente de que el éxito de cualquier proyecto depende del temperamento de cada cual. Por ejemplo, quien tenga aprensión a los coyotes, al trabajo y a la soledad mejor que se olvide de la vida en el rancho. Por otro lado, cualquier mujer a la que no le importe su propia compañía, sea capaz de apreciar la belleza del ocaso, le guste cultivar cosas y esté dispuesta a invertir tanto tiempo como sea necesario en el desempeño cuidadoso de la brega, tal y como se hace en el lavadero, tendrá éxito seguro, independencia, toda la comida que quiera, y en definitiva, una casa propia.

Elinore pidió un terreno y se convirtió en pionera. Y el libro son las cartas que ella mandaba a la Señora Coney para contarle cómo era su nueva vida. Sin duda era una experiencia muy dura: narra que Wyoming sólo tiene 3 estaciones: Inverno, Julio y Agosto. Aún hoy es el estado menos poblado de los Estados Unidos. Pero Elinore era muy positiva y le escribía a la señora Coney: “Si hablamos de las cosas por separado, Wyoming no tiene nada de especial. En conjunto, es absolutamente hermoso, y al amanecer y al atardecer, los cielos proclaman la gloria de Dios.

Y como pueden ver, no mentía acerca de la belleza de la naturaleza.
Y como pueden ver, no mentía acerca de la belleza de la naturaleza.

Son cartas…ese género en peligro de extinción. Y sólo nos enteramos de lo que ella escribe. Seguro que eran muy apreciadas, pues gracias a que las guardó hoy podemos disfrutarlas, casi a 100 años de haber sido escritas. Y además a Elinore le encantaba escribir, porque le pedía a la señora Coney que le buscara más personas a las que les gustara cartearse porque siempre le escribe mucho a ella y no quería agobiarla.

El vecino más cercano lo tenía a 2 millas, existía una comunidad unida donde juntos enfrentaban las estaciones y las penurias de la vida, además de que acogían con hospitalidad cálida a quienquiera que se presentara a su puerta (y eran recibidas de la misma manera cuando viajaba). Le toca hacer de partera, retrata a todos los que conoce (y son personajes simpatiquísimos unos y serios otros, pero de ninguno habla mal ni es cizañosa).

Elinore tenía su terreno al lado del de Sr. Stewart, donde llegó a trabajar como cocinera, pero no desatendía su propio terreno. Y cuenta: “A veces me da por cavilar como me las voy a arreglar, pero sé que lo lograré; otras mujeres también lo han hecho. Sé de varias que ahora se ríen de las dificultades pasadas. ¿Sabe una cosa? Yo creo firmemente en la risa. Soy realmente supersticiosa al respecto. Creo que si la Mala Suerte se cruzara en mi camino, pondría los pies en polvorosa si alguien se riera en su cara estrepitosamente.

Estas eran las casas que construían.
Estas eran las casas que construían.

Después de 6 semanas ahí, se casó con el Sr. Stewart ( esto no se lo contaría a su antigua empleadora hasta pasado un tiempo, creo que no quería que pensara que había ido pensando en encontrar marido). Y aunque el primer hijo del matrimonio murió (y después tendría 3 más), le cuenta a la señora Coney como los recibió la hermana:
“-Mamá, dijo, ¿de verdad que fue Dios el que hizo al bebé?
-Si cariño.
-Entonces ha sido injusto con nosotros, y me gustaría saber por qué. Los cachorros sabían andar cuando los terminó, las terneras, lo mismo. Los cerdos, los potrillos, incluso los pollos. ¿Qué sentido tiene que nos dé un bebé a medio terminar? No tiene pelo, ni dientes; no sabe andar, ni hablar, y lo único que hace es berrear y dormir.
Varios días después llegó a una conclusión. Empezó por donde se había quedado. “Ya lo sé, mamá, ya sé por qué Dios nos dio un bebé a medio terminar; para que así pueda aprender nuestras costumbres y no las de otros, puesto que tiene que vivir con nosotros, y para que nosotros aprendamos a quererlo.”

A pesar de que ella misma dice que no tiene una educación formal, es una extraordinaria escritora, capaz de describir los paisajes y lo que sucede, y jalar al lector hacia su historia. Además, era una persona muy positiva, ingeniosa y sus aventuras son divertidas, y debe haber sido una gran lectora, porque su libro está llena de citas a obras que había leído (Marietta Holley, Jack London, James Fenimore Cooper, Alice Hegan Rice, Robert Burns). Una lectura muy disfrutable. Sobre todo, la actitud de Elinore. Propositiva, graciosa y siempre buscando lo bueno a todo lo que le pasaba.

Me dicen que esta película se basa en su libro. Ya la he conseguido, pero aún no la veo.

Segundo libro para el reto Serendipia Recomienda 2015.

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20 comentarios

  1. Cómo me gustan los libros epistolares!!! Y creo que este me encantaría. Seguro! Espero poder encontrarlo porque me has dejado fascinada. Veo que siempre, a lo largo de la historia ha habido mujeres independientes y decididas.

    Me voy feliz!

  2. Susana:
    hoy Elinore podría contar su vida desde el facebook (o twitter, o blog o ¡tantas posibilidades!) contando, claro, con que tuviera internet.
    Es inteligente, divertida, con un gran ojo para describir personajes y situaciones que vivió…pero siempre con gran humor, tratando de hacer lo mejor con lo que le iba tocando. Seguro escribía hasta que podia reirse un poco (en algunas cartas se disculpa de lo que tarda en responder), pero siempre son queribles y lamentas que se acabe tan pronto (pero que pronto estará la continuación en esta editorial ¡yei!).

    Si, siempre ha habido mujeres que no se dejan aplastar a pesar de los pesares (¡y lo que les ha costado amiga!).

    Un beso,
    Ale

    Y yo me quedo feliz con tu visita ❤ 😀

  3. gracias Ale por acercarnos a los personajes de los libros que lees… es la manera idónea de invitarnos a leer… te mando un abrazo…

  4. Me encantan este tipo de historias de mujeres luchadoras.
    Me llevo el libro, hace poco me embarqué en una novela sobre una mujer… que podría seguir la línea de este, pero no cuajó. Me quitaré la espina porque me quedé con ganas
    Besos

  5. Ay qué buena pinta tiene el libro. Ya le tenía echado el ojo, no te creas, pero tu reseña me ha encantado. He leído otras novelas (de ficción) sobre mujeres pioneras, y siempre me han fascinado por su actitud ante una vida nueva y difícil, pero llena de alegrías al final.
    Besotes!!

  6. No conocía a esta mujer pero ya mismo me pongo a buscar el libro porque tu reseña me ha parecido interesantísima. Además me encanta el género epistolar así que me va a gustar seguro.

  7. Oh Ale, como me alegro de que te haya gustado. A mi me pareció viajar realmente al oeste gracias a las Cartas de Elinore. Que valientes me parecieron todas las mujeres del libro, que sentido de la solidaridad, de superación…de verdad que fue una lectura fantástica.
    Me apunto la película ahora mismo 🙂
    ¡Muchos besos!

    • Marie:
      es cierto, estas mujeres sabían ser solidarias, darse la mano, no andar con chismes y bueno, seguro el trabajo duro al que cada una estaba sometida, le hacía fácil ponerse en el lugar de las otras. Me asombra como podían darle todo a quien tenía menos que ellas, y buscar dar alguna alegría, por más trabajo que se tomaran (por ejemplo, cuando deciden hacerle a alguien guardaropa y descosen ropas para volverle a hacer a ella algo, o cuando cocinan y limpian para una familia en navidad).Es realmente un libro que habla de la solidaridad que aflora en los momentos más difíciles. Me hizo pensar que la comodidad nos hace más propensos a estar incordiando al prójimo.
      Un beso,
      Ale.

  8. A mí también me gusta leer las cartas de los demás. Es más si no fuera porque es un libro epistolar igual no me hubiera atraído el libro. ¡Menuda vida! Desde luego que tenia una personalidad y fortaleza para emprender el proyecto.
    La frase que has puesto de ella, esa de que para ella la colonización era el remedio a la pobreza … Me ha intrigado. Supongo que para la pobreza de los colonos, no para la pobreza de los colonizados, jajaja.
    Me ha gustqdo mucho Ale. Me llevo las cartas.

    • Icíar:
      bueno, es que estos colonos ya no colonizaban a nadie, porque ya habían terminado con los indios (o los habían mandado a california) . Ahora si que el reto era aprender a vivir en ese espacio natural con todas las desventajas que implicaba (sobre todo, las estaciones y el invierno tan duro). Y ella se refería de que al tener ya un espacio propio, pues estabas mejor que dependiendo de alguien más. Acabo de ver con mi hija la película de “Leyendas de Pasión” con Brad Pitt y creo que los paisajes son de los que habla esta mujer.
      Un beso,
      Ale.

  9. Hola Ale!
    Estoy deseando hincarle el diente a esta obra. Marie también la reseñó y coincidía contigo en que era precioso, y si dos de mis blogueras preferidas lo dicen, yo tengo que fiarme sin lugar a dudas.
    Me quedo con la frase de “yo creo firmemente en la risa”. Se me ha puesto hasta un nudo en la garganta cuando la he leído. Yo soy mucho de ironizar, de sacarle el humor afilado a los problemas (aunque a veces cueste), así que me voy a quedar con esta frase grabada para que jamás se me olvide, ni en los momentos más oscuros.
    Espero poder hacerme con el libro pronto, leerlo y comentarte qué tal me pareció. Un besito enorme!!

    • María José:
      ¡pues a hincarle el diente! 😀 esa frase a mi me gustó mucho también. Es el único remedio que existe contra los momentos oscuros. Si puedes reirte de algo, creo que ya vas camino a la recuperación.
      Estaré atenta por si lo lees, enterarme qué te ha parecido.
      Un beso,
      Ale.

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