LIBRO: Luz entre Ceniza

portadaLUZ  ENTRE  CENIZA

Sandra Frid

Edith Stein nació en 1891 en Breslau, Alemania (ahora es parte de Polonia) y fue la más pequeña de 11 hijos. Cuando tenía 2 años, su padre murió y la madre tuvo que hacerse cargo del negocio para mantener a sus hijos (le quedaban 7 después de que 4 murieron en la infancia).

Si bien la madre siguió practicando su religión, Edith se declara atea en su juventud, aunque siempre admiró la religiosidad de su mamá.

En 1911 entra a la Universidad de Breslau a estudiar alemán e historia, y en 1913 se muda a la universidad de Gotinga para estudiar lo que verdaderamente le apasionaba: la filosofía. Ahí se convirtió en alumna de Husserl, que llegaría a ser su tutor cuando buscó doctorarse en Filosofía.

Durante la primera guerra mundial, estudió para ser enfermera y estuvo trabajando en un hospital de campo en Austria. En 1916, se fue a seguir a Husserl como su asistente a Friburgo, donde se doctoró en Filosofía con la distinción Summa Cum Laude (la más alta) en 1917 con la tesis “Los Problemas de la Empatía”.

 2013-08-09 Stein

En ese mismo año murió en el campo de batalla Adolf Reinach y cuando visitó a su viuda para darle el pésame, tuvo contacto por primera vez con la fe que da en los momentos del dolor la fe cristiana. La viuda de Reinach le pide ayudarle a ordenar los papeles de su marido.

Aunque buscó trabajar en la  Universidad, no pudo conseguir ninguna cátedra. Su condición de mujer lo impedía,  a pesar de que reconocían su valía. No admitirían mujeres. Este rechazo, y la sensación de que no encajaba tampoco en casa, la fueron aislando. Su familia si bien siempre la apoyó y su madre se sentía muy orgullosa de sus logros académicos, suponían celos de la hermana que vivía con la madre al ver que a veces hacían sacrificios para poder estarle mandando dinero a Edith. Se había enamorado en la juventud del esposo de una de sus hermanas (antes de que este se casara con la hermana) y su relación con los hombres fue distante. Si bien toda la vida se mantuvo en contacto por carta con Ingarden –un compañero suyo de la facultad-, me da la impresión de que ella no sabía ni lo que quería en cuestión del amor. Como que lo buscó, pero luego le dio miedo.

En el verano de 1921 pasó un tiempo con unos amigos en el campo. Una noche, Edith pidió un libro para leer y le dijeron que lo escogiera del librero. Tomó la autobiografía de Santa Teresa de Avila y después de leerlo se dijo: “He encontrado mi verdad”. Se bautizó en Enero de 1922, lo que significó un duro golpe para su madre. Se confirmó unos meses después. Quiso entrar a un convento carmelita, pero su consejero espiritual la mandó a enseñar a una escuela de monjas dominicas, y el arzobispo Rafael Walzer le pidió que diera algunas pláticas con el tema de derechos de las mujeres.

Edith y su ciudad

En 1933, consciente de la persecución a la que comienzan a someter a los judíos, le escribió al Papa.

Santo Padre:

Como hija del pueblo judío, que por la gracia de Dios desde hace 11 años también soy hija de la Iglesia católica, me atrevo a exponer ante el Padre de la Cristiandad lo que oprime a millones de alemanes.

En nuestra patria han sucedido acontecimientos que suenan a burla de toda la justicia y humanidad, por no hablar del amor al prójimo. Durante años los jefes nacionalsocialistas han predicado el odio a los judíos. Después de haber tomado el poder gubernamental en sus manos y armados a sus aliados –entre ellos a señalados elementos criminales-, ya aparecieron los resultados de esa siembra de odio. Hace poco el mismo gobierno admitió que ha habido excesos, pero no nos podemos hacer una idea de la amplitud de estos hechos, porque la opinión pública está amordazada. El boicot impuesto a los comercios roba a los hombres su subsistencia económica, su honor de ciudadanos y su patria. En las últimas semanas oí de cinco casos de suicidio a causa de las persecuciones. Estoy convencida de que es sólo una muestra que traerá muchos sacrificios más. La responsabilidad caerá sobre aquellos que guardan silencio.

 

Estos sucesos vienen de un régimen que se dice “cristiano”. Además de los judíos, miles de católicos en el mundo esperan y confían en que la Iglesia levante la voz para terminar con este abuso en nombre de Cristo. ¿Esa idolatría de la raza y del poder del Estado, con la que a diario se insiste por radio a las masas, no es una patente herejía? ¿No es la guerra de exterminio contra la sangre judía un insulto a la Sacratísima Humanidad de Nuestro Redentor, a la Santísima Virgen y a los apóstoles? ¿No es una negra mancha en la crónica de este Año Santo que debería ser de paz y reconciliación?

 

Todos los fieles católicos tememos lo peor para la imagen de la Iglesia si se mantienen el silencio por más tiempo.

 

A los pies de su Su Santidad pide la bendición apostólica,

 Doctora Edith Stein.

 

Durante 1930 y 1933 se dedica a los temas de la pedagogía y formación femenina. En 1933, dado que ya no encontraba trabajo, se decide a hacer realidad su sueño y  entra al convento de las carmelitas en Colonia el 14 de Octubre y toma su investidura como novicia en 1934. Toma el nombre de Hermana Teresita Benedicta de la Cruz. El 21 de Abril de 1935 toma sus votos temporales. En Septiembre de 1936 hace una renovación de votos. Y en Abril de 1938 tiene lugar su profesión solemne, y ese mismo año la trasladan a un convento de Holanda, donde piensan que puede estar más protegida de los nazis.

Retablo de Edith Stein en la Iglesia del Santo Angel en Sevilla. Álvarez Duarte, año 2000.
Retablo de Edith Stein en la Iglesia del Santo Angel en Sevilla. Álvarez Duarte, año 2000.

Edith Stein, o Teresita Benedicta de la Cruz fue arrestada por la policía alemana el 2 de Agosto de 1942. La llevaron a un campo de reunión y el 7 de Agosto fue deportada a Auschwitz. Se dice que probablemente fue asesinada  en las cámaras de gas el día 9 de Agosto. (La imagen anterior tomada de aquí).

La beatificada en Colonia el Mayo de 1987, y canonizada como mártir en 1998 por el papa Juan Pablo II en Roma. Estas son unas de las palabras que dijo ese día su Santidad: “Por amor a Dios y al hombre, una vez más elevo mi apremiante llamamiento: ¡Que nunca más se repita una análoga iniciativa criminal para ningún grupo étnico, ningún pueblo, ninguna raza, en ningún rincón de la tierra! Es una llamada que dirijo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; a todos los que creen en el Dios eterno y justo; a todos los que se sienten unidos a Cristo, Verbo de Dios encarnado. Todos debemos ser solidarios en esto: está en juego la dignidad humana. Existe una sola familia humana. Es lo que la nueva santa reafirmó con gran insistencia: “Nuestro amor al prójimo, escribó, es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no sólo para ellos, nadie es extranjero. El amor de Cristo no conoce fronteras”.

Tengo que decir que la portada del libro me parece horrorosa. Una monja a la que sólo se  le ven los labios y están pintados ¿a quién se le ocurrió esta barbaridad? Pero cumplió su cometido de acercarme a la vida de Edith, que era lo que buscaba. El libro trata mucho de lo que fue su búsqueda espiritual, ese intelecto prodigioso que tenía y que le hacía buscar una verdad que vino a encontrarla vía Santa Teresa de Ávila. El espacio dedicado a su deportación a Holanda y muerte es mínimo. Hicieron una película sobre su vida llamada “La Séptima Morada” que no he visto, pero espero ver pronto.

Con este libro llego a 15 en el reto de leer 25 libros escritos en español.

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18 comentarios

  1. Se me hace super interesante, a veces este tipo de historias son muy buenas, compartes mucho con las personas que vivieron y creyente o no, estoy seguro que algo bueno sacas de estas obras. No me gustan tanto la portada al igual que a ti, pero lo que si logra es turbar al lector.

  2. No conocía la vida de esta mujer, la verdad. Aunque no estoy especialmente interesada, por lo menos leyendo tu reseña tengo ahora una pequeña idea 🙂
    Y coincido contigo en que la portada no refleja lo que quiere reflejar; parece más bien de “love affairs” en el convento o algo!!

    • Isi:
      eso es lo importante, que cuando menos sepas de que va la cosa 😀 y aunque no te interese leerlo si algún día alguien te pregunta “¿Conoces unlibro que hable sobre Edith Stein?” podras decirle “Mira que si…busca en la librería la portada de la monja con los labios pintados” 🙂
      un beso,
      Ale.

  3. Me quedo con que te ha parecido una estupenda biografía, para cuando la curiosidad me lleve hacia Edith Stein.
    Esta portada me produce el mismo rechazo que la portada de “Camino”. No tanto por los labios pintados como por esos espinos rasgando la piel agarrada a un rosario. Me viene la idea de fanatismo.
    De la historia me parece interesante que ella pasara de ser atea, a creer de esa forma. En el fondo me gustaría algo así para mí, estoy convencida que viviría mucho más feliz, pero me es imposible ya.

    • Icíar:
      realmente es una portada muy pero muy deslucida. Y creo que no son espinos, sino que simula ser una alambrada (creo) 😀
      En fin..si algún día quieres conocer de su vida, ya sabes que existe este libro. En cuanto a la fe, bueno, nunca se sabe 🙂 igual y un día nos vemos en Roma en algún evento religioso 😉
      un beso,
      Ale.

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