LIBRO: Flush

Flush_Virginia-Woolf,imFLUSH
Virginia Woolf

Después de que Virginia Woolf escribiera “Las Olas” se puso a leer las cartas entre Robert Browning y Elizabeth Barret, -poetas ingleses- y le llamó la atención el papel que el perro de Elizabeth, Flush, tenía en la correspondencia entre ambos. Y se le ocurrió escribir la biografía de Flush, donde a través de los ojos de él nos asomaremos, como si fuera desde una ventana, a la vida de su dueña y a lo que era la vida en la época victoriana. No era la primera vez que se hacía una novela desde el punto de vista de un animal, pues en 1887, Anna Sewell había escrito uno desde la perspectiva de un caballo. Es un clásico para niños en la literatura americana llamado “Black Beauty” (Belleza Azabache, es como yo conozco su traducción al español). Y en 1906 Jack London publica “Colmillo blanco”, que se narra desde el punto de vista de un perro.

Por supuesto, no es un cuento cándido sobre la vida de un perro. A través de la narración en tercera persona, nos enteramos como era la sociedad en ese tiempo, sus ocupaciones y diversiones (como el conjurar espíritus a través de una bola de cristal y luego en sesiones espiritistas, cosa común en la Inglaterra del siglo XIX).

Pintura de James E McConnell
Pintura de James E McConnell

Flush es regalado a Elizabeth Barrett a los pocos meses de su nacimiento, cuando ella está reponiéndose de una enfermedad. Será testigo del cortejo por parte de Robert Browning, que será su rival y con quien tendrá sus roces; irá a Italia a vivir con ellos cuando se casen y será testigo del beneficio para la salud de su ama que supuso la entrada del amor a su vida. Lo que más me gustó, fueron los extractos de las cartas de sus dueños donde hablaban de Flush.

Aquí un pequeño extracto, que me pareció muy tierno. Seguro ustedes saben de qué se trata:

Primero, casi nada – sólo un indicio-, tan sólo que la señora Browning empezó a manejar la aguja en el verano de 1849. Sin embargo, había en esto algo que hizo meditar a Flush. No acostumbraba su ama coser. Se fijó en que Wilson cambiaba de sitio una cama y abría un cajón para meter en él ropa blanca. Alzando la cabeza del suelo enlosetado miraba y escuchaba con mucha atención. ¿Iría a ocurrir algo? Esperaba a cada momento ver un movimiento de baúles y preparativos de viaje. ¿Habría otra fuga? Pero, ¿fugarse a de qué, a dónde? Aquí nada hay que temer, aseguró el señor Browning. En Florencia no tenían por qué preocuparse, ni ella ni él, del señor Taylor ni de las cabezas de perro envueltas en papel estraza. Aun así se le veía intranquilo. Los signos de cambio, tal como él los interpretaba, no significaban huida. Significaban –y esto resulta mucho más misterioso- espera. Se acercaba algo que era inevitable, comprendió Flush al ver a su ama sentada en la silla baja, cosiendo silenciosa y aplicada. Y algo, a la vez, más temible. Conforme pasaban las semanas, la señora Browning salía cada vez menos de casa. Sentada allí parecía estar esperando la llegada de algún tremendo acontecimiento.

Este libro me sirve para dos retos. Lo leí en inglés, así que es el libro 18 para el reto Leer 20 libros en inglés; y me sirve para el reto de Escritoras Únicas, y es precisamente en esta entrada del blog de Meg, donde pueden leer más sobre Virginia Woolf 😉

Anuncios

18 comentarios

  1. No lo conocía. Me parece un planteamiento curioso aunque no novedoso. Hay también una divertidísima autobiografía de Elizabeth von Arnim titulada “Todos los perros de mi vida”, en la que la autora se centra en los perros que tuvo a lo largo de los años y así puede contarnos su vida. Besos

    • Agnieszka:
      ¡Gracias por el tip! lo anoto en la libreta a ver si lo encuentro por aquí.Como bien dices, no es novedosa, sin embargo, es muy interesante ver a través de sus letras, la personalidad del perro 😉 (¿o sería más correcto decir temperamento?)
      Un beso,
      Ale.

  2. Pues no conocía esta novela. Es una autora a la que tengo completamente abandonada. No me importaría retomarla con este libro.
    Besotes!!!

  3. Sólo he leído ‘Mrs. Dalloway’ y me alcanzó por un tiempo. Tengo ‘Las olas’, que aun espera. Mi cariño por las mascotas, en especial, por los perros -tengo uno-, me decide a apuntarlo. Si además una representante de las letras inglesas es la que escribe, seguro que valdrá la pena leerlo.
    Gracias por presentármelo, Ale!
    Un beso.

  4. Oye, pues promete, hace poco localicé una mini-serie que vi cuando era pequeña (y que me encantó) sobre este tema “Las vírgenes de Wimpole Street”, solo recuerdo que en su momento me pareció lo más romántico del mundo.

  5. Flush, pues claro que está muy que tenga ese papel, jajaja. Yo tengo a Argos, y ya me gustaría verlo en una novela.
    Virginia Wolf, creo que me podría gustar, y no la he leído todavia, pero siempre tan presente. La tengo reservada para momentos de esos de calma, en los que tu mente ansiosa o con prisas, no estropeen lo que parecen ser delicatessen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s