LIBRO: Donde habitan los ángeles

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DONDE  HABITAN  LOS  ANGELES

Claudia Celis

 

Llegué a este libro gracias a la recomendación de mi amiga Marité (¡Gracias, porque lo he disfrutado muchísimo!).

La autora nació en el Estado de México en 1951, y escribe literatura infantil y juvenil. Es profesora de preescolar y mayoritariamente se ha dedicado a la docencia. Estudió el Diplomado en Creación Literaria en la SOGEM (Escuela de Escritores). Esta es su obra más conocida. Después de leer esta buscaré sin duda otras dos obras dice la información sobre ella en el libro: “Sueños de una niña Enamorada” y “Atados a una estrella”. No sé  para qué edad recomiendan el libro, pero pienso que desde los 10 años los niños pueden disfrutarlo mucho.

¿De qué trata? Pancho llega con sus primos a casa de sus tíos abuelos Tacho y Chabela a San Miguel Allende. De los sobrinos, Pancho es de los más jóvenes. Su madre lo ha mandado de vacaciones pero al final de estas, mientras que los demás regresan a sus casas, Pancho se queda a estudiar en San Miguel. Al parecer, su madre no tiene tiempo de atenderlo. Pancho no se explica por qué cuando su mamá se comunica con él estando enferma, su voz ronca se parece a la del tío Tacho, o su letra se parece también a la de él. Sus tíos abuelos harán todo lo posible para que este niño no se sienta abandonado, y por el contrario, encuentre en casa de ellos un hogar.

Calles empedradas de San Miguel Allende
Calles empedradas de San Miguel Allende

El libro es de una ternura que da calorcito al alma. También me hizo por momentos reir a carcajadas y enjugarme una que otra lágrima. El tío Tacho es todo un personaje: médico, ex presidente municipal de San Miguel, le da a Pancho (entre bromas y maldades que le hace) la oportunidad de ir aprendiendo a ser un hombre de bien. Lo mejor es que no parecen lecciones, son anécdotas entrañables de una familia que se quiere. El libro trata varios temas: el valor de la familia, las pérdidas (los tíos han perdido un hijo de 8 años, Pancho perderá a una novia en la juventud), la responsabilidad, la importancia de los estudios, la importancia de tratar bien a los demás, vengan de donde vengan.

Usa un lenguaje totalmente coloquial y cercano a los niños, algunas palabras Pancho tiene que aprender lo que significan –y lo mismo habrán de hacer los niños que lo lean- como cuando el tío le da trabajo y está muy feliz hasta que aprende el significado de simbólico y nulo, pues así sería su sueldo.

El tío Tacho, siempre sabio, da algunos consejos muy buenos a su sobrino:

“[…] no rompa esa fotografía, mejor guárdela y mírela de repente. Cuando una persona ha significado mucho en nuestras vidas, para bien o para mal, y se ha ido, no debemos tratar de encerrarla en el olido, porque el olvido tiene una puerta que se abre cuando menos lo esperamos y nos lanza los recuerdos como caballos salvajes que nos patean el alma. Aprenda a domar el recuerdo de esa muchacha. Los recuerdos domados no lastiman…supongo que algo bonito, digno de recordar le habrá dejado…”.

 

San Miguel Allende, Guanajuato, México.
San Miguel Allende, Guanajuato, México.

Les comparto este fragmento que me encantó:

(Pancho) “Se pregunta: “¿Para qué era toda esa ropa acolchada, esa chamarra rompevientos, los zapatos de suela de goma y los patines con púas de acero, esa piqueta, ese gancho, tantas cuerdas y la mochila llena de alimentos enlatados, cantimploras, lentes oscuros, mapas, barómetro, brújula y bolsa para dormir?

Salí de mi recámara sintiendo una opresión en el pecho por cierta sorpresa de que mi tío Tacho no estuviera en sus cabales. Lo vi sentado en la fuente, leyendo tranquilamente.

–        ¿Para qué son esas cosas, tío?

–        Para usted – me respondió sin levantar la vista del periódico.

–        Ya lo sé – mi voz sonaba muy impaciente- pero ¿para qué las quiero yo?

–        Para escalar – me dijo

–        ¿Cómo dice? – mi extrañeza aumentaba.

–        Mire Panchito – se puso de pie- usted necesita, a como dé lugar, salir del abismo en el que ha caído. Sé que no va a ser nada fácil, que le llevará bastante tiempo ponerse en forma y aprender a escalar la empinada montaña de la tristeza, pero, por lo menos, ya tiene su equipo; todo está en que se decida y comience a practicar.”

 

Niños Gandallas
Niños Gandallas

El día de hoy salió en el periódico Mural un artículo llamado “Criando Gandallas” y dice: “No hay generación espontánea, los patanes también fueron niños. Los futuros gandallas tuvieron quien sembrara en ellos la semilla de la falta de respeto, la abonara dosis de cinismo y observara, con orgullo, sus primeros brotes de prepotencia, para finalmente sonreir ante el desagradable fruto: un gandalla, persona que con tal de tener algo, no le importa hacer daño a los demás para conseguirlo.” El artículo es de Isabel Sepúlveda. Está claro que el tío Tacho y la Tía Chabela no querían que sus sobrinos fueran gandallas 😀 Si tienen hijos ¡corran por él! Yo lo comenzaré a leer con el más pequeño de mis  hijos (antes de que comience el mundial y mande a freír espárragos a la lectura).

Disculpen mi tardanza en responder y visitarlos. No tengo internet desde hace unos días,  tuve que cancelar el contrato con la compañìa anterior, y hasta la semana que viene tendré en casa nuevamente este servicio (ni les cuento como están mis hijos con esta noticia. Tienen síndrome de abstinencia).

 3er. Libro para el reto 25 Españoles.

 

 

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20 comentarios

  1. “El libro es de una ternura que da calorcito al alma”

    Con esa frase ya me has convencido. A ver si lo encuentro para poder leerlo.

    Gracias por la recomendación. Besos.

  2. Tu mama ya me lo recomendó lo olvido Andrés el sábado en su casa y el domingo cuando le habló para decirle que iba por el ella ya lo estaba terminando.

    • Tía:
      estoy leyendo un libro donde hay un personaje llamado como tú 🙂 luego te digo como se llama el libro porque en este momento no me acuerdo….(ayyyy mis neuronas).

      Fíjate que Andrés tiene desde que empezó el año leyendo el Hobbit (o eso me dice) así que le recomendé este y “se le olvidó” el sábado en casa de mi mamá. Ajá.

      Y entonces, como mi mamá me pidió prestado uno y no lo he encontrado (no se si se lo presté a Cecy o lo guardé en alguna caja en esta casa, porque ya vi que no está en los libreros) le dije que leyera este. Menos desgarrador para el alma (porque quiere que le preste el de “Lo que no tiene nombre” de Piedad Bonnet).

      Es muy bonito este.

      Te mando un beso,
      Ale.

  3. Oh Ale me pasa como a Loque…¡Necesito leer este libro! Tiene todo lo que como tu bien dices da calorcito al alma, por lo menos a la mía 🙂 La educación a los niños a través del amor y el respeto, la vida cotidiana en una pequeña población, ese paisaje de San Miguel que me ha cautivado…
    Ojalá lo pueda encontrar pronto.
    Mil gracias por descubrirme libros como estos y términos como gandallas. Me encanta conocer la riqueza de la lengua que compartimos 🙂

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