LIBRO: J.R.R. Tolkien: Una Biografía

biografia2J.R.R. TOLKIEN: UNA   BIOGRAFÍA

Humphrey Carpenter

 

John Ronald Ruel Tolkien fue el primer hijo de Arthur Tolkien y Mabel Suffield (ingleses) y nació en Enero de 1892. Nació en Sudáfrica, que era el lugar donde su padre se encontraba trabajando. En 1894 nació su hermano Hilary Arthur Reuel. Cuando tenía tres años, su madre hizo un viaje a Inglaterra llevándose a sus hijos, en el entendido de que el marido iría en cuanto pudiera; pero enfermó y murió antes de poder alcanzarlos.

Durante su infancia, su madre trató de darles la mejor educación y que su ambiente fuera acogedor y cálido (a pesar de la falta de dinero). Por eso siempre buscó que alrededor de su casa hubiera bellos paisajes donde pudieran jugar. Estos paisajes serían algo que Tolkien atesoró toda su vida, y que ya adulto, lamentaba se perdieran por el progreso. Mabel sabía y enseñó a sus hijos botánica, a leer y escribir y le encantaba dibujar; le enseñó también algo de latín.

En 1890, su madre decide hacerse católica y esto disgustó mucho a su familia, y dejaron de ayudarle económicamente a su sostenimiento y el de sus hijos. Sin embargo, ella prosiguió e hizo que sus hijos recibieran también el bautismo, su primera comunión y los llevaba a los servicios religiosos. Cuando John tenía 12 años, su madre murió de una crisis diabética, pero el amor por la religión sería algo muy cercano al corazón de John Ronald toda su vida; buscaría con frecuencia la comunión y asistiría a misa como parte de buscar solaz para su alma.

escuela King Edward´s, donde estudió Tolkien
escuela King Edward´s, donde estudió Tolkien

Cuando su madre muere quedan encargados a una tía que acababa de enviudar y bajo la protección de un sacerdote católico. Este vio por ellos hasta que fueron hombres de bien. Cuando el padre Francisco Javier (que así se llamaba su guardián) se dio cuenta de que los muchachos no estaban contentos con su tía, buscó que vivieran en una pensión cercana a su parroquia. Ahí, Tolkien  (de 16 años) conocería a Edith (de 19), con quien años después se casaría. Al principio, cuando el padre Francisco se enteró del romance juvenil, obligó a John a dejar de ver a Edith, y luego incluso a escribirle. Pero esta prohibición  sirvió como un ventarrón al fuego: prendió más aún. El padre Francisco le prohibió que la buscara hasta en tanto no fuera mayor de edad y él obedeció. Poco antes de su cumpleaños número 21 John le escribió a Edith para declararle su amor y Edith le contestó que estaba comprometida en matrimonio pues pensaba que ya la había olvidado. John le pidió que rompiera su compromiso y se casara con él, y ella así lo hizo. Se casaron 3 años después.

Luchó en la primera guerra mundial y en ella perdió amigos muy queridos. Uno de ellos le mandó antes de morir una carta donde le pedía “di las cosas que yo intentaba decir, cuando ya no esté para decirlas”. Así, le dan el empujón para que escriba aquello de lo que platicaban y emprende la tarea de escribir una mitología completa para Inglaterra.

Tolkien amaba la invención de lenguajes; ya había inventado el animálico con unos primos, y el sindarin y quenia solo. Ahora tenía que traer a la vida los personajes que hablaran los últimos dos lenguajes. Tolkien decía que cuando comenzó a escribir el Silmarillion “surgieron en mi mente como cosas dadas y se vinculaban entre sí a medida que iban llegando. Una tarea absorbente, aunque llena de interrupciones, no solo por las necesidades de la vida, sino porque mi mente volaba hacia otro polo y se entregaba a la lingüística. No obstante, siempre tuve la sensación de registrar algo que ya estaba allí, en alguna parte…jamás la de inventar”.

Foto familiar en 1940
Foto familiar en 1940

Era un extraordinario padre, y como muchos escritores, comienza a escribir para sus hijos (aunque académicamente escribió también mucho y es reconocido como un gran filólogo). Cuando terminó “El Hobbit”, lo mandó a la editorial Allen & Unwin y Santley Unwin se lo dio a leer a su hijo de 10 años que luego de leerlo escribió este informe (por el que le pagaron 1 chelín): “Bilbo Baggins es un hobbit que vivía en su cueva de hobbit  y nunca salía en busca de aventuras, hasta que el mago Gandalf y sus enanos lo convencieron de que fuera. Pasó momentos emocionantes luchando contra duentes y wargos. Por fin llegó a la montaña solitaria. Smaug, el dragón que la custodia muere y después de una tremenda batalla con los duendes el hobbit vuelve a su casa ¡rico! Este libro, que tiene mapas, no necesita ilustraciones y es bueno y debería gustar a todos los chicos de entre 5 y 9”. Este muchacho resultó tener muy buen ojo editor a pesar de su corta edad porque el libro fue un éxito. La primera edición se agotó para la navidad. Hay que decir que su amigo C. S. Lewis (autor de los libros e Narnia) siempre fue muy entusiasta y lo animó a que terminara de escribir sus historias (porque Tolkien escribía mucho, se corregía aún más y raramente terminaba sus libros).

C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien
C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien

Sería miembro del grupo de escritores, los Inklings y una vez hablando con C. S. Lewis sucedió que dijo Lewis:

–          “Los mitos son mentiras, aunque estas mentiras sean dichas a través de la plata.

–          No- dijo Tolkien- No lo son. Llamas árbol a un árbol, sin detenerte a pensar que no era un árbol hasta que alguien le dio ese nombre. Llamas estrella a una estrella, y dices que es sólo una bola de materia describiendo un curso matemático. Pero eso es simplemente como la ves tú. Al nombrar y describir estas cosas no estás más que inventando tus propios términos. Y así como el lenguaje es invención de objetos e ideas, el mito es invención de la verdad. Venimos de Dios e inevitablemente los mitos que tejemos, aunque contienen errores, reflejan también un astillado fragmento de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios. Sólo elaborando mitos, sólo convirtiéndose en un “subcreador” e inventando historias puede el hombre aspirar al estado de perfección que conoció antes de la caída. Nuestros mitos pueden equivocarse, pero se dirigen, aunque vacilen, hacia el puerto verdadero, en tanto que el “progreso” materialista conduce sólo a un abismo devorador y a la corona de hierro de las fuerzas del mal”.

 

Fue un placer conocer más de este gran escritor.

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41 comentarios

  1. Me lo lei el año pasado y me encantó. Soy una gran admiradora del autor pero hasta entonces no sabía nada de su vida y me gustó mucho descubrirlo. A parte, tuvo la suerte de que su biógrafo es especialmente bueno y hace de la vida de una persona “normal” una verdadera historia que te engancha. He leído otras biografías que convertían a una persona “interesante” en una verdadera decepción.
    Si te gusta el autor te recomiendo que busques Cartas también recopiladas por Carpenter Humphrey y conocerás otras facetas del autor.

  2. El año anterior leí El Señor de los Anillos y El Hobbit… ¡Me gustaron mucho! Mi favorito fue El Hobbit.
    Espero releer su obra, pues me fascinó La Tierra Media.
    Un abrazo.

  3. Yo amo a Tolkien, ya me leí El Hobbit y la Trilogía de la Guerra del Anillo, El Senor de los Anillos, es un artista increible y su ficción me ha llenado de horas de sano entretenimiento y aprendizaje, increble sus personajes de los cuales lo Ent me parecieron los más fantásticos y Gandalf mi héroe favorito, increible estte hombrey ami me guswtaría mucho conocer mas del el… que bueno…

  4. Ale que maravillosa entrada!
    Adoro a Tolkien y he ido recopilando toda su obra leyéndola una y otra vez: El señor de los anillos, el Hobbit, El Silmarillion… Incluso me compré un bestiario escrito por David Day donde se recogen todas las criaturas y lugares imaginados por Tolkien.
    Nunca había caído en leer una biografía y leyendo tu entrada me han entrado unas ganas enormes de saber muchas más cosas de este hombre excepcional. Mil gracias por descubrírmela!
    Un beso grande.

    • Briseida:
      tenía muchas ganas de saber más de él, después de todo, la mente que creó esas historias debía tener una historia interesante por decir lo menos ¿no crees?
      un beso,
      Ale.

  5. ¡Hola! he abierto mi blog hace aproximadamente un mes, y te escribo porque me gustaría que lo conocieras haciéndome una visita. Espero que te guste y que pueda verte a menudo por él. Yo también me iré pasando por tu blog.
    Un saludo y gracias.

  6. hermosa nota, pero si no comprendo mal creo hay un error, donde dices conoció a Mabel y luego nombras a edith, Mabel era su madre, y Edith su mujer por lo que dices aquí, pero fijate en los primeros párrafos creo te equivocas al nombrarlas. que estes muy bien

  7. Interesante conocer a este escritor. Es lo bueno o a veces lo malo de las biografías, puedes admirar aún más a alguien o todo lo contrario. En este caso y por el resumen que has hecho me he llevado una buena impresión de Tolkien.
    Un abrazo

  8. Qué bien. Sólo sabía de pasada que había estado en la IGM, el resto ha sido nuevo para mí, y como siempre muy bien sintetizado. M ha gustado la visión sobre lo que hay de verdad tras el mito.

  9. Qué interesantes las biografías de nuestros autores favoritos!
    No sé apenas nada de este hombre, así que me la llevo apuntada, que me apetece conocer un poco más (aunque tu resumen ha estado genial, jeje)

  10. Hola Ale!
    Este invierno, antes de irme a Oxford, me compré dos obras acerca de su biografía: “Tolkien: Hombre y Mito” de J. Pearce y “El mago de las palabras” de Eduardo Segura. Me pareció que tuvo una vida fascinante, pero lo que más me llegó dentro fue su amor con Edith, cómo la esperó durante tantos años, incluso sin saber nada de ella… Me pareció algo tan romántico.
    La única pega de estas lectura fue que la obra de J. Pearce, a pesar de ser comprada en librería y ser de primera mano, tenía un fallo de editorial y se va deshojando cada vez que lo abro 😦 Me dio una pena enorme, porque a mí me gusta mucho cuidar los libros y cuando vi que se le iban cayendo a medida que leía, casi me da algo.
    Volveré pronto a reencontrarme con Tolkien en un libro que me regaló Heavy-Chef en Oxford! Espero que prepares tu capa de viaje y vengas conmigo, que los viajes son siempre mejor en compañía!
    Un beso enorme!

    • Ma. José:
      Estoy con el de Pearce ¡buenísimo también! y el de Eduardo Segura estoy esperando que llegue (me lo trae un amigo que andaba allá del otro lado del mundo). ¿No te cambian en la libería ese libro que se anda deshojando???
      Y tienes razón: es una de las historias de amor más románticas de todos los tiempos.
      ¡Estoy preparada! tu dices cuando y yo puestísima 😉
      un beso,
      Ale.

  11. Uno de mis autores preferidos y más queridos!
    He leído todo lo que encontré sobre él y sobre sus obras. Hasta me compré un diccionario élfico!
    Hermosa entrada. Besos

  12. Ale…este libro es de cabecera para mí. Lo leí hace muchos años, y reposa en la zona que tengo destinada a los libros “en vitrina”. Me gustó mucho leer su trayectoria, y luego viajar a Oxford para ir recorriendo parte de las vivencias de esta gran persona. También me detuve en Birmingham donde conoció a Edith, su gran amor. Pero ya no queda mucho de lo que él vió. Estuve en el Oratorio que es con certeza, un lugar que visitó.
    Ale, me ha gustado mucho leerte…
    La foto de familia no la había visto antes…es sensacional.
    Hay una biografía más pequeñita, escrita por Eduardo Segura; “El Mago de las palabras”. Es un resumen muy acertado de su vida.
    Besos mil!!!

    • María:
      debe ser maravilloso poder pasear por Oxford, cuando ya conoces a Tolkien y conoces su vida…creo que uno de los grandes dolores de él era ver cómo iba cambiando la campiña inglesa por el progreso, que pena que Birmingham no es como el lo vio. Tengo pendiente también leer ese libro ¡ya me lo traen! y estoy más emocionada que un niño antes de la llegada de la navidad 😉
      un beso,
      Ale.

    • María:
      y si ¡se merece todo! espero que esté en un lugar muy confortable allá en el más allá, con su pipa, viviendo en un agujero hobbit y platicando con sus personajes 😉
      un beso,
      Ale.

  13. J. R. R. Tolkien acostumbraba desde siempre a narrar historias a sus propios hijos, por los motivos más diversos. Así, concibió el relato de Roverandom en 1925 , como un cuento para sus hijos John (ocho años) y Michael (cinco) durante unas vacaciones. Michael estaba muy encariñado aquel verano de uno de sus juguetes: un perrito en miniatura, de plomo pintado de blanco y negro. Desafortunadamente, un día paseando por la playa con su padre, lo dejó en el suelo para jugar y lo perdió. Aunque Tolkien y sus dos hijos mayores pasaron horas buscándolo, no fue posible recuperarlo, por lo que el autor imaginó la historia que hoy conocemos como Roverandom para consolar al pequeño Michael.

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