LIBRO: La Casa de las Bellas Durmientes

la-casa-de-las-bellas-durmientes-9788496580794LA  CASA  DE  LAS  BELLAS  DURMIENTES

Yasunari Kawabata

 

 Yasunari Kawabata fue el primer autor japonés en obtener el premio Nobel de Literatura (1968), y me motivó a leer este libro la reseña que hizo de él Icíar (aquí) y el hecho de que me servía para el reto de Meribélgica, pues tenía que leer un libro de un autor asiático. El nobel le fue concedido: “por la maestría de su narrativa, que con gran sensibilidad expresa la esencia de la mente japonesa”. En una entrevista le preguntaron a Gabriel García Márquez que libro le habría gustado escribir y respondió que este precisamente, y fue su inspiración para su libro: “Memoria de mis putas tristes”.

Kabawata nació en Osaka, Japón y quedó húerfano a los 4 años, y se lo llevaron a vivir con sus abuelos. Tenía una hermana mayor, pero ella se fue a vivir con una tía y solamente la vió una vez más en su vida. Su abuela falleció cuando el tenía 7 años, y el abuelo cuando tenía 15. Se mudó con la familia materna, aunque dos años después se fue a un internado cerca de la escuela. A los 18 se mudó a Tokyo para inscribirse en la Universidad, y entró a la facultad de Humanidades eligiendo el inglés como su especialidad. Se graduó en 1924. Llegó a ser un reconocido escritor no sólo famoso en su país, sino fuera de él. Después de recibir el nobel, hizo un tour por Estados Unidos dando clases en universidades.

Yasunari Kawabata
Yasunari Kawabata

Murió en 1972 y las circunstancias no son claras. Unos dicen que se suicidó, otros dicen que fue una muerte accidental. Se dice que su salud no había sido buena los dos años anteriores, le habían diagnosticado Parkinson y su amigo Yukio Mishima, otro escritor japonés, se había suicidado dos años antes y esto lo tenía deprimido.

¿De qué trata este libro? El título lo da una casa, donde ancianos acuden a pasar la noche con jóvenes vírgenes bellas que dormirán a su lado, narcotizadas. La casa tiene unas reglas que no deben romperse: no pueden tratar de despertarlas, no pueden tener relaciones sexuales con ellas, sólo pueden dormir a su lado, pero sin tocarlas. Y no puede repetir dos noches con ninguna joven. Cuando Yoshio Eguchi llega por primera vez al establecimiento, piensa que no es tan anciano como el resto de los clientes. El sólo tiene 67 años. Lo pasan a la habitación cuando ya está en la cama la joven narcotizada. En la mesilla al lado de la cama, le ponen también unas pastillas por si quiere ayudarse a dormir mejor, y al otro día la madame de la casa le toca la puerta para ofrecerle el desayuno. Eguchi se va antes de que la joven despierte. Irá a esta casa en cinco ocasiones, y dormirá con 6 chicas diferentes (porque la última noche, lo acompañarán dos).

Quizá la sensación de dominio sobre las mujeres a pesar de la decrepitud del cuerpo (ellas están narcotizadas, indefensas), la juventud de ellas frente a la vejez que se avecina sobre él, el olor que despiden, le hacen recordar momentos de su vida que no le parecieron muy significativos pero que ahí están, y se le presentan para revisarlos de nuevo.

Paisaje Japonés
Paisaje Japonés

Siempre he creído que la vejez en un don que no a todos se les da. El cuerpo va “apagando” los sentidos para obligarnos a ir hacia adentro, a dejar de definirnos por lo de “afuera”. Los ojos van perdiendo la agudeza visual, se pierde el oído, cambia el gusto…pero el olfato es un sentido que puede remontarnos al pasado sin importar que tan lejano tengamos el ancla con un olor: la sopa de la abuela, el pan que vendían afuera del kínder, las flores del naranjo en las noches, etc. Los olores de las mujeres irán despertando recuerdos en Eguchi, su juventud le hará reflexionar en cómo ha vivido su vida y la indefensión de ellas le hará sentirse poderoso a pesar de su deterioro físico (pero para 67 años que tiene el protagonista me parece que se siente demasiado anciano…a mí no me parece como que ya estuviera a las puertas de la muerte, pero bueno, cada quien).

Uno de los libros más raros que he leído. (No por eso malo, solo distinto). Libro leído para el reto de Meribélgica 2013, en la categoría de autor nacido en Asia.

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24 comentarios

  1. De este autor he leído varios libros. “La casa de las bellas durmientes” inspiró a García Márquez para su libro “La casa de mis putas tristes”. “Lo bello y lo triste” es también una novela corta y es también sobrecogedora por la intensa belleza que destila su obra. Leer a Kawabata es leer una obra exquisita, plena de sonoridades, objetos, luces y colores. Tiene el poder de mostrarnos la realidad drámatica, llena de crueldades, rodeada de imágenes que perdurarán dentro de nosotros días después de su lectura. Sí, a mi me gusta mucho.

  2. De Mil Gruyas dicen que es todo un monumento, pero este que nos traes se antoja muchísimo, como bien dices, es raro, una historia distintan, esperaría todos los cliches pero sorprende cual es el objetivo de esta casa, QUIERO LEERLO.

  3. Suena muy bien el libro…Ale!! El título ya es tentador. Llevo un tiempo con ganas de leer libros de autores de otros continentes distintos y lejanos…así que tomo nota de este libro para ojearlo más en las librerías.
    Suena triste, y algo macabro…no sé si me terminaré enganchando.

    Bueno, mi querida Ale…FELIZ NAVIDAD…que la ternura de Dios, el amor y la alegría sigan estando muy presentes en tu vida.
    Y que el año que nos persigue…te traiga nuevas ilusiones…muchos libros para leer y muchos momentos entrañables con tu gran familia.
    Un beso muy muy grande!!! Nos leemos…tengo pendiente otras entradas tuyas que me llaman mucho la atención…

    • María:
      Igualmente para tí querida María: que este año esté lleno de bendiciones y buenas lecturas, esas que ayudan a encontrar el camino donde el alma debe transitar y nos devuelven la esperanza.
      Un beso,
      Ale.

  4. Yo no sabría decirte si me gustó o no. Es exquisito en la forma y muy profundo, pero como ya comenté, me cuesta conectar con este tipo de sensibilidad. En el fondo no me gusta la misoginia que encuentro sobre las mujeres. Los recuerdos que le venían eran de tan poco peso, Ale, que pensé que era una consecuencia de la rigidez de una sociedad que no deja apenas libertad al individuo.
    Luego me comentó Offuscatio sobre un libro de correspondencia entre este escritor y Mishima, y en él se habla tammbién de este libro que traes, y que igual en esas cartas podría entender algo que no vimos. Así que por Navidades he hecho que me lo regalen, y espero hacerlo, a ver si puedo comprender más todo este libro taaaaan metafórico.
    Es un libro bonito, sí, pero muy extraño, como dices.

    • Icíar:
      pues cuando leas lo de las cartas seguimos comentando. A veces me pregunto si la dificultad de entender a estos autores viene de nuestras sociedades tan diferentes. Creo que si. 😀
      Ya estaré atenta para ver cómo te va con la correspondencia.
      Un beso,
      Ale.

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