LIBRO: Hay Muchas Maneras de Decir Adiós

hay-muchas-maneras-de-decir-adios-9788467038118HAY MUCHAS MANERAS DE DECIR ADIÓS
David Servan-Schreiber

David nació en 1961 en Francia, fue médico psiquiatra y neurocientífico. Hizo su carrera profesional en Estados Unidos, porque su familia se había mudado para allá cuando él era adolescente y ahí estudió su carrera médica y trabajó como profesor clínico de psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh, donde fundó el Centro de Medicina Complementaria.

En 1991 comenzó a trabajar con la rama francesa de la organización “Médicos sin Fronteras” en Kurdistán (después de la guerra del Golfo) y en Tajikistán, India y Kosovo. Estuvo en la mesa directiva que fundó la rama estadounidense de “Médicos sin Fronteras”. Este grupo ganaría el Premio Nobel de la Paz en 1999.

Cuando tenía 31 años iba a hacer una resonancia magnética a un paciente que no llegó y decidió hacérsela él, descubriendo un tumor pequeño en el cerebro. Le hicieron cirugía para extraerlo y cinco años después, el tumor regresó. Pero esta vez, decidió enfrentar el cáncer de otra manera. Esto lo explica en un libro que ha sido muy exitoso: Anti-cáncer, una nueva manera de vivir (en México lo publicó la editorial Diana). Combatir el cáncer se volvió su misión de vida: él decía que si se hacían pequeños cambios los pacientes tendrían mejores posibilidades de derrotarlo.

9786070701481En el libro de Anticáncer hablaba de que la dieta occidental crea las condiciones para el deterioro de la salud, y como es importante cambiar lo que uno come. Que el azúcar y el estrés alimentan al cáncer, debilitando el sistema inmune y que el estrés debe combatirse con ejercicio y meditación. Que hay que cuidar el medio ambiente para que tenga los menos tóxicos posibles.

Ese libro (Anticáncer) estuvo varias semanas en la lista de los más vendidos y se tradujo a 36 idiomas en 2010. Pero el éxito del libro haría que lo requirieran mucho para dar entrevistas, seminarios y, en este libro, dice que cree que no descansaba lo suficiente lo que probablemente favoreció la reaparición de su tumor cerebral.

¿Sirve su libro de Anti-cáncer? Yo pienso que si, que las recomendaciones que da en el libro son buenas, y ayudarán a que el paciente tenga una mejor calidad de vida. Después de todo, la primera vez que se le diagnosticó el tumor le daban una sobrevida de 3 años; y él vivió 20 años más.

El autor, con su bicicleta (le gustaba mucho andar en ella).
El autor, con su bicicleta (le gustaba mucho andar en ella).

En este libro, David escribe sabiendo que el tumor había regresado y su fin está inevitablemente cerca. Se prepara (y ayuda a prepararse a sus seres queridos) para su muerte.

Es muy pequeñito (poco más de 100 páginas), pero muy bueno para hacer conciencia de que la vida es un privilegio diario y que no sabemos cuándo moriremos. Los enfermos pueden sentirse más cerca de la muerte, pero cualquiera puede morir en un accidente, repentinamente. Todos los días deberíamos preguntarnos ¿realmente estoy haciendo lo que me gusta? ¿Estoy alcanzando mis sueños hoy? ¿Los estoy dejando para más adelante, sin tener la certeza de que contaré con ese tiempo? Dice David: ““Tener la posibilidad de preparar nuestra partida es en realidad un gran privilegio. Los telediarios, con su lote de accidentes y de catástrofes, nos recuerdan cada noche que la muerte violenta puede surgir en cualquier momento, segando de un tajo a sus víctimas y privando a los seres queridos de la etapa tan valiosa de las despedidas.”

David murió 8 semanas después de haber terminado de escribir este libro, el 24 de Julio de 2011.

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12 comentarios

  1. Muy cierto, en cualquier momento podemos morir, pero lo olvidamos y, muchas veces, también nos olvidamos de vivir (o, al menos, de hacerlo como siempre hemos soñado, sumergidos en la rutina del día a día).
    Un beso.

  2. Hay mucho que pensar de tu reseña, y supongo que aún más si te lees el libro, por eso no sé muy bien qué comentar.

    Bueno, una cosa sí, que lo del sueño está muy bien, pero ¿cómo se hace? los horarios de los trabajos no lo permiten, sobre todo aquí, en España, que lo normal es terminar de trabajar muy-muy tarde.

    • Loque:
      aquí en México, sobretodo en ciudades más pequeñas, todo cierra de 2 a 4 de la tarde, donde la gente aprovecha para comer en casa y dormir un rato. Esto es bueno para la salud, y son las ciudades que tienen menos estres (los citadinos son los que se estresan cuando están de visita y descubren que en ese horario no pueden hacer nada salvo descansar porque todo está cerrado). ¿O te refieres a los sueños que uno quiere alcanzar en la vida? 😛 ya me hice bolas…jajaja.
      Un beso,
      Ale.

  3. La verdad es que este hombre sí que supo mirar el lado bueno, porque es verdad que hay muchas maneras de morir y que a todos nos gustaría poder despedirnos antes.
    En todo caso, seguro que sus consejos son efectivos, porque todos sabemos qué es lo que tiene mayor riesgo de provocar enfermedades, así que hay que cambiar de hábitos.

    • Isi:
      creo que se le dió la oportunidad de despedirse de sus seres más cercanos y amigos y eso es una bendición que no todo mundo tiene. A mi me hace pensar que, conforme pasan los años, es muy importante vivir sabiendo que se puede morir en cualquier instante. No con morbo, con miedo o ansiedad. Sino con intensidad, disfrutando cada momento, saboreándolo con todos sus matices.
      Un beso,
      Ale.

  4. Hay un pueblecito en Japón cuyos ancianos son muy longevos, creo recordar que pasaban los 100 años, pero igual desayunaban uva, comían de la tierra, supongo que como dice el malogrado escritor sabían gestionar el estrés y favorecer todas esas actividades que fortalecen nuestro sistema inmunológico.

    • Icíar:
      básicamente consiste en ser ecológicos con uno mismo: comer cuando se tiene hambre, de la manera más natural posible; no estar sometido al estress (a mi me ha sido muy útil dejar de usar reloj desde hace 8 años); ver cosas bonitas, pensar en situaciones/personas/hechos agradables y vivir sin tantos problemas.
      Todo eso es bueno para el sistema inmunológico. Los japoneses son muy de ver, descansar y contemplar el paisaje (hasta los jardincitos zen).
      Un beso,
      Ale.

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